Archive for the ‘Crítica Cultural’ Category

Tú o la nada

enero 8, 2023


Todo un #MalEspectáculo de #SanidadPublica para las próximas dos semanas. Ya anunciados algunos desatinos en carteles; aquí un resumen, hasta lo conocido.

Empiezo por «nuestros» #médicos de #AtenciónPrimaria (¿o acaso no decimos #MiMédic@ cuando hablamos de atención primaria?). La #HuelgadeCentrosdeSalud, iniciada el 11 de noviembre en Madrid, puede reanudarse el próximo jueves 12, si así lo permite la mesa convocada el día antes por la Comunidad de Madrid.

De la huelga hay ya un libro colectivo, que resume muy bien cómo y por qué se inició:  Hasta los fonendos: Diario de una huelga.

No es que vaya a hablar solo de los médicos de atención primaria, o Madrid. Sí empezar y acabar aquí. Al final verán el enlace a un artículo de uno de sus profesionales; que suscribo y admiro, hasta el punto de robarle parte del título para esta entrada en el blog.

Empiezo por ellos, porque son los primeros, los que conocen mejor nuestra salud, salvo excepciones, y a lo largo de toda la vida (o eso debería ser, salvo que no queramos compartir un criterio necesario de países desarrollados).

Nuestros médicos de atención primaria llevan meses, y años, sufriendo por la precariedad en la que nos atienden. Más aún de lo que sufrimos nosotros viéndoles como trabajan. Nos une, cada vez más, el sufrimiento laboral y sanitario, y lo que puede venir, o volver a venir.

Una reciente experiencia personal, de hace solo un mes, sirve para el recorrido que les propongo. Dada la saturación de la atención primaria, fui a un hospital por una urgencia. Los dos jóvenes MIR que me «atendieron» me recetaron un medicamento, no cubierto por la seguridad social y, lo peor, totalmente contraindicado.

Esta información de ayer: Sanidad ignora de nuevo a los médicos y vuelve a asignar por ordenador las plazas MIR muestra el esperpento político-sanitario (ahora nacional) e ilustra la decadencia de los MIR. Si hay entradas gratis para el nuevo ritual que perpetúa esto, apúntense. El sorteo es el 21 y faltan menos de 15 días.

En mi caso, ni quería denunciar a los mal formados, o seleccionados, jóvenes MIR, ni me atrevía a ir a la atención primaria, todavía. Acudí a una #Farmacia. Me atendieron de forma inmejorable, pero creció el generalizado desamparo sanitario:

«Totalmente contraindicado, tienes que tomar antibióticos, y esto puede durarte cuatro meses». No, no, -les dije- tengo cita para este mismo mes de diciembre.
Las farmacéuticas, mirada cómplice, me preguntaron: «¿para qué año?». Miré el papel: diciembre de 2023.

Casos mucho peores hay a diario, y gracias a la atención primaria de urgencias -a la que tuve que recurrir finalmente; en el hospital me dijeron que de antibióticos nada- mi problema se está solucionando.

De los vasos sanguíneos a los comunicantes. Una sanidad en precario lo es más cuando las empresas y los trabajos también lo son. En mi actual trabajo, a la empresa no le valió un papel justificando un día de ausencia. Cuando vi que no me pagaban ese día, les pedí explicaciones. Solo entonces se dignaron a decirme que necesitaba una baja oficial.

Y dijo mi médico: «dígales que el papel que les entregó es totalmente válido, firmado y sellado por un facultativo». Es más, «estamos para atender a los pacientes, no para más burocracia» Por supuesto, les dije, hasta por escrito. Reivindiqué mis/nuestros derechos.

Ahora habrá que luchar más, todavía. Si es necesaria la huelga el 12, bienvenida. Con todas sus consecuencias. Recuerden que en el primer periodo de huelga, la Confederación estatal de sindicatos médicos (CESM) respaldó el encierro del Comité de Huelga de Madrid y lamentó las injerencias políticas y colegiales que habían bloqueado el conflicto

O se avanza, o seguimos yendo para atrás. Bienvenida también la #manifestación15Enero o #97MareaBlanca, convocada por #MEDSAP, y ya van #11años. Para este #EventoCultural del próximo domingo (la sanidad es cultura) las entradas son gratuitas.

Quizás no pueda ir (incluso por razones médicas), quizás prefiera seguir en la nada, o crea que no le atañe, ¿seguro? Los médicos siempre recomiendan: mejor prevenir que curar.

Los políticos no recomiendan prevenir, antes están sus intereses económicos. Da igual la ideología. Fíjense cómo empieza el año sanitario el #GobiernoDeEspaña, #PSOE y #Podemos a la cabeza: Sanidad rechaza financiar 50 medicamentos para patologías graves por su elevado precio


No olvidemos, que esta lucha es compartida en otros países de la #UE, que no acaba de salvaguardar nuestra #SanidadPública. Otros, en el mundo ya no la tienen.

Dejemos de ser unos crédulos en la política y sus portavoces (medios de comunicación incluidos) y vayamos a las fuentes.


Aquí el artículo prometido al principio. De un médico de atención primaria de Madrid, José Ignacio Torres, que no solo describe muy bien la situación, sino que además enlaza con otros artículos profesionales. Textos médicos que confirman sus palabras, y remarcan su actualidad: «Atención Primaria: o tú o la nada»

Amistades Peligrosas

diciembre 28, 2022

Haciendo recapitulación anual, de diciembre a diciembre, en este Día de los Inocentes, despierto con una  imagen que apareció en mis sueños: Amistades Peligrosas.

El otrora famoso grupo musical se me presentó en plena rueda de prensa en  diciembre 2021.

Yo había acudido al Ministerio de Cultura para que se presentara otro conjunto: ministro de Cultura (Miquel Iceta) y vicepresidenta del gobierno (Yolanda Díaz). Dos pájaros de un tiro.

También aparecía por allí otro grupo musical, más antiguo todavía, El Dúo Dinámico. No entendía nada, ¿me había equivocado? Con tantas convocatorias, ocurre.

Aquello era un espectáculo; no musical, más bien publicitario. Nos estaban vendiendo algo y al final tendríamos que comprarlo. ¿Era eso? Sí.

Apareció una nebulosa lejana con un «Estatuto del artista». Esto no lo compramos. Quizás para el 2023. Un año después, no sabemos cuándo estará a la venta. Este día de los inocentes nos sigue informando Moncloa sobre ello.

La otra componente de El Dúo Dinámico nos vendía una reforma laboral (españolísima). Me dejó estupefacta. Conociendo nuestro mercado laboral, y el de otros países europeos, desde hace más de 30 años. Una reforma y ya estaba todo solucionado! Creo que tenía que pinchar un globo y  dentro estaba lo que tenía que comprar; una sorpresa, una utopía o algo así, chulísima.

Después, un año de trabajos temporales, lo que sea para sobrevivir: precariedad, estrés, etc. Y sigo pensando si debería haber comprado el globo.

Ahora el dúo dinámico está a punto de romper, ¿O era la fémina de amistades peligrosas? Ella quiere su propio grupo musical. Al otro no le preocupa, él mismo se basta para cantar y bailar en cualquier pista. Las cuota (jota, perdón) catalana triunfa en todo el territorio español.

¿Llegué a comparar a Díaz con doña Letizia? Quizá en sueños, por la excelente dicción de ambas. Pero ahí se acaba la similitud. La reina no vende globos.

Al principio tuve mis dudas; que si se había casado por interés, etc. Algo que solo se puede decir cuando se conoce a una persona. Pasados los años pienso que se casó por amor. De otra forma no habría aguantado tanto, y lo hubiera hecho tan bien. Más allá de las imágenes, quedan las palabras: las suyas, las de su marido y las de la infanta.

Sigamos con el dúo. Iceta ha sido declarado por muchos en el sector cultural como incompetente. Ahora que está tan de moda lo de pasar a la historia, en su caso será por destruir la casa de Vicente Aleixander; un político sin estudios y con piqueta dispuesto a sepultar la vida y la obra de un premio nobel.

Ningún ministro de cultura socialista se había atrevido a tanto y, menos aún, a pactar con la consejera de Cultura de Madrid. Apodada por muchos «la censora cultural y moral» de contenidos, artistas y periodistas.

Para continuar con el dúo musical, Díaz ya ha decidido cómo se llamará su grupo solista. Ha hecho una gira latinoamericana, pagada por todos nosotros aunque no sabemos ni lo que hemos pagado.

Esa imagen tan bella con Pepe Mujica se olvida rápido si vemos los más de cuatrocientos metros de su lujosa residencia, o su pase de modelos (recuerdo que una vez la apodé «la mujer de rojo», por el vestido y estilo bajando las escaleras del Congreso. Iba con un sencillo folio, no necesita muchos papeles, no).

Ella está dispuesta a asaltar los cielos, por la escalera de Podemos, del PSOE, o toda  Latinoamérica. Siempre en la élite política, de la izquierda, no en la clase trabajadora. Ella se confiesa comunista y, quizás por ello, nada transparente y las imágenes de lujo.

¿En qué mar o mares nadará este dúo dinámico en 2023? A estas alturas no sabemos cuál será, si quiera, la futura estructura de nuestros mares. La actual les ha permitido llegar hasta aquí.

Les dejo con un par de reflexiones (para muestra dos botones) entre las de muchos intelectuales -de una ideología u otra-. Porque sí hay intelectuales en España, muchos, lo que pasa que no en prime time de medios de comunicación públicos o privados. Ahí están para atontarnos, cada vez más, a través de antiguos conjuntos musicales, o lo que sea.

Antonio Elorza:
https://theobjective.com/elsubjetivo/opinion/2022-12-13/democracia-hibrida/

Gregorio Morán:
https://www.vozpopuli.com/opinion/la-batalla-del-cinismo-tribunal-constitucion.html

Junto al arte, la cultura y los buenos escritos (tan infravalorados), es a muchos de ellos a los que aconsejo ver y leer el 2023. Que cada cual elija los suyos.

En sueños, oigo el ruido de una máquina enorme, lleva un neón que dice #limpiadoradepolíticos –
Utilícese para todos los partidos-. ¿Desaparecen también sus formas de gobierno? ¿Otr@s aparecerán?, ¿nos darán mínimos de credibilidad?

Ya he despertado. Aquí el enlace a aquel diciembre de 2021  https://www.linkedin.com/posts/elplanetadeloslibros_estatutodelartista-periodismo-artistas-activity-6879397558100230144-w93x?utm

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Antes de que llegue la nieve

diciembre 4, 2022

Podría ser un título de un libro, Antes de que llegue la nieve, pero no. Solo me viene a la memoria, Antes de que llegue la lluvia, que recomendamos hace tiempo.

En todo caso, de libros va el artículo. Tantos recibidos este año que es difícil leerlos todos, recomendar o no, hacer reseñas positivas o negativas.

Decía Ricardo Dudda hace dos días, en The Objective, que no existen en España reseñas negativas, o muy pocas. En su Twitter recordé una reseña no solo negativa sino además en formato libro: El infinito No cabe en un junco.

Esa reseña-libro tenía y tiene su importancia. Ha pasado más de un año de aquel Premio Nacional de Ensayo y, todavía, no hemos encontrado a ninguna persona que nos explique cuál es el aporte ensayístico del premio.

Sí nos hemos encontrado con profesores de Filología Clásica, la misma carrera que hizo la premiada, que nos hablaron de dos libros de sus estudios en los que estaba gran parte del famoso título. El arte de copiar las palabras, decía yo ayer en Twitter.

Hay materias cada vez más arrinconadas, desde la propia educación, como las clásicas. Sus licenciados, profesores y expertos se han manifestado por toda España; por escrito y en persona. La premiada fue contactada pero se negó a manifestarse, según nos cuentan. Quizá ella sabía que no iba a servir de nada.

El poder político, de uno u otro signo, arroja políticas educativas cada vez más superficiales. ¿Cómo vamos a enterarnos de lo que escribieron hace siglos nuestros ancestros, si todo va a corto plazo?

Sí les interesa, a los poderosos, servirnos como alimento de hoy, esas escrituras antiguas. Bien envueltas en positivismo, colores amables y un premio nacional que circule, no solo en este país, sino por todo el mundo.

Personalmente lo recuerdo en la Feria del Libro de Lisboa del 2021, o recientemente en la de Frankfurt. Todo un hito de la famosa campaña «creatividad desbordante» del Ministerio de Cultura, más gasto feriante.

Otra campaña pagada por todos, criticada en RRSS pero bien cobrada por muchos medios de Comunicación: «hambre de cultura», debería titularse hambre de contenido. Firma, el ministerio de la cantidad.

Hablo de hambre e, inconscientemente, me voy al cocinado de todo esto. Por ejemplo, se sabe cómo se cocinan premios suculentos como el Planeta, pero se habla poco de la cocina de los premios públicos nacionales. De los intereses partidistas y todavía menos de sus precocinados.

Algunos precocinados han requerido seis o doce meses para llegar a la mesa. Los periodistas freelance (y no vendidos al poder) somos uno de los entrantes habituales, aunque pueda parecer extraño.

Al entrante se le come antes, como bien saben. Cuando nos pasa a nosotros, olemos que ahí se está precocinando algo, ya se dijo a quiénes tiene que comerse el posible premiado.

Entre otros, o junto a otros, los futuros premiados deben comerse a periodistas erróneos caso de que les hayan agraciado con sus palabras. Me provoca cierta sonrisa algún caso concreto; una premio nacional e internacional que, antes de ser candidata, me llamaba y escribía whatsapps, muchos, y muchos meses después de una entrevista.

Silenció toda comunicación seis o siete meses antes de recibir el gran premio. Como no era l@ primer@, ya imaginé que iba a ello, nacional o internacional, Reina Sofía de Poesía o Cervantes. Y así fue.

Esto es lo que tiene vivir en aquel mundo imaginario de 1984 a punto de llegar el 2023: llevamos años gobernados con corruptelas para que no sea evidente la sustracción de lo importante. Y la cultura lo es.

Con cautela, que nadie se dé cuenta de la prevaricación de fichajes a nivel estatal (el resto de administraciones proceden igual, en general) Y, de ahí, con todos los contertulios en RTVE o en medios que reciben cientos de miles de euros, llegará la falta de reseñas negativas, los silencios.

Antes de que llegue la nieve (Antes de que llegue el 2023) avisa del helado año electoral que nos espera, y la cultura no será ajena a ello. Si ya está en el Congreso el debate de la cultura de la violación, imagínense lo que viene. Muy cultos su señoríes.

Posiblemente me quedé corta con aquel artículo Violencia «Artística», que me sirvió para ser vetada en algún lugar que se llama teatro. En cuanto pueda haré una lista de vetos, porque seguiremos hablando de libros, teatro, música, cine, arte, en 2023. Como viene a decir Pinkola Estés en el libro que acompaña el artículo: tenemos raíces para rato 😉

Otoño 2022

septiembre 26, 2022

Ideando cómo retomar entrevistas y debates en audio, podcast o radio en 2023, cuando cumpliremos 18 años (se admiten sugerencias),

Quizás sea en enero, como aquel lejano 2005, quizás en marzo: ese mes que solía ser el de la mujer y que ahora es el de las mujeres moradas que gobiernan en un ministerio que está haciendo justo lo contrario de lo que promete en su título: igualdad. Por ejemplo, podríamos empezar el 8 de marzo con una entrevista a Guadalupe Sánchez después de leer su artículo Iráne Montero

Tampoco estaría mal recuperar nuestros audios en el mes de abril, el de las letras que también va justo en contra del título: las letras. Y, si no es así, que se lo expliquen a la Asociación de Amigos de Vicente Aleixander: 27 años trabajando para que se reconozca la casa de Vicente Aleixander como Bien de Interés Cultural y se establezca La Casa de la Poesía de Madrid, incluso de España (no tenemos tantos premios Nobel de Literatura)

Los amigos literarios, a pesar de llevar casi tres décadas en su trabajo por el Nobel y todo lo que supuso su casa para la Generación del 27, se encuentran finalmente con cualquier ministro, consejera o concejala (puestos a dedo, temporalmente, por políticos iletrados) que sin explicaciones ponen la casa del Nobel de Literatura a subasta.

Ante la calamidad cultural, que se une a la política y económica (o mejor dicho, llegó antes), seguiremos apoyando la CULTURA como la de Vicente Aleixander.  Y la DIFUSIÓN CULTURAL que combine sanamente EL ARTE con la ATRACCIÓN.

Sobre esto último tenemos ya un proyecto del que solo les puedo decir que gira en torno a la POESÍA. No les puedo dar el nombre o más detalles, porque GOLIAT y otros nos copian a menudo. Sirva como ejemplo, si buscan en Google: «el planeta de los libros», desde hace años les aparecerá un «goliat» de esos.

¿Algo más en este pequeño artículo que casi es un comunicado?
Como dicen los veteranos: seguiremos informando. Seguiremos en este otoño en el que más necesitamos buenas noticias.

Cuídense, física y mentalmente. #ALeer

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Antes de que llegue la OTAN

junio 25, 2022

Prácticamente ya está en Madrid: con restricciones, pantallas de avisos y la información que nos han ido dando poco a poco. Cuando Biden llegue, acompañado en cada desplazamiento por 50 vehículos, más de uno vamos a verlo y hasta tomar una foto porque el espectáculo está garantizado.

Que la OTAN es más que militares y políticos es obvio, aunque con la guerra en Europa pensemos más en su participación en conflictos armados y, al fin y al cabo, sus guerras son lo más visible, polémico y noticioso.

La OTAN tiene una importante vertiente de relaciones internacionales, de estrategia mundial y diplomacia que, en general, poco vemos en los medios. Hace años, en un evento conjunto con el Real Instituto Elcano, conversé con uno de sus responsables. A mi juicio, todo un diplomático, y cultivado como la mayoría.

No les comento esto porque esté orgullosa de que la OTAN se reúna en Madrid justo en estos momentos, pero así lo dijo esta semana hasta Rita Maestre, admirando al gran poder mundial en su carrera por la alcaldía de la capital.

Como estamos dentro de la OTAN desde hace 40 años, y no es nada nuevo, lo que me sugiere la primera gran reunión en Madrid es la escenificación del supuesto maridaje entre las armas y las letras. Como aquel famoso encuentro entre Goethe y Napoleón (1808), del que nos hicimos eco en el programa de radio que dedicamos al gran escritor.

El emperador era un gran lector y exclamó ante el viejo poeta: «¡He aquí a un hombre!». Mantuvieron una larga conversación sobre libros, autores e historia. Y el alemán más tarde escribiría: «He visto a Napoleón; es imposible ser más grande».

Seguramente las letras ya no tengan esa capacidad de verse con las armas, o quizás sí y nos encontremos con alguna sorpresa en esta macro reunión. De hecho entre otros lugares ya se ha anunciado el cierre del Museo del Prado. Eso nos han comunicado, solo eso. Porque imagínense cómo va la comunicación interna y externa en estos eventos.

En todo caso, aunque se ponga un broche cultural, lo que está claro, al menos para mí, es que la cultura tiene cada vez menos peso. Me explico, antes de que llegue la OTAN, he pensado que estaría bien comentar las dos reuniones sobre Cultura a las que tuve el placer de asistir esta semana en Madrid.

El lunes la Fundación Gabeiras organizó un encuentro cuyo título era:
𝐋𝐚 𝐂𝐮𝐥𝐭𝐮𝐫𝐚 𝐜𝐨𝐦𝐨 𝐛𝐢𝐞𝐧 𝐛𝐚́𝐬𝐢𝐜𝐨 𝐲 𝐝𝐞 𝐩𝐫𝐢𝐦𝐞𝐫𝐚 𝐧𝐞𝐜𝐞𝐬𝐢𝐝𝐚𝐝: 𝐮𝐧𝐚 𝐨𝐩𝐨𝐫𝐭𝐮𝐧𝐢𝐝𝐚𝐝 𝐞𝐱𝐜𝐞𝐩𝐜𝐢𝐨𝐧𝐚𝐥 𝐲 𝐪𝐮𝐢𝐳𝐚́𝐬 𝐮́𝐧𝐢𝐜𝐚.

Como leen: un bien básico y de primera necesidad. Está en vigor legalmente desde octubre pasado. Desde el ministerio de Cultura sería bueno que nos explicaran si esto es propaganda legal, o tiene desarrollo real y práctico; no solo con el objeto libro (quíteme de aquí un poco de IVA) sino con toda la Cultura en España.

La Fundación alternativas (recordemos, vinculada a la izquierda política) organizó el martes la presentación de su Informe sobre el estado de la Cultura en España 2022, accesible en su página web. La foto al inicio de este artículo muestra a Belén Álvarez Cabrera, directora del departamento de Derecho de la Cultura en Gabeiras &Asociados, dirigiéndose a los ponentes de este segundo encuentro.

En Gabeiras, la participación y el debate había resultado tan rico y auténtico que no paré de tomar notas, y hasta comenté la importancia que deberían tener los medios de comunicación en esta #CulturaBienBásico, si es que va a ser real.

En la Fundación Alternativas, el informe este año se dedicó al sector audiovisual, apunté muchas cuestiones también. Lo más penoso sin duda: la distancia formativa y presupuestaria entre los proyectos nacionales y los internacionales. Parece que estamos vendidos en el panorama mundial, salvo excepciones, de las que no vive todo un sector. Con la nueva Ley General Audiovisual, recién aprobada, la brecha entre esas excepciones (grandes producciones) y el resto (productores independientes) será mayor.

Seguimos caminando hacia la concentración cultural (y mediática), hacía la pérdida de cultura, mientras avanzan imparables las armas y las narrativas hegemónicas.

Buen finde, buena semana en Madrid y, si hacen fotos a la OTAN, recuerden la ley mordaza (esa que nadie se atreve a tocar). Porque la difusión puede costarles caro. Aunque bien podrían aprovechar esas fotos para cualquier creación cultural: cine, literatura o cualquier otro arte, el relato está por hacer y seguimos gozando de libertad de pensar y crear.

De Campoamor a Vargas Llosa

mayo 2, 2022

Iba a ser esto: “De Pérez Galdós a Vargas Llosa” pero se cruzó en el camino Clara Campoamor, con tanta fuerza como los dos laureados escritores.

En el Ateneo de Madrid, cuando Vargas Llosa presentó en abril su libro homenaje a Pérez Galdós “La mirada quieta”, algunos periodistas comentamos asombrados su defensa de “Misericordia”, una novela reconocida de Don Benito que ninguno recordábamos tan excepcional. No sé ellos; conociendo la sensibilidad literaria de Don Mario, yo me agencié rápidamente una edición digital (accesible en Internet). Empecé a leer y, hasta que terminé, no pude dejarla, salvo para lo necesario.

La recomiendo, incluso la relectura. No creo que el no recordar si la había leído o si era una de mis terribles lagunas lectoras sea lo importante. Preguntando a una amiga canaria que ha leído todo del autor canario, recordaba que la leyeron en su colegio de monjas, con 13 o 14 años, principalmente por el escándalo de la madre de una compañera por un pequeño pasaje. Al poco de empezar a releerla, lo encontró: cuando el moro ciego palpa -indistintamente- ropas y carnes de la borracha con la que vive, en busca de algo de valor.

Aquello era el Madrid de 1897. En lo material hemos mejorado. En lo humano, sin duda no. Don Benito supo emocionar con la pobreza ética que se encontraba día a día y, 125 años después, poco hemos mejorado, aunque solo se hable de la miseria económica, y así y todo menos de lo que deberíamos

Escasean extensas informaciones, o libros a esa altura ética. Que no digo que no haya, alguno recomiendo, pero será que no me llegan todos. Lo que sí me he encontrado recientemente es alguna película con mucha ética. Por ejemplo, no se pierdan “Mentes Maravillosas” que se estrena el 13 de mayo, verán la miseria humana en la que seguimos pero con un conmovedor optimismo que nunca hay que perder.

En el mismo Ateneo, la víspera del 50 aniversario de la muerte en el exilio de Clara Campoamor, Rafael Alcázar me invita a ver su último documental: “Ecos de Campoamor”. Rafael tiene la capacidad de ver, aunque desde hace un tiempo sufre de ceguera, tiene la capacidad de ver de forma ética: el atrevimiento y honestidad de esta mujer, no ya por conseguir el voto para las españolas, sino además poner por escrito los errores de la República, lo que finalmente le granjearían el rechazo de todos los bandos políticos.

No extraña mucho, conociendo lo que ella sufrió y la miseria humana que nos caracteriza, que ahora prácticamente todos se la quieran llevar a su terreno (o eso parecía en Twitter). Alcázar está terminando otro documental, largometraje, «Clara Campoamor, un voto para despertar», imperdible, para el mes de julio.

Como hoy es 2 de mayo, Día de la Comunidad Autónoma de Madrid, cierro con un pequeño apunte sobre cómo se festeja. Porque no hay una sola forma. La historia, igual que el presente y, por ello, el futuro sigue en un terreno infectado por la ideología y poco dado a la reflexión.

Nuestra presidenta Ayuso daba este titular: Madrid no tolera invasiones de nadie. Por supuesto con clave ideológica o electoralista (ya vivimos un permanente período electoral), pero también podríamos dedicar el día a la reflexión. Entre un grupo de conocidos hace poco una voz decía textualmente “cada vez me cuesta más festejar esta fecha”.

Tuve que preguntar las razones. La voz respondió con todas las bondades francesas que imaginarse pueda, o hubiera, hasta que tal día como hoy en 1808, Madrid rechazase la invasión y comenzara nuestra Guerra de Independencia. Le recordé a la voz que aquellas bondades para con nosotros fueron puntuales, por no hablar de la situación de muchas de sus excolonias. “Nosotros no seríamos una colonia”, me respondió. Le comenté mis dudas sobre ello, considerando la historia de los imperios, incluido el francés.

En todo caso, esto me recordó el pensamiento de un amigo holandés: hablando de las diferencias entre países de la UE, se colgaba una gran medalla por la independencia y capacidad de lucha de Europa del Norte. Frente a ella, venía a decir, Portugal, España y Grecia estamos a la cola precisamente por no luchar lo suficiente por lo nuestro, el país que queremos y su mejora.

Imagino que un protectorado, francés o de otros países, no sería suficiente para mi amigo ni para muchos otros. Protectorados, invasiones y fronteras no deberían estar de actualidad, para sufrimiento de la mayoría y enriquecimiento de unos pocos. Otra muestra de la miseria humana de este siglo XXI

Prokófiev, poeta

marzo 21, 2022
El Ángel de fuego, en esta producción de Calixto Bleito estrenada en la Ópera de Zurich en 2017.

¿Por qué la poesía suele ceñirse solo a los escritores cuando hay tantas formas de crear poesía? Quizás es una continuación de los hábitos más generalizados, de las constricciones propias de cada sociedad.

Entiendo que los poetas auténticos no reducen al arte de la poesía a la escritura; que también la ven y la viven en cada obra artística que lo merezca. Este Día de la Poesía 2022, como cada año, me uno a ese sentimiento poético que se descubre en tantas creaciones humanas, y en la propia naturaleza, que es la nuestra.

La idea de que la poesía es espléndia donde quiera que se encuentre, la he compartido siempre  y, ayer tarde, en el ensayo general de El ángel de fuego, volvia en cada escena, en cada nota. En esta gran Ópera de Prokófiev que, con gran acierto, el Teatro Real de Madrid ha programado, la poesía iba más allá del texto del compositor ucraniano, o de la novela rusa en la que se inspiró.

Un pequeño pasaje de su Suite 2 de Romeo y Julieta ha sonado en cada una de las emisiones en radio de El planeta de los libros, desde enero de 2005, para presentar una u otra sección. Mi admiración, desde hace tantos años, era sobre todo hacia sus ballets y otras obras musicales.

Gracias al estreno de esta ópera en España mañana 22, Prokófiev no solo me admira más, también tendrá más y más admiradores en nuestro país; no en vano la ópera será transmitida por Radio Clásica y por ese canal de televisión que desafía la banalidad de los canales públicos y privados del país, con una programación cultural admirable. Me refiero al Canal de TV ARTE.

El ángel de fuego llega a España en un momento en el que nuestros ojos y oídos están atentos y sufriendo por Ucrania; no se puede negar esta situación incluso cuando la magnífica ópera te eleva fuera de la realidad.

A principios de marzo, el Teatro Real canceló las actuaciones del Ballet del Teatro Bolshoi de Moscú, previstas para mayo, dado su carácter público. En la rueda de prensa previa a este estreno se preguntó por los pocos artistas rusos dentro del gran elenco de la obra, por si pudiera afectarla.

Evidentemente no, sino todo lo contrario, porque estos artistas rusos no eligen, ni tienen nada que ver con la actual invasión del Estado ruso. El apoyo humano debe dirigirse a Ucrania y hacía todos los seres humanos, rusos o de otras nacionalidades, que también sufren esta guerra.

Lo que les está ocurriendo a estos mismos actores rusos, comentaba el director artístico del Teatro Real, Joan Matabosch, que también señalaba este estreno como uno de los más importantes de los últimos años. Una obra que ni el propio Prokófiev pudo ver en escena y en la que el compositor como buen creador llegaba hasta sus propios límites.

El libreto de El ángel de fuego une la alquimia, la brujería, la cabalística, el exorcismo o la inquisición vigentes en la Alemania oscurantista pre-luterana. La dirección de Calixto Bleito nos la acerca a los años 50-60 del pasado siglo, trasladando su trama satánica a la mente desquiciada y desvalida de la protagonista, violada en su infancia. La orquestación del maestro valenciano Gustavo Gimeno mantiene la tensión dramática desde el principio in crescendo, hasta un final que eriza la piel y satura todos los sentidos.

El mal tiene muchas formas y surge de las peores pesadillas del ser humano. Prokófiev lo entendió perfectamente, y aquí lo muestra de forma que no podemos quedarnos en los estereotipos, imágenes o palabras, cuyo uso solo aporta insensibilidad. Por útlimo, dar la enhorabuena a todos y cada uno de los que ayer hicieron posible admirar esta poesía. Poesía que no se olvida y forma ya parte nuestra.

Disfruten de el Día de la Poesía, Día de los Bosques y Día Europeo de la Música Antigua, coincidiendo con el aniversario del nacimiento de Bach.

A la vera de Pessoa y Camões

septiembre 13, 2021

Otra temporada más. Nunca hay que renunciar a la libertad de expresión y a la verdad, salvo que se sea político (permítanme la broma, o melancólica verdad), en España y en la mayoría de países. Es verdad que en España, si se miente más y mejor, se gana más. Otras sociedades son más escépticas. La mentira está hace décadas al alza y ahora más en España, con esos políticos que se quieren llamar periodistas o, al menos, tertulianos. Tenemos que poner un límite al exceso de politización, sobre todo cuando la política es tan mala. Dicho lo cual, paso a comentar el inicio de la 18ª Temporada. Seguramente será solo en Redes Sociales y este blog, donde tuvimos que refugiarnos desde el inicio de la Pandemia. También confirmar lo que muchos ya intuyen por los últimos enlaces: la mayor parte del tiempo estamos en Lisboa; me gusta decir que con un pie en Madrid, acudiendo cada dos por tres, como pez al que le gusta bailar entre dos aguas.

Estamos tan acostumbrados a la perspectiva territorial que nos perdemos las ventajas (y algún inconveniente) de vivir entre dos países, incluso siendo tan cercanos como España y Portugal. Ya se ocupan los gobiernos de alejar lo que física e históricamente está tan unido. Es ingenuo pensar que con la Unión Europea estos dos países podían quizás mirarse un poquito más, favorecer sus comunicaciones. Ahí tienen la última propaganda que nos llegó directamente de la UE el 1 de septiembre: “Conecting Europe Express”. Después de año y medio sin tren Lisboa-Madrid, después de 18 meses en que la vieja línea fue cortada por la pandemia, esta bella mentira salía de Lisboa rumbo a Madrid. Ojo, en El Año Europeo del Ferrocarril. Vergüenza ajena, sí. En Portugal hay excelentes reportajes sobre esta desconexión sinrazón, en España como es habitual ni se quiere ser testigo de ella (salvo alguna voz que se alza en Extremadura, que tampoco es que se escuche mucho)

Este mes de agosto me he encontrado a bastantes españoles visitando Lisboa y alrededores: Sintra, Setúbal, Sesimbra. A veces me confundían con una portuguesa, a veces yo a ellos. Donde más diferencia hay es en el carácter tranquilo de los portugueses, en lo respetuosos que son. Aquí por ejemplo vas a la feria del libro e incluso con todo tipo de chiringuitos para comer y beber, la feria transcurre sin aglomeraciones ni empujones. En Madrid me dicen que hubo colas kilométricas este fin de semana en la Feria del Libro, por la falta de organización. Quizá somos así, poco previsores e invasores por naturaleza. Y ojo que Portugal también está reparando sus heridas coloniales, pero oiga no escucho ninguna estridencia. Es más, con la muerte de Sampaio se oyeron condolencias desde todo el antiguo imperio lusófobo, y hasta del presidente chino.

Hablando de literatura, que es lo que más les puede interesar, se espera un otoño caliente en Lisboa. Solo mencionar algunos eventos, los que pueden sonar más a oídos y ojos españoles. En octubre, Congreso Internacional de Pessoa. El Nobel no solo tiene esculturas tan famosas como la de la foto en Lisboa, también su casa (recuerdos a la Asociación de Amigos de Vicente Aleixandre en Madrid que siguen luchando para que nuestro nobel la tenga, y ya van 26 años). Entre la Casa Fernando Pessoa, convertido en Centro de la Poesía, y el reconocido Museo Calouste Gulbenkian, se volverán a reconocer las palabras del poeta.

En noviembre, el 16, arranca el centenario del nacimiento de Saramago. No será una foto del primer ministro y poco más, como ocurrió en Lanzarote. Aquí ya se anuncian cinco grandes conferencias coordinadas por el escritor argentino Alberto Manguel (al que hace años entrevistamos) y, por supuesto con la organización y apoyo de la Fundación que lleva su nombre.

El mismo Aberto Manguel participa en los actos conmemorativos de Dante por su 700 aniversario, con una esperada exposición de Marionetas, que esperamos disfrutar. No olviden la importante tradición portuguesa que hasta tiene un bello Museo de Marionetas en Lisboa, y otro en Oporto.

Y llegamos, como no, a Camões, siempre presente en la literatura portuguesa. En España solemos llamarle «el Cervantes portugués», y no se trata de llamar a Cervantes «el Camões español» pero nuestro Miguel admiró profundamente a Luís, como escritor y como soldado. Lo recuerdan bien en este diálogo el entonces Director del Instituto Cervantes en Lisboa, Javier Rioyo, y Juan Manuel de Barandica y Luxán, Exembajador de España en Portugal en el Diário de Notícias portugués, comentando además la etapa de Miguel en Portugal, donde llegó el año siguiente de la muerte de Luís. En mayo de este 2021 el gobierno aprobó un programa de conmemoraciones por el V Centenario Camões, del 12 de marzo del 2024 al 10 de junio de 2025.

Por supuesto, en Portugal también hay crítica a la acción política sobre la cultura. No todo son flores. Eso sí, todavía no he encontrado aquí algo parecido a la Cultura de la Ceja de Zapatero, que ya lleva comprando voluntades tantos años. Hasta ahora había cierta sutileza pero, de acuerdo con las informaciones de unos y otros medios, cada vez menos sutileza y más cara, que quizá eso es lo único que no le falta al flamante Ministro de Cultura. Les dejo con uno de los resúmenes que me ha parecido más acertado, el de Víctor Lenore en Voz Populi, sobre los dineros para viajes al extranjero -en esta España necesitada- solo para escritores; solo para escritores amigos: https://www.vozpopuli.com/altavoz/cultura/miquel-iceta-mamandurrias-culturales.html

Aquí no acabará este nuevo despropósito político, seguro que será jugoso saber en qué termina tanto viaje. Me sigue sorprendiendo lo fácil que se venden algunos por un viajecito, será que a nosotros nos gusta viajar sin ataduras. Y, ya saben, si se dan una vuelta por Lisboa, avisen. Y que sea pronto, empezamos en Lisboa y no sabemos donde terminaremos esta temporada 😉

Violencia “artística”

marzo 6, 2021

Líder Asalto Capitolio EEUU. Enero 2021

Busco la expresión en Internet y me remiten a lo contrario de lo que quiero hablar. Quiero escribir sobre el arte como mero término para blanquear la Violencia. Violencia a gritos, con música o sin ella. Violencia física o silenciosa. Cuando no hay razones para la violencia y el arte es el pesebre agradecido en el que la Violencia se alimenta. Las artes, todas las artes, pueden servir de alimento.

A veces un libro, o solo algunas de sus hojas, vomita una Violencia que no aguantamos. Dejamos de leer. Quizá la primera vez que escribí sobre ello fue hace 13 años, leyendo al eterno aspirante a Nobel Murakami que, después de aquellas páginas y aquel libro en general, se cayó definitivamente de la lista de mis favoritos. Cuando lea, protéjase titulaba entonces.

La Violencia, Violencia “artística” (Va) está de moda, al menos en los países “desarrollados”. Es cada vez más premiada, y no me refiero a que se vendan más discos, se consigan más clics, o hasta el estrellato circense. Otro libro que tenía que dejar de leer hace poco -porque más que Literatura contenía Violencia- se llevaba nada menos que El Premio Nacional de Narrativa 2019.

La Va es cada vez más cercana, más enraizada en la actual Violencia política. El presunto arte sirve más peligrosamente a esta Violencia, con canciones o tuits. La Va ha crecido y madurado con las RRSS y esta Violencia quiere ser populista ¿Qué sería del asalto al Capitolio hace unos meses sin esas “artísticas» imágenes en internet? ¿No nos enseñó más el violento cabeza de búfalo que todos los titulares de aquel día? ¿Qué queda en el inconscientemente colectivo?

La Violencia se ha hecho “Artista” en el mundo y en España. Además de los libros comentados, recuerdo especialmente una representación en el Teatro del Barrio, Madrid. No me acuerdo de la fecha. La obra se anunciaba como una “creación teatral” a partir del hecho lamentable de la muerte de Carlo Giuliani en la Contracumbre del G8 en Génova, hace casi 20 años. En realidad era un intento de blanquear la Violencia, aquí revestida de teatro.

El futuro vicepresidente del gobierno nacional de España, Pablo Iglesias, participaba en el coloquio posterior donde el resto parecía pura comparsa. Lo más interesante de aquella otra representación fue constatar a ojos vista (las pantallas engañan mucho) la pobreza cultural oculta bajo el chismorreo de sus varoniles andanzas protestonas (y no sé si violentas) por Europa.

Podría extenderme más, ya me dicen en comentarios si quieren. La falta de carisma, el mensaje del machito camorra, acabó con el colofón de despreciar a los medios de comunicación que no le dieran millones de audiencia. En fin, Diagonal, La Marea y El Planeta de los Libros, entre pocos más, patidifusos nos quedamos ante el populismo barato.

Estas experiencias no se suelen contar en los periódicos, no al menos en los cercanos ideológicamente y que pueden depender de sus ayudas económicas. Los que acudimos a todas las representaciones “artísticas” vengan de donde vengan y que nunca recibimos dinero de partido alguno, ni los pretendemos, tenemos esa pequeña libertad; no solo de ir sino de contar.

Espero que la moda de la Va se diluya. Aunque me temo que lleva décadas perfeccionándose, y dando buenos réditos. Además tiene hermanas gemelas que empiezan a preocupar. La Violencia “cultural” sería una de ellas. Aquí entramos en el envoltorio cultural/circense que acompaña este 8 de Marzo y que ya gateaba el año pasado. Si el feminismo es cultura, o así lo creo yo (igual que el antirracismo u otros movimientos en pro de la justicia humana) espero que este 2021 no asuma más circo del que ya se ve, o más violencias físicas o de palabra.

Defender la igualdad de la mujer nunca fue violento pero en estos tiempos hasta las ideas más justas y humanas se ponen el altavoz de los insultos, cuando no de provocaciones físicas. Este 8 de Marzo no voy a manifestarme por los derechos de la mujer, si acaso me manifestaría por un gobierno igualitario, que ahora no tenemos mientras la Moncloa se llena cada vez más de chiringuitos y populismos baratos.

Este 8 de marzo voy a seguir leyendo el libro que recomendaba hace unos días en RRSS: Conexión el ensayo de Kae Tempest que mañana publica la editorial Sexto Piso. Aunque no coincida necesariamente con le escritore en la cuestión de género, su libro es toda una lección de humanidad.

Cuídense.

Esto no es Chernóbil

septiembre 29, 2020

Hace unas semanas, alguien me recomendó la serie #Chernóbil. Lo hacía con la mejor intención. Qué era la actual pandemia comparada con aquel desastre de 1986. Hice caso a la recomendación y me encontré con una buena miniserie de HBO. Muy lejos por cierto de lo que he visto de #Patria, o lo que me merece hasta la fecha, siguiendo con el estilo de telenovela iniciado por el libro de Aramburu.

#Chernóbil se basa en un buen libro: Voces de Chernóbil. Obra documental, a partir de informaciones recopiladas durante diez años y publicada en 1997, cuya autora ya dice mucho: la periodista bielorrusa Svetlana Aleksiévich, Premio Nobel de Literatura en 2015. No se trata de comparar libros y autores, porque entiendo que el orgullo patrio se sentiría herido. Sí, establecer diferencias de obras y calidades.

Aunque la haya visto ahora, #Chernóbil se emitió en 2019 y obtuvo nada menos que 19 nominaciones a los Emmy, llevándose algunos de los mejores galardones. Una serie que, después de una documentación digna de Nobel, es llevada a la pantalla 20 años después. Los tiempos son importantes cuando se quiere hacer un buen trabajo y, más aún, las formas son importantes.

Ante un desastre nuclear como el de #Chernóbil, la escritora no se entretuvo en hacer una obra de ficción; a veces los hechos son tan duros para la experiencia humana que la ficción resultaría ridícula. De hecho, me ocurrió con #Chernóbil, cuando busqué la serie me apareció en primer lugar #DespuésDeChernóbil. Amazon se adelantó en tiempos pero no en contenido, sino todo lo contrario; a punto estuve de decirle a la persona que me había recomendado la serie que era de las peores ficciones posibles. Me contuve y pregunté primero si era esta la serie. No, no, nada que ver con la ficción.

Quizá esa sea la razón por la que no pude terminar el libro de #Patria. Hay hechos que no pueden ser llevados a la ficción y, si lo hacen, los resultados son cuanto menos discutibles. Sí, sí, ya sé que la mayoría está a favor de la serie española, y que desde Rajoy a PRISA, pasando por los Gabilondo, Tele5 o Sálvame, todos andan extasiados. Pero digo yo que, al menos, me dejarán opinar diferente, que todavía no hemos llegado al autoritarismo soviético (aunque nos acerquemos).

En #Chernóbil no hay tiempo para ambigüedades ni decorados o personajes pastel. Los protagonistas se sitúan en dos planos bien definidos: los que supieron responder al desastre para que no fuera a más, o no volviera a ocurrir (bomberos, mineros, voluntarios e ingenieros), y los que lo causaron.

Especialmente interesante es el último capítulo de la miniserie. Casi al final, minuto 51 aproximadamente, está la razón y la importancia de llevar esta obra del libro a la pantalla: unas palabras del científico y camarada Legásov, que podríamos aplicar a la situación actual (la de la pandemia):

«Cuando la verdad ofende, mentimos y mentimos, hasta que no podemos recordar que está ahí. Pero está todavía ahí (la verdad). Cada una de las mentiras que decimos provoca una deuda con la verdad. Más pronto o más tarde, esa deuda se paga»

¿Cuál es el coste de las mentiras, cómo se pagan las deudas con la verdad? La serie termina recordando que Gorbachov, presidente de la URSS hasta su disolución en 1991, declaraba en 2006:

«Puede que el desastre nuclear de Chernóbil fuera la auténtica causa de la caída de la Unión Soviética» (subtítulos HBO)

Además de los cientos de miles de desplazados para evitar los efectos de Chernóbil, nunca sabremos cuántas personas murieron a causa del desastre. El cálculo se mantiene entre 4.000 y 93.000 muertos, según la miniserie, que afirma además que el recuento oficial de víctimas es de 31, sin modificar desde 1987.

Mi amiga tenía razón: esto (la Pandemia) no es Chernóbil. Solo que, mientras ella minusvalora lo que estábamos padeciendo en la actual pandemia, yo valoro en mucho las muertes (y las formas de morir) de más de un millón de personas en el mundo, más de 50.000 personas en España.

Que sepamos, porque seguramente pasarán años antes de conocer las víctimas del coronavirus. Y mucho más saber quienes fueron responsables, no supieron o no quisieron contenerlo. ¿Habrá alguien que nos cuente, 20 años después, que este fue el inicio de la caída? ¿Habrá alguien?