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Sin miedo a volar: literatura erótica para todos los gustos

febrero 1, 2016

Tenía una amiga que, algunas veces, le decía a su pareja: “Paco, hazme volar”. Y las demás, como adolescentes, nos reíamos (que también era el propósito de mi amiga). Un comentario, aparentemente banal y, por supuesto, con doble sentido e intenciones juguetonas. Sin embargo, cuando te sientas a analizarlo tiene mucho de roles género: el hombre como dador de placer, el hombre sabe qué nos gusta y cómo. ¿No nos iría mejor si nos responsabilizamos nosotras de nuestro placer? (ya seamos, mujeres, hombres, trans, o como cada persona se quiera definir)canvas

Somos muchas las mujeres que nos hemos cansado de lo que implica en nuestras vidas una educación sexual patriarcal y de ser meros objetos de deseo. Por ello, nos hemos decidido a buscar una forma más igualitaria, plena, libre y sin culpa de vivir el erotismo y la sexualidad.

La literatura puede ser una buena fuente de inspiración para fantasear y explorar nuevas formas de sentir placer. El mercado editorial ha llenado las estanterías de las librerías de literatura erótica, pero quizás de una literatura cortada por el mismo patrón, encajonada en los estereotipos y roles de género impuestos a las mujeres en las sociedades actuales y que nos impide indagar y elegir más allá de la moda o de lo que se vende. ¡Y queremos algo más! Al menos, diversidad y poder elegir.

Rebelarse contra la norma establecida puede abrirnos a nuevas experiencias placenteras. ¿Te has cuestionado? ¿Has probado? ¿Te has dado permiso? ¿Has explorado, en este caso, otras lecturas que cuenten ¿la misma historia?, sí, quizás, pero con un enfoque y una actitud diferentes.

Me pareció interesante obtener el punto de vista de una profesional que además trabaja desde la perspectiva de género y aproveché la asistencia a la conferencia introductoria a la serie de talleres Empoderamiento a través del autoconocimiento erótico (en febrero empieza una nueva edición) en Los Placeres de Lola, en Madrid, para posteriormente realizar una breve charla con Mentxu Abril, psicóloga y terapeuta sexual encargada de impartir dichos talleres.

Noelia Álvarez: ¿Cómo se puede vivir la sexualidad rompiendo los estereotipos educacionales recibidos por mujeres y hombres?

Mentxu Abril: Un ejemplo: una mujer decide tomar la iniciativa y acercarse a una persona que le gusta para proponerle algo y sin querer le surge una sensación de eso no está bien. Es necesario cuestionar los pensamientos limitantes y saber que el sentimiento negativo surge del aprendizaje del rol de género. El hecho de cuestionar la norma impuesta y saber que esa sensación surge de ese aprendizaje y no de que el acto que se quiere hacer en sí esté mal, ayuda a plantearse otras opciones y a actuar como realmente nos gustaría. Si esto lo hago más veces al final estaré poniendo a prueba mi antiguo esquema y comportamiento sexuales y estaré adquiriendo otra forma de pensar y de sentir más acorde a mis deseos.

N.A.: ¿El consumismo y el capitalismo intentan controlar el cuerpo de las mujeres?

M.A.: Siempre se ha intentado controlar el cuerpo de las mujeres, su sexualidad y forjar sus límites ya que eso asegura el control sobre la institución familiar, la procreación, la productividad, las creencias, etc. El capitalismo, aliado del patriarcado, intenta sacar provecho económico de él fomentando sentimientos de frustración, de inferioridad, de falsa ilusión. De esta manera, puede comerciar con estas emociones a través del manejo de las necesidades personales. El objetivo es seguir manteniendo el poder para quien tiene el poder.

N.A.: ¿Qué nos puede aportar la literatura erótica?

Con la literatura erótica podemos descubrirnos y saber cuáles son nuestros gustos y nuestras necesidades sexuales. También nos permite desarrollar nuestro erotismo de forma más amplia, potenciar el deseo, la excitación o la capacidad orgásmica. Leer literatura erótica nos ayuda a concentrarse en las sensaciones y en los estímulos cuando estamos a solas o con una pareja.

N.A. ¿Qué recomendaciones literarias nos harías sobre literatura erótica que deconstruyan la concepción actual de erotismo y sexualidad?

hqdefaultM.A.: Tanto en literatura erótica como en pornografía contamos con escritoras y directoras feministas que ofrecen enfoques y actitudes diferentes de la sexualidad, lo que se denomina postporno. No obstante, el hecho de fantasear con lo queramos, o de practicar lo que queramos, nos hace más libres y posibilita que trabajemos nuestro erotismo para llevarlo hacia donde nos apetezca. Como ejemplo, podemos citar a Erika Lust, directora de cine porno feminista y autora de relatos y novelas eróticos.

Aunque, Mentxu también nos comentó que ella está a favor de cualquier tipo de literatura sirva de motor para fantasear y experimentar, he dedicado un tiempo a investigar y buscar por Internet (y también a repensar en mis lecturas) para ofreceros  algunas sugerencias más allá de lo establecido (sin poder recoger todo, por espacio y porque seguramente hay mucho que desconozco) que, por supuesto, pueden ser comentadas, ampliadas y criticadas.

¿Nos lanzamos? Sin miedo a volar.

Si quieres empezar por algo ligth pero muy útil para cambiar la mirada, puedes leer La canción de Nora de Erika Lust.

Miedo a volar de Erica JongPara las que piensan que los clásicos no defraudan: El amante de Lady Chaterly de D.H Lawrence, del que se dice que conocía muy bien la psique femenina. Miedo a volar de Erica Jong, considerado un indespensable del erotismo feminista y rompedor en Estados Unidosen los años 70 . Las relaciones peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos, con un poco de perversión entre los miembros de la nobleza.

Si te van los triángulos amorosos: Castillos de cartón de Almudena Grandes o Delta de Venus o Henry y June de Anis Niin cuyos deseos eróticos giraban en torno al matrimonio formado por Henry Miller y June Miller.

Una novedad editorial: La pasión de Mademoiselle S., un texto anónimo que recoge unas cartas eróticas fechadas entre 1928-1930 y que dirige una mujer a su amante.

También existen opciones para esa sexualidad más oculta como  pueden ser las lesbianas, las personas con discapacidad, las personas transexuales, etc., el libro Relatos marranos. Antología recoge 34 textos que tratan el tema de la sexualidad desde diversas ópticas. El azul es un color cálido de Julie Maroh, un comic que aborda la sexualidad entre mujeres jóvenes.

Si te gusta el BDSM, quizás también te guste una novela que también es un clásico: Historia de O de Pauline Reage o una obra desconocida de Anne Rice, la autora de la famosa novela Entrevista con el vampiro, La Trilogía de la Bella Durmiente que nada se parece a las dulcificadas versiones del cuento. Por su parte, Claudine en la escuela de Grabielle Colette se centra en el clásico alumna-profesora, sus deseos y algún que otro castigo.El oso de Marian Engel

Con un toque de humor negro, Zonas húmedas de Charlotte Roche e, incluso encontramos novelas eróticas donde se siente deseo por animales como en  El Oso de la canadiense Marian Engel, donde una bibliotecaria intima con un oso. Esta y otras pasiones animales (y también algunas que no lo son) recomienda Alberto Manguel en su artículo Pasión animal y literaria.

Por último, si algún día te levantas con ganas de reflexionar sobre el tema puedes leer, entre otros: El postporno era eso de María LLopis, duro y radical pero con ideas muy interesantes. Neoliberalismo sexual: el mito de la libre elección de Ana de Miguel. Política sexual de Kate Millet, con una parte sobre reflexiones en el ámbito literario. Autobiografía de una mujer sexualmente emancipada de Alexandra Kollontai, escritora, revolucionaria y activista del siglo XX.

LA ECUACIÓN PERVERSA DEL MERCADO

marzo 1, 2015

libros_4Empecemos con un ejemplo. Cuando la literatura era cosa de unos cuantos autores, hace apenas algo más de un siglo, la orientación comercial de los géneros era clara. Había folletines destinados al gran público, en ediciones baratas o por entregas, y obras de calidad literaria destinadas a una minoría más culta. No existían por entonces estrategias agresivas de marketing ni campañas mediáticas que manipularan los gustos y demandas de los lectores, y lo que se compraba estaba a la vista y era conocido a través de otros lectores. Hoy existen cientos de miles de escritores y resulta imposible elegir a alguno si no lo destacan los medios de publicidad.

En nuestra época, la mercadotecnia invade todos los espacios mediáticos creando tendencias y definiendo lo que hay que comprar. La literatura se inscribe en el mundo de los artículos de ocio y consumo, haciendo que forme parte de todas esas cosas que hay que poseer para estar al día y poder relacionarte con los demás.

Al ser el marketing un instrumento de la empresa, en este caso de la empresa editorial, es claro que está orientado a fomentar el mayor negocio posible de la misma. Este origen corrupto de la publicidad, en todos sus usos, la aleja de las virtudes del consejo o de la evaluación crítica. Una buena campaña publicitaria vende, al margen de la calidad del producto. Es el efecto placebo: si creemos que algo cura, nos hará un poco de bien por contagio sicológico. Si nos insisten desde los medios que un autor o una novela ha ganado no sé cuántos premios, ¿quién se atreve a llevar la contraria a los jurados y críticos expertos? Acabaremos pensando que somos nosotros los que no entendemos de literatura y nos esforzaremos, a fuerza de relecturas, en tratar de extraer algún jugo del bodrio en cuestión.

Igual pasa con las nuevas tecnologías. Las empresas necesitan crear nuevas necesidades en los consumidores para seguir manteniendo un ritmo alto de producción y beneficio. Es preciso renovar los usos de comunicación, añadir nuevas prestaciones a los aparatos, aunque sean innecesarias, potenciar lo lúdico. Y lo malo es que si persistimos en nuestros antiguos aparatos, suficientes para nuestras necesidades, contemplaremos cómo ya no soportan las nuevas aplicaciones ni nadie los repara cuando se estropean. A eso se le llama obsolescencia, algo tan viejo como la industria misma, aunque antiguamente se limitaba a programar una vida útil de los aparatos, como las bombillas, al cabo de la cual se fundían y había que poner otras iguales, aunque podrían haber durado decenas de años más. Ahora la obsolescencia es más sutil y más rápida, ya que es por lanzamiento de nuevos productos y por la presión comercial al consumidor para estar a la última.

Pero lo malo de todas estas técnicas de mercado es que, sin pretenderlo directamente, van condicionando los usos de la gente según una ecuación perversa: lo primario, lo inmediato, lo instintivo, es lo común a la mayor parte de la gente, y hacia ese objetivo irá enfocado el marketing, construyendo un medio cultural y de consumo empobrecido, banal, en el que las posibilidades de crecer personal y culturalmente se van esfumando.

En una época como la actual, donde las ideologías y las creencias han sido substituidas por el entretenimiento, acompañado por la despreocupación frente a lo trascendente, o simplemente lo futuro, todos estos gadgets tecnológicos y géneros literarios de usar y olvidar agarran con fuerza entre la gente y ocupan el espacio de conciencia vacío que nadie va a poder llenar ya de cultura y relaciones humanas enriquecedoras. Pasar el rato, pasar la vida entretenidos, esa es la solución donde nos conduce la ecuación perversa del mercado. Dejar en sus manos las posibilidades de crecimiento personal de la gente es la otra perversión de nuestros días, y esa es una perversión política, neoliberal. Sí, no es sólo la eterna corrupción económica la que debe preocuparnos a pesar de estar extendida por toda la estructura social, porque ésta deriva de la otra, de la perversión moral que supone permitir al insaciable capital condicionar los usos, la cultura y la conciencia de las gentes.