El último abrazo *

marzo 27, 2015 by

Cartas encontradasEl importante testimonio de vidas quebradas, no terminadas, tras las guerras.

Nominado a los Premios Goya 2015, el Documental El último abrazo (29 minutos), del español Sergi Pitarch, reconstruye una historia real para crear un bello paradigma de las vidas quebradas, mutiladas, durante las guerras y después de ellas. Esas vidas que pueden finalmente subsistir, con dignidad, para dejarnos un importante legado lleno de esperanza.

Todo comienza en una subasta nocturna: el Director y Guionista del Documental compra fortuitamente un viejo bolso por 1€ y, entre otros documentos, encuentra en él dos cartas que informan de un inminente suicidio.

Ambas cartas están fechadas en la España de 1946 que, tras la Guerra Civil (1936-1939), vive los duros años de la posguerra, la represión y el hambre. En el marco de una Europa todavía convulsa tras la II Guerra Mundial.

Circunstancias históricas que rodean esta película documental con profundas raíces europeas e internacionales, que iremos conociendo por las cartas, firmadas con un solo nombre: Mariano, y una breve despedida “El último abrazo”.

¿Por qué las cartas no se enviaron y aparecen casi 70 años después en un viejo bolso en sus sobres cerrados? ¿Se suicidó Mariano finalmente? Estas preguntas son las bases argumentales del Documental, en el que el propio Director se transforma en épico Investigador para informarnos de sus descubrimientos, primero en España, a través de los destinatarios de las misivas.

Sergi Pitarch procede a una reconstrucción vital técnicamente observacional, que se sirve no sólo de los legados escritos y los testimonios de personas relacionadas con la vida de Mariano, también incorpora imágenes auténticas de la posguerra española, u opiniones de expertos como un perito calígrafo, un historiador, un psicólogo, un librero, o una historiadora del diseño.

Tras numerosas pesquisas, finalmente el autor de la cartas es identificado. Se trata de Mariano Rawicz (1908-1974), uno de los diseñadores gráficos más interesantes del siglo XX, un polaco que, tras formarse en Europa, llega a España con importantes innovaciones, aplicadas con éxito en  revistas, portadas de libros y carteles publicitarios

Durante la Guerra Civil, Rawicz trabaja para el Ministerio de la Propaganda de la República, que le otorgará en reconocimiento la nacionalidad Española. Al perder la guerra este bando en el 39, es detenido, despojado de la nacionalidad y condenado a Cadena Perpetua, lo cual provocará además el suicidio de su mujer.

Y también en prisión pierde prácticamente al resto de su familia, en campos de concentración de la Alemania nazi de la II Guerra Mundial. Él se salva finalmente de la cadena perpetua y es liberado en la primavera de 1946.

Tras siete años de prisión se encuentra una España trágicamente distinta; la vida en colores ha pasado al blanco y negro, o “marrón empastado” como recuerda el Documental. Su situación personal es difícil, social, profesionalmente, y sin familia y apenas amigos. En junio, tan sólo tres meses después de su liberación, escribe las cartas que ya conocemos, sin esperanza, determinado al suicidio:

“… han muerto millones de hombres que valían muchísimo. No se pierde nada cuando muere un hombre tan insignificante como yo“.

El hombre que escribe, y llega a definirse a sí mismo como inútil, no piensa en el legado profesional y humano que ha dejado y dejará en todos aquellos que lo conocieron, legado que llega también a los que visionamos “El último abrazo”. Como tantos otros de indudable valor a los que las guerras y posguerras silenciaron, Mariano podía haber caído en el olvido.

Sin embargo, el hombre sensible que llegó a ver la muerte como única liberación para superar lo vivido, consiguió salvarse. En las cartas, antes de “el último abrazo, pedía un sólo favor: comunicar su suicidio a la joven Lolita, para que lo olvide cuanto antes. Esta  mujer fue la que sospechó y evitó su muerte, sin saber si quiera que estaba ya escrita. Con ella Mariano iniciará una nueva vida en Latinoamérica, como tantos otros exiliados españoles y europeos, lejos de las posguerras y de la vieja Europa.

Comienza su nueva vida en Santiago de Chile, de nuevo el aprecio profesional, amigos y familia. Ésta es sin duda la parte más emotiva y poética de la cinta. Junto a otros testimonios chilenos, su única hija, Virginia, recuerda la figura de un hombre querido, que disfrutó finalmente de una vida tranquila, feliz, lejos del horror. Cuando Virginia recibe conmovida las cartas que anunciaban el suicidio de su padre, sentimos, como dice Sergi Pitarch, que todos nosotros somos también sus destinatarios, casi 70 años después. Sin duda más esperanzados por un final feliz, con el dulce sabor de la canción final: “ese último abrazo que nunca llegaste a dar”.

(*) Publicado previamente en Aljazeera Documentary Film Festival, en Árabe e Inglés.

Literatura Coreana en Madrid

marzo 20, 2015 by

Nuestros tiempos felicesHace años dedicamos un Programa a la Literatura Coreana . Fue el 27 de febrero de 2007 y nuestros invitados: Pío Serrano, fundador de Editorial Verbum, y su traductora, Lee Hye-Kyung. Ocho años después volvemos a reencontrarnos con las letras de Corea y, como nos ocurrió entonces, con la misma o atracción o más.

Acabamos de anticipar en las Redes (Facebook: Página  y  PerfilLinkedin  y Twitter ) que vamos a participar en el Ciclo Literario sobre las escritoras Gong Ji-young y Moon Chung-hee, que organiza el Centro Cultural Coreano  en Madrid los próximos días 8, 15 y 22 de Abril. Los interesados en participar pueden apuntarse hasta este lunes 23 de marzo siguiendo el enlace anterior o llamando, para cualquier consulta, al 91 702 45 50.

En el programa por el Día Mundial de la Poesía, “Se buscan poetas “, que se emitirá el jueves 26 (el 19 era festivo en Madrid y Radio Círculo emitía sólo música), y que ya hemos anticipado en la web y en las redes por hacer honor al 21 de marzo, comentamos lo que hemos disfrutado leyendo a estas autoras.

Moon Chung-hee (Boseong, 1947) es una reconocida poeta con muchos aspectos por descubrir. Lo haremos en el taller y en el encuentro público que tendremos con las dos escritoras coreanas el día 22 de abril. De entrada destacaría especialmente su amor por la literatura, sus valores humanos. De su libro “Yo soy Moon“: unos versos ya compartidos en Facebook y en el programa:

 

“Siempre que digo estoLUNA

lloro un poco.

En tu vida usarás más palabras

que agua o fuego,

o aún más que dinero.  

Así que deberás reunir cuantas palabras puedas,

y darles un buen uso.”

 

Me agradó que José Elgarresta, nuestro principal invitado en “Se Buscan poetas” junto al griego Evángelos Cazzoulas, o Cazzoas, relacionara este poema “Canto de la flecha” con uno propio “La Flecha”. Al principio de la conversación lo dejaba claro: la intensidad es lo que mide un un poeta. Luego hablábamos de Universalidad y Eternidad, de la Grecia Eterna, Más allá de fronteras espacio-temporales; o de “Literaturas exóticas”, como nos dicen cuando hablamos, por ejemplo, de libros que nos llegan de Corea. La falta de cultura también es universal, y aspira a la eternidad si no se corrige la tendencia. Una carencia cuanto mayor más atrevida a la par que atrasada al hablar, dando por conocido lo que no conoce. Dice Cazzoulas en “Un Mensaje para después de mi muerte”

José Elgarresta

Todos somos uno

 

 

Como el sol es uno.

 

La Intensidad literaria también está en otras formas, otros géneros literarios. Elgarresta rechaza precisamente esta división. En su libro “Cazzoas incluye cartas o reflexiones junto a los bellos poemas de su heterónimo griego. Esta misma semana, Caballero Bonald en la Presentación de “Desaprendizajes pedía que no se hablara de este libro como prosa poética: “Es poesía. No importa que no esté dividida en versos”.

Y con esta recomendación termino: “Nuestros Tiempos felices” de Gong Ji-young (Seúl, 1963), que tiene esta habilidad de la que hablaba: novela, diálogo, ensayo, capaz de alcanzar una intensidad poética tan emotiva como para provocar la congoja, y el lloro . No en vano, el libro es Premio de Comunicación de Amnistía Internacional. En tiempos convulsos en los que, no sólo las guerras, sino también las desigualdades sociales y económicas cotidianas ponen en entredicho los Derechos Humanos Fundamentales, Gong consigue confrontar extremos que todos padecemos, de forma universal, y hasta ahora eterna. Los dos extremos de la balanza económica: la riqueza excesiva que produce monstruos egoístas, a veces suicidas, y la pobreza insoportable que incluye -demasiadas veces- violencia extrema. Saber apreciar y mostrar las dos caras de este mundo injusto -enfrentarlas hasta llegar a encontrar un tiempo del feliz y común entre ambas, puede ser un primer paso para el equilibrio social al que todos aspiramos. Personalmente no estoy de acuerdo con la coletilla incluida por su editorial en la portada “La Paulo Coelho de la literatura oriental”, la escritura de Gong deja huella, siembra, como toda buena literatura.GONG

Les espero los días 8, 15 y 22 de abril en el Ciclo de Literatura Coreana, impartido por la profesora Chung Mi-gang. No es indispensable acudir todos los días. Y, si no pueden apuntarse al ciclo, están igualmente invitados al encuentro público con las escritoras el 22 de abril, en el Centro Cultural Coreano.

Las mujeres que hacen política son peligrosas

marzo 18, 2015 by

Reseña: Goldman, Emma. Viviendo mi vida. Madrid: Capitan Swing: Fundación Anselmo Lorenzo, 2014.

Emma Goldman, la roja; Emma Goldman, la arroja-bombas; Emma Goldman, una mujer peligrosa. Cuando existe cierto miedo a perder privilegios, muchas sociedades, gobiernos u hombres rechazan la igualdad y emplean calificativos de este tipo, muy alejados de argumentos sólidos que justifiquen una posición; suelen recurrir a ellos, personas que consideran a las mujeres inteligentes, valientes y adelantadas a su tiempo, una amenaza. Personas que no creen en la justicia social ni en los derechos de las mujeres y, que por ello, las tildan de peligrosas, sin más, porque sencillamente, no me voy a andar con florituras, hay que quitarlas de en medio.

índiceQuizás, Emma Goldman (Kovno 1869- Toronto 1940) es menos conocida que otras mujeres políticas contemporáneas como Rosa Luxemburgo, Alexandra Kollontai o la española Federica Montseny; sin embargo, fue una figura relevante, que, de joven, emigró a los Estados Unidos huyendo de los malos tratos que recibía de su padre. Allí, el hecho de ser mujer o de no conocer a la perfección el idioma no la impidió convertirse en una gran activista del movimiento anarquista y feminista a comienzos del siglo XX y en un referente imprescindible de esa época.

En apenas dos meses, se celebran en España elecciones municipales y autonómicas y aunque las mujeres empiezan a ocupar puestos políticos desde hace algún tiempo, aún sufren discriminación en cuanto al número, la posición que desempeñan y las oportunidades para ascender sin darse de bruces con el techo de cristal. Es bien sabido, que la política, ha sido tradicionalmente (y continuamos con esta tradición tan poco beneficiosa) un espacio público ocupado por los hombres. Como decía, no es extraño encontrar mujeres políticas pero, en general, tampoco es extraño que reciban un trato diferente a los hombres, que no tengan la misma consideración ni que se mida con el mismo rasero su trabajo. Un ejemplo reciente y que trascendió en algunos medios, es el de Tania Sánchez, ex diputada de Izquierda Unida, y fundadora de Convocatoria por Madrid. Los medios de comunicación estuvieron refiriéndose a ella, en gran cantidad de artículos, como la novia de y preguntándola temas relativos a su pareja y su vida familiar y no a su trabajo, algo impensable que se realice de forma sistemática a ningún hombre. Y no se trata de un caso aislado; si prestamos un poco de atención a lo que leemos y lo analizamos, la mayoría de veces, se habla de las mujeres o se las entrevista en relación a su pareja, sus embarazos, su forma de vestir, su familia, etc. más que en relación a las funciones que desempeñan.

oradoraPor este motivo, considero importante destacar la figura de Emma Goldman. Porque reivindicó y luchó por hacerse hueco en un mundo dominado por hombres, que para más inri se definían de izquierdas pero cargaban con el lastre del machismo (como si por el mero hecho de ser de izquierdas se libraran de ello); pero también porque vivió la política de forma coherente, tuvo convicciones muy firmes y se convirtió en una gran oradora, con argumentos muy bien hilados y expuestos, gran capacidad de razonamiento y persuasión. ¡Ya desearían para sí esa habilidad de comunicar muchos de nuestros políticos actuales! Porque nadie va a negar que, en muchas ocasiones, reducen su oratoria a los insultos y a los ataques personales e infantiles como justificaciones válidas de sus ideas o actuaciones. ¿Y eso lo llamamos política?

Además, fue una gran defensora de la libertad de expresión, un derecho que, a día de hoy, en vista de sucesos como el de Charlie Hebdo, parece no estar consolidado. Emma Goldman destacó, en relación a este tema, la siguiente frase pronunciada por su amiga Voltairine de Clayre en una conferencia y que continúa siendo un lema con vigencia: «la libertad de expresión no quiere decir nada si no quiere decir libertad de decir lo que los demás no quieren escuchar».

Por otro lado, no podemos olvidar su gran cultura y su pasión por la literatura y la música. Al contrario, de muchos compañeros de causa, Emma Goldman creía que la belleza, es decir, el arte, la música y la literatura debían formar parte de la vida de cualquier persona. Esta idea le llevó a enfrentarse en un baile a un conocido que la apartó del resto para, precisamente, recriminarle que bailara ya que, según él, se trataba de una actividad poco adecuada para una integrante de la causa anarquista; ella, por supuesto, le plantó cara y se negó a renunciar a algo con lo que disfrutaba. De este incidente, se le atribuye la frase si no puedo bailar, no es mi revolución.

Aparte de temas como el anarquismo, las prisiones, el puritanismo, la sociedad y el individuo o el patriotismo, puso gran entusiasmo en reivindicaciones feministas como el matrimonio y el amor, el tráfico de mujeres, el sufragio femenino, la prostitución o los métodos anticonceptivos. De hecho, fue la precursora del amor libre e incluso, habló antes que la mismísima Virginia Woolf, de una habitación propia: ante la sorpresa de una de sus parejas, reclamó para la convivencia la necesidad de tener una habitación para ella sola.

Otorgó gran relevancia a la educación y fundó junto a su compañero Sasha Berkman la Escuela Moderna Francisco Ferrer, a la que acudió a colaborar otra activista defensora y precursora del control de la natalidad, Margaret Sanger… una mujer rebelde.

emmaTambién se llevó a cabo otro proyecto con la creación de la revista Mother Earth en 1906 donde se publicaban artículos políticos, de agitación laboral y social y de oposición al gobierno de los Estados Unidos.

Para no alargar más la extensión del artículo, os recomiendo leer Viviendo mi vida, la autobiografía de Emma Goldman que ha sido traducida al español por Ana Useros y editada por Capitán Swing y la Fundación Anselmo Lorenzo; este año, está previsto que se publique el segundo volumen. Su lectura nos permite conocer la trayectoria política y personal de una mujer con mucha personalidad, con sus contradicciones interiores pero íntegra y sincera consigo misma, incluso, más que esos hombres que la historia siempre ensalza por encima de cualquier mujer aunque el mérito sea menor.

Emma Goldman, un buen ejemplo de cómo la palabra puede convertirse en una gran arma para la lucha y el cambio social.

 

Recomendaciones:

Goldman, Emma. La palabra como arma. Madrid: Tierra de Fuego: La Malatesta, 2008.

Emma Goldman: una mujer sumamente peligrosa [documental]. Accesible en: https://www.youtube.com/watch?v=pBHSDUMyghc

LA ECUACIÓN PERVERSA DEL MERCADO

marzo 1, 2015 by

libros_4Empecemos con un ejemplo. Cuando la literatura era cosa de unos cuantos autores, hace apenas algo más de un siglo, la orientación comercial de los géneros era clara. Había folletines destinados al gran público, en ediciones baratas o por entregas, y obras de calidad literaria destinadas a una minoría más culta. No existían por entonces estrategias agresivas de marketing ni campañas mediáticas que manipularan los gustos y demandas de los lectores, y lo que se compraba estaba a la vista y era conocido a través de otros lectores. Hoy existen cientos de miles de escritores y resulta imposible elegir a alguno si no lo destacan los medios de publicidad.

En nuestra época, la mercadotecnia invade todos los espacios mediáticos creando tendencias y definiendo lo que hay que comprar. La literatura se inscribe en el mundo de los artículos de ocio y consumo, haciendo que forme parte de todas esas cosas que hay que poseer para estar al día y poder relacionarte con los demás.

Al ser el marketing un instrumento de la empresa, en este caso de la empresa editorial, es claro que está orientado a fomentar el mayor negocio posible de la misma. Este origen corrupto de la publicidad, en todos sus usos, la aleja de las virtudes del consejo o de la evaluación crítica. Una buena campaña publicitaria vende, al margen de la calidad del producto. Es el efecto placebo: si creemos que algo cura, nos hará un poco de bien por contagio sicológico. Si nos insisten desde los medios que un autor o una novela ha ganado no sé cuántos premios, ¿quién se atreve a llevar la contraria a los jurados y críticos expertos? Acabaremos pensando que somos nosotros los que no entendemos de literatura y nos esforzaremos, a fuerza de relecturas, en tratar de extraer algún jugo del bodrio en cuestión.

Igual pasa con las nuevas tecnologías. Las empresas necesitan crear nuevas necesidades en los consumidores para seguir manteniendo un ritmo alto de producción y beneficio. Es preciso renovar los usos de comunicación, añadir nuevas prestaciones a los aparatos, aunque sean innecesarias, potenciar lo lúdico. Y lo malo es que si persistimos en nuestros antiguos aparatos, suficientes para nuestras necesidades, contemplaremos cómo ya no soportan las nuevas aplicaciones ni nadie los repara cuando se estropean. A eso se le llama obsolescencia, algo tan viejo como la industria misma, aunque antiguamente se limitaba a programar una vida útil de los aparatos, como las bombillas, al cabo de la cual se fundían y había que poner otras iguales, aunque podrían haber durado decenas de años más. Ahora la obsolescencia es más sutil y más rápida, ya que es por lanzamiento de nuevos productos y por la presión comercial al consumidor para estar a la última.

Pero lo malo de todas estas técnicas de mercado es que, sin pretenderlo directamente, van condicionando los usos de la gente según una ecuación perversa: lo primario, lo inmediato, lo instintivo, es lo común a la mayor parte de la gente, y hacia ese objetivo irá enfocado el marketing, construyendo un medio cultural y de consumo empobrecido, banal, en el que las posibilidades de crecer personal y culturalmente se van esfumando.

En una época como la actual, donde las ideologías y las creencias han sido substituidas por el entretenimiento, acompañado por la despreocupación frente a lo trascendente, o simplemente lo futuro, todos estos gadgets tecnológicos y géneros literarios de usar y olvidar agarran con fuerza entre la gente y ocupan el espacio de conciencia vacío que nadie va a poder llenar ya de cultura y relaciones humanas enriquecedoras. Pasar el rato, pasar la vida entretenidos, esa es la solución donde nos conduce la ecuación perversa del mercado. Dejar en sus manos las posibilidades de crecimiento personal de la gente es la otra perversión de nuestros días, y esa es una perversión política, neoliberal. Sí, no es sólo la eterna corrupción económica la que debe preocuparnos a pesar de estar extendida por toda la estructura social, porque ésta deriva de la otra, de la perversión moral que supone permitir al insaciable capital condicionar los usos, la cultura y la conciencia de las gentes.

Archipiélago Cultural

febrero 28, 2015 by

Pedro Barbeito_Fundación Barrié_CentroCentro CibelesDesde hace años, décadas, la cultura en España sufre el poder abusivo de los designios políticos y económicos. Todavía hoy parece incapaz de sobreponerse a ellos. Culturalmente sigue habiendo una gran producción creativa; una buena muestra de ello es la coincidencia estos días de Just Madrid, Art Madrid y ARCO. Además de multitud de exposiciones en espacios permanentes, como CentroCentro Cibeles, donde la Fundación Barrié presenta obras como la de Pedro Barbeito que ilustra esta entrada.

Sin embargo, salvando excepciones, los grandes centros políticos y económicos apoyan mayoritariamente la cultura espectáculo, la cultura no crítica o complaciente. Grandes exhibiciones, grandes obras, pero no hay espacio para el debate cultural, menos aún si es cotidiano o periódico. Acudimos a las salas a disfrutar del arte dejando para otra ocasión el pensamiento o la reflexión crítica.¿Es esto auténtica cultura? ¿O se trata más bien de un creciente Turismo Cultural? ¿Tiene la propia Cultura responsabilidad en ello? Respondiendo afirmativamente a la última cuestión se responde a las anteriores. La pérdida de crítica cultural en España se me asemeja a la pérdida de crítica política, de la que de repente todos hablamos gracias a la incursión de nuevos partidos políticos que así lo denuncian, no porque la política dominante, convencional, encorsetada y obsoleta hiciera de la autocrítica su bandera.

Esta falta de actitud crítica se venía extendiendo a prácticamente todas las demás esferas sociales, desde la ciencia a la atención médica, o los medios de comunicación como servicio público, convertidos mayoritariamente en medios de publicidad. Tuvo que llegar la crisis para que al menos empezáramos a hablar de ello.

Una diferencia me parece ver en todas estas pérdidas, en esos retrocesos que tantos años nos costará remontar: la pérdida cultural, que debería ser la principal señal de desgaste de toda la sociedad, es la que adquiere menos visibilidad. La política está en boca de todos. La pérdida cultural que lleva unida a la mediática muchos años, en una simbiosis quizá más perfecta y perversa; como si todos los referentes culturales decidieran que son un archipiélago de islas sin necesidad de conexión, y hasta despreciaran ese mar de intercomunicación cultural y de ahí comunicar al resto del planeta.

Independientemente de ideologías, los partidos políticos emergentes como Podemos o Ciudadanos están dando una lección de comunicación a los grupos políticos convencionales. Y me pregunto dónde está la correspondencia en el apartado cultural, ¿Cuáles son las nuevas formas de cultura aliadas cómplices de la comunicación? ¿Donde la Cultura ha empezado a apreciar el valor de la Comunicación?

Hay excepcionales muestras de buena comunicación cultural, el homenaje a Gil de Biedma en Málaga, que no sólo fue una apuesta cultural sino también una buena forma de comunicación de calidad y variedad a través de una excelente exposición, documental, conferencias y publicaciones.

Hay profesionales cada vez mejor formados en la comunicación cultural, como nos demostraron los periodistas del Máster de Periodismo Cultural de la Universidad Rey Juan Carlos, único en el panorama universitario público madrileño.

Sin embargo, el propio sector cultural – como ocurría antes con las viejas políticas- sigue sin apostar por la comunicación, sin ver su importancia. Como si de una conjunto de islas se tratase, ajenas al conjunto del paisaje al que pertenecen, ensimismadas en sus Congresos, Festivales o creaciones varias. Un retroceso sin visos de cambio. Un mundo cultural que no evoluciona en la nueva sociedad de la información y que sigue anclada en los viejos usos del siglo XX.

Es por ello que, mientras esto ocurre, crece también imparable la incultura en los grandes medios de comunicación, ya no sólo hablamos de fútbol o programas de corazón-hígadillo. Hace poco leía este titular en un gran periódico nacional “Un soplo de aire fresco en la ficción nacional”, se refería al estreno de una nueva serie de TVE: “El Ministerio del Tiempo”, según la redactora: una entretenidísima e inteligente mezcla de humor, aventuras y divulgación histórica. Acudí interesada a ver el primer capítulo. No pude acabarlo. Me recordó cuando hacía informes de lectura para una editorial y leía primeras obras en las que Santa Teresa se trastocada en madre y esposa amantísima en el siglo XXI, o el malvado pirata inglés resultaba ser un tiburón financiero; eso sí siempre consiguiendo que apareciera un pasadizo temporal que nos mostrara la relación entre ficciones y personajes. Eran, en fin, guiones que aprovechaban un cóctel de llamaradas entre la seudo-historia y las creencias en el más allá.

Años después descubro que lo que sólo podía editarse gracias al bolsillo de sus autores, se emite en horario estelar en la primera televisión pública del país. Por si esto fuera poco, el salto a la pantalla es menos creíble que en los libros. Ni los propios actores dan crédito a sus papeles, ¿cómo hacerlo con un guión tan disparatado? Sólo algunos periodistas obedientes ensalzan desde los grandes púlpitos estas muestras de Incultura Galopante.

La conversación y la cultura

enero 27, 2015 by

Nos encontramos sometidas a múltiples estímulos. Desde la televisión, pasando por la publicidad hasta las nuevas tecnologías y los teléfonos inteligentes. Nos sometemos a estos manteniendo la cabeza agachada constantemente, más pendientes de las posibles notificaciones de mensajes que nos lleguen que de prestar atención a las personas con la que estamos compartiendo nuestro tiempo en ese momento o a las actividades que estamos realizando.

Es posible, incluso, que no continues leyendo este artículo. Y una de las causas más probables (aparte de que pueda que no te interese), teniendo en cuenta cómo nos relacionamos con el mundo, es que no puedas querido lector, querida lectora, quizás, dejar pasar más tiempo sin mirar el móvil, sobre todo, si has recibido algún mensaje.

Intento reflexionar sobre la alienación tecnológica que vivimos. Ni siquiera tenemos tiempo de hablar con nosotras mismas: de encontrarnos, de crecer, de reinventarnos, de compartir lo mejor de nosotras, de aprender de lo mejor de los otros. En definitiva, estamos perdiendo la posibilidad de conocer la visión del mundo que tienen otras personas y quizás, lo más importante, la oportunidad de interactuar y de establecer un vínculo más profundo y enriquecedor con ellas, es decir, estamos olvidando el arte de conversar.

La conversación, según expone Theodore Zeldin en su libro Conversaciones: cómo el diálogo puede transformar tu vida, sería aquel diálogo que al terminar hace que las personas sean un poco diferentes a como eran antes de empezar la conversación. Ésta no se entiende como el simple hecho de intercambio de información. No vale la mera anécdota, ni ideas sueltas, éstas tienen más que encontrarse, tienen que abrazarse, provocar, producir un cosquilleo…«significa que la conversación necesita pausas y los pensamientos, tiempos para hacer el amor».

V0039096 A group of women sit around a table talking and drinking tea

Así, conversar se diferencia de charlar o hablar en que la conversación implica que las personas «se transforman, se remodelan, extraen de ella implicaciones diferentes y emprenden nuevas sendas del pensamiento».

En el mundo cultural se hace cada vez más necesario fomentar las conversaciones inteligentes, que generen pensamiento, reflexión y cambio. Sería conveniente, por ejemplo, ir más allá de la supuesta intelectualidad de los tertulianos de la televisión o de los gurús de la cultura (escritores superventas, mega librerías, editoriales y empresas en busca del negocio y del dinero) que parecen haberse convertido en un referente de inteligencia, cultura y conversación, algo que dista mucho de ser cierto. ¿En qué lugares se debate seriamente sobre cultura, literatura, música, arte, etc.? ¿Existen espacios abiertos, diversos para este tipo de conversaciones?

Hace unos meses, Nieves Martín, directora de El Planeta de los Libros y Jesús Espino del grupo editorial Akal tras la entrevista en uno de los programas sobre edición crítica independiente, conversaban sobre la importancia de crear sinergias literarias con el objetivo de generar una cultura comprometida, valiente y atrevida que cambie la manera de ver y enfrentarse al mundo.

Desde mi punto de vista, estas sinergias o redes literarias entre diferentes agentes (escritores/as, editoriales, crítica literaria, medios de comunicación culturales…) pasan por tener conversaciones más inteligentes, interés por aprender, por ser tolerante, tener la mente abierta, por escuchar activamente otras posturas sin querer interrumpir y pretender ser protagonistas todo el tiempo. También es indispensable aumentar nuestro nivel cultural, que en este país se encuentra bajo mínimos por diversos factores, como el escaso apoyo y la poca valoración que se da a la educación y a la cultura como medio para convertirnos en personas más libres y con capacidad de crear pensamientos propios.

Las conversaciones se convierten, por tanto, en una potencial experiencia de aprendizaje; podemos llegar a cambiar aquello que no nos gusta del mundo en que vivimos, cambiar nuestra forma de entender el trabajo, la tecnología o el amor, generar igualdad, justicia, comprensión hacia lo diferente y sentirnos realmente unidos a otras personas.

¿Faltan conversaciones inteligentes en este país? ¿Qué opináis? Reflexionemos sobre ello porque pensar de forma diferente, requiere hablar de forma diferente.

2015, Feliz Debate

enero 18, 2015 by

La Fura

Tras mi sentido pésame a las víctimas del atentado a Charlie Hebdo, y la consternación consecuente aquel 7 de enero, llevo días oyendo de todo; desde el que justifica la rabia de los terroristas en París, al que considera que Rajoy hizo bien manifestándose en la capital francesa cinco días después, defendiendo la libertad de expresión junto a sus colegas europeos.

Ya imaginarán que no comparto ninguna de estas posiciones. No justifico el asesinato, sobre todo de inocentes. No justifico la falsa foto de quien tras los flashes elabora una Ley Mordaza. Lo único que puedo rescatar de todo este horror es el posible despertar de conciencias (por fin a este lado de los Pirineos) que nos alejemos de estereotipos y frases hechas que, aunque sigan enturbiando la mirada, den paso a preguntarnos sobre cuestiones más esenciales: ¿qué es la libertad de expresión?, ¿cuáles sus límites?

La famosa frase de Voltaire: no estoy de acuerdo con lo que dices pero lucharía hasta la muerte porque tengas el derecho a decirlo, fue pronunciada por Javier Campillo en el primer programa del año: En defensa de la cultura y la libertad de expresión. La sentencia del filósofo francés sigue siendo actual siglos después porque mantiene la altura de un Derecho Fundamental vilmente agredido ahora y todavía no suficientemente entendido. Si no, que se lo pregunten al Papa Bergoglio, que ha confundido la palabra con la violencia; y no es el primero ni el último. La propia Iglesia Católica, entre otros, ha utilizado la palabra con fines violentos.

Lo primero que hay que delimitar es que la palabra no debe ser considerada violencia. Si eso ocurre – y lamentablemente es así muchas veces-, tenemos déficit de libertad de expresión: no sólo no estaríamos dispuestos a defender hasta la muerte que otro diga algo con lo que no estamos de acuerdo, nos arrogamos la capacidad de hablar con violencia o – lo que es igual- asumirla, acobardarnos ante ella. Lo mejor que se puede hacer para paliar esta situación es reivindicar la libertad de expresión, la necesidad de debate.

Mi otro contertulio en el primer programa del 2015, Francisco del Barrio- ante una pregunta en torno a los casos más fragantes de falta de libertad de expresión en España, y el caldo de cultivo de la censura más sutil que sirve para cocinar el día a día en los grandes medios- lanzaba lo que podía ser un gran titular: “en España la libertad de expresión es un tabú. Está todo por hacer”. Un tabú que del Barrio  -barruntando las declaraciones de Bergoglio- puso en relación con la religión Católica “que ocupa todo en nuestro país” (a partir del minuto 19).

Los días 5, 6 y 7 de marzo, vamos al Congreso que organiza la Plataforma en Defensa de la Cultura, y a las actividades previas y posteriores que anuncian, incluyendo el evento “Todos somos Cultura” el domingo 15 de marzo. El objetivo es claro, unir Cultura y Libertad de Expresión, como hicimos en este programa de radio, porque o van unidas, o no van.

La foto de este artículo pertenece a la cantata de Carmina Burana de Carl Orff por La Fura dels Baus, este fin de semana en Madrid. Un gran espectáculo, de hasta 90€ la entrada, en un teatro público de la Comunidad de Madrid. Impresionante ejecución musical y puesta en escena (llegaban los olores y el agua a la segunda fila); pero cómo no preguntarse en estos tiempos por todo lo que se podría hacer con este tipo de presupuestos por la cultura más democrática y cotidiana, y su necesaria difusión. Qué ocurriría si la cultura fuera menos elitista, más reflexiva, y viajara en compañía de la libertad de expresión y el debate.

Feliz 2015.

Madame Bovary no puede crecer

noviembre 25, 2014 by

mil noches, una bodaHoy 25 de noviembre, voy al pase de prensa de “Mil noches, una boda“, que se estrena en Madrid el día 5, aunque tuvo preestreno ayer en el Festival de Cine de Gijón. La primera parte de la película es sin duda excesivamente realista: basada en la historia real de la madre de uno de los directores, una mujer de sesenta años que continúa ganándose la vida en un Cabaret, la cámara no rechaza el morbo, como tampoco la rutina o la vulgaridad cotidiana. Quizá todo ello tenía su razón de ser, incluso para molestia del espectador, porque poco a poco la duda y la curiosidad nos hacen despertar: Angélique se convierte a su edad en una inesperada “Pretty Woman” y sus cuatro hijos y todas sus antiguas compañeras parecen, como ella, encantados de un giro tan esperanzador para su vida.

Así le ocurre también a muchos espectadores, tanto creyeron que se trataba de otro cuento de hadas que no entendieron el inesperado final (que, por supuesto, no les voy a destripar). A mí me hizo recordar nada menos que a Madame Bovary, desobediente, romántica y sí, quizá también, un poco inmadura, ejerciendo ese derecho a la discrepancia que tanto castiga la educación femenina. Qué aventureros los hombres inmaduros, qué malas las mujeres no aptas como madres o esposas.

Al salir de la proyección, la siempre desproporcionada mayoría de hombres que realizan la crítica cinematográfica en nuestro país se muestra escandalizada: cómo a su edad una mujer puede actuar así, lo dicho en el título: Madame Bovary no puede crecer, una cosa es una jovencita alocada, otra que no siente la cabeza una mujer al inicio de la vejez, ¿por qué no se dedica a tomar sopitas y cuidar a los nietos como la mayoría? Otros comentarios son peores: cómo ella -una trabajadora de Cabaret- le niega a él su cuerpo… Ha sido puta una vez, lo será siempre. La película no tiene que ver con la violencia de género que se celebra hoy pero, seguramente, toda violencia comienza celebrándose en el cerebro.

Y hablando de cerebros, compartimos hace un par de días en las Redes la entrevista que en enero de 2008, hacíamos al flamante Premio Cervantes 2014, Juan Goytisolo. Lo entrevistamos por el conjunto de ensayos “Contra las sagradas formas“, y antes incluso de saludarle decíamos algo así como que en el libro se dicen muchas verdades, que más de una vez se silencian. Junto a la crítica a las Sagradas formas, en la religión o en la literatura, recuerda Juan Goytisolo que la homofobia y misoginia siempre andan a la par.

Recuerdo especialmente agradecida su reivindicación del “oído literario“,  cuya existencia equiparaba a la del más conocido “oído musical”. También he recordado estos días cómo lo apoyaba: con su práctica de la lectura en voz alta. Goytisolo no desprecia el sonido de las palabras, como muchos intelectuales , sino que la reivindica. Tanto es así que, hace ya bastantes años, gracias a uno de sus artículos se puso en marcha el Patrimonio Oral e Inmaterial de la Unesco, cuyo jurado presidió durante años, lo que le supuso un conocimiento mundial que dio como resultado, entre otros trabajos, sus Relatos de Arena. Como él recordaba en la entrevista: 50.000 años de oralidad no pueden desaparecer ante los 6.000 de escritura, ésta acaba incorporando además lo que llamaba con acierto: oralidad secundaria.

Aquella entrevista se hacía por teléfono, Goytisolo estaba en Marrakech, donde vive habitualmente, así que quizá la única pregunta comprometida que le hicimos fue sobre su NO apoyo, públicamente reconocido, al pueblo Saharawi (minuto 28) Para terminar le preguntamos si era algo buscado la falta de Premios a sus obras: “no he concebido nunca la escritura como una carrera”. Y leímos -hace casi siete años- un pequeño texto de “Elogio del saber no rentable” (pág. 291): “La transición política que cambió el rumbo de nuestra sociedad no ha sido acompañada, sino en sus aspectos más superficiales y mediáticos, de una transición cultural, y me pregunto si ésta se producirá algún día, cuando ya no esté aquí para celebrarlo

La chica de Tsukiji – Bosco Esteruelas

octubre 31, 2014 by

La chica de Tsukiji

Hace unas semanas asistí a una velada literaria en la librería Tipos Infames, en la que se presentaba un libro de relatos del escritor Bosco Esteruelas, La chica de Tsukiji y un vino, denominado Haiku –en homenaje a las estrofas poéticas niponas. La sinergia entre el libro y el vino se hacía ver con facilidad, la sencillez del haiku con la ligereza de la lectura de las historias breves que nos cuentan los relatos.

Bosco Esteruelas, es escritor y periodista. Ha publicado dos novelas, El reencuentro (2011),  Todo empezó con Obdulio (2012) y recientemente un libro de relatos, La chica de Tsukiji (2014). Ha ejercido el cargo de responsable de comunicación en la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional. Ha sido editorialista del diario El PAÍS, trabajó en la Agencia EFE y más tarde ingresó en EL PAÍS, como corresponsal en Asia, con base en Tokio y posteriormente en Bruselas. También fue portavoz de la FAO y portavoz del vicepresidente y comisario europeo Manuel Marín.

Un título, La chica de Tsukiji, en alusión a la gigantesca lonja de pescado tokiota en peligro de desaparición. Cuando Bosco fue corresponsal en Asia, solía visitar de madrugada Tsukiji, allí le fascinó una misteriosa joven, de cabello oscuro y lacio, atractiva, silenciosa y de elegantes maneras, con la que logró comunicarse, tras varias sesiones de intento. Años más tarde, decidió transmitir la experiencia en un cuento tras ver Mapa de los sonidos deTokio, la película que Isabel Coixet ambientó en Tsukiji.

Un género, el relato corto, el resultado de una inspiración inmediata, momentos aislados que adquieren una gran intensidad al verse desconectados de un contexto explicado en detalle. Exige un gran esfuerzo de síntesis y capacidad del autor para hacer que lo que escribe, tan brevemente, sea atractivo y ameno. De ellos esperamos un flechazo, un coup de foudre.

Estos diez relatos de Bosco Esteruelas, nos hablan de la incomunicación y la incomprensión que padecemos los humanos. Personajes complejos, momentos en blanco, y a partir de un rumbo perdido las historias se hacen atractivas, poderosas como marginales, tan violentas como humanas.

Los relatos fueron escritos en una etapa difícil para su autor y quizá por eso, nos dice, daban fuerza a la imaginación aunque sin alejarse de la realidad. Están basados en experiencias personales y profesionales o en las de otros que le fueron contadas y que él distorsionó. Son cuentos voluntariamente inacabados, radiografías de pasiones humanas con el denominador común de la incomunicación y la incomprensión que padecemos los humanos. Describen el enigma que hay detrás de un rostro, el miedo al fracaso, la voracidad irresponsable por el triunfo, el malentendido, la inadaptación y el rechazo social., los amores difíciles, la locura y el absurdo de los nacionalismos violentos, pero también la bondad y la generosidad del individuo.

Bosco nos cuenta, que no se trata de narraciones tristes ni alegres, sino la simple y breve plasmación de lo que somos o somos capaces de llegar a ser. Son haikus que fotografían los sentimientos humanos y te revuelen las emociones.

Estas diez historias, me han acompañado estos días en un Madrid caluroso, y cada historia me ha hecho mirar por el balcón de mi casa y encontrar miradas parecidas a los rostros que he imaginado dentro de cada relato y quizás en portadores de las mismas historias desvanecidas.

Me he fijado en mi rostro cansado al despertar, en el de aquellos que nunca se detienen al caminar deprisa por la ciudad. Me he parado a escuchar a los que hablan en una lengua distinta y he notado el vacío de la incomprensión. Me he dado cuenta de lo rápido que nos movemos sin apenas escuchar nuestros propios pasos y de lo triste que puede ser un anochecer sin rumbo. He querido ser como ellos y es tan fácil como escuchar las pasiones de tu corazón, que en ocasiones te llevan a la tristeza infinita o a sentir el golpe caluroso de la vida llena.

Elena Montoro García

Películas y viñetas, en busca del tiempo perdido

octubre 27, 2014 by

Cubiertas DEF.inddSiempre tengo en mente una posible sección para El Planeta de los Libros: Cine y Literatura. Cómo se entrelazan desde hace décadas, se quieren y se odian. No hay nada peor para los amantes de la segunda que encontrarse un seudo-guión cinematográfico, de esos imposible de creer, que hace aguas por todas partes, o tiene fallos a veces excesivamente pueriles. Pero de esos no vamos a hablar ahora. Las dos películas que les traigo ya están teniendo buenas críticas cinematográficas antes de su estreno y, por supuesto, tienen mucho de literatura.

La primera, “Filth“, traducida al cine igual que a la literatura como Escoria“, parte de la novela de Irvine Welsh (Anagrama) para desplegar todo un ejercicio de imágenes y músicas muy adecuadas en su conjunto.  Como decía su distribuidor, Alejandro Muñoz, esta película se puede ver muchas veces; él hablaba de la bajada a los infiernos a la que nos invita y yo añadiría la catarsis final y necesaria que nos alivia el recorrido. Por no hablar de los momentos de humor y hasta de esplendor en un descenso vital a lo grande (o eso les parecerá a algunos), entre sexo y drogas de alto nivel.

De forma diferente que en el libro, la película es capaz de captar el desasosiego laboral y existencial de nuestros días. Pero -si me dan a elegir- como casi siempre disfruto más del libro. Ahí va el inicio: “Me he despertado esta mañana. Me he despertado metido en el trabajo. El Trabajo. Te atrapa. Te rodea por todas partes; un gel constante, asfixiante, absorbente (…) A veces, sí, obtienes pequeñas zonas de relativa libertad (…) Y entonces se acaba. De pronto ves que esas zonas ya no están ahí“. El autor de Trainspotting, veinte años después, sigue preguntándose por las elecciones vitales.

La otra película, no basada en un libro pero que sí tiene mucho de libros, es el documental La sal de la  tierra“, desbordante de buenas imágenes, como se espera tratándose de la vida y obra de Sebastião Salgado: “un fotógrafo es literalmente alguien que dibuja con la luz, alguien que escribe y reescribe el mundo con luces y sombras”. Y ahí está el mundo: en la película y en sus libros de fotografía. O mejor dicho, parte de los habitantes de este mundo, la humanidad que llama la sal de la tierra, aunque como la misma sal resulte a veces tan dañina que el escritor o fotógrafo tenga que alejarse de la tierra o necesite cambiarla, como propone en sus últimos trabajos a favor de la recuperación ambiental, ya reunidos por Taschen en el libro GÉNESIS.

Por fin llegamos a las viñetas, pertenecientes a un libro publicado por una pequeña pero gran editorial atendiendo a la cuidada edición: “Historia en viñetas de la gran guerra”, basado en una compilación de las ilustraciones del holandés Louis Raemaekers allá por 1919. Casi cien años después, es la publicación que más nos ha impresionado sobre la 1ª Guerra Mundial. Ahora, que todo se edulcora y se convierte en políticamente correcto, estas imágenes y los textos asociados son como un puñetazo a la conciencia de  nosotros como enemigos propios, ¿qué es la paz sino recordar los horrores ejecutados para no volver a cometerlos? Se publican y nos llegan muchos textos sobre contiendas de todo tipo, algunas hay incluso como recopilación de anécdotas, o donde la ciencia ficción de los super-héroes se funde con guerras fratricidas todavía demasiado cercanas (lo cual, si llega a oídos de sus autores, lamento decir que no convence, o que le tienen que dar otra vuelta), pero siempre hay que recordar y revitalizar el valor de los clásicos, los libros difícilmente superables. Por eso Ginger Ape (la espirituosa casa editorial del simio pelirrojo, si ellos permiten la traducción) será nuestro próximo invitado.


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