Archive for the ‘Guinea Ecuatorial’ Category

Letras Transversales

febrero 27, 2011

Así se llama la antología de obras escogidas de Juan Tomás Ávila Laurel, que próximamente publicará Verbum. Y así hemos llamado al programa que tenía que haberse emitido hoy a las 8 de la tarde pero que no ha podido ser, nos imaginamos que por problemas técnicos en la emisora del Círculo de Bellas Artes. En todo caso, ya pueden escucharlo en internet:  http://elplanetadeloslibros.com/html/audio-199-letras-transversales.htm

Lo grabamos el 23 F y eso influyó lógicamente en el programa, pequeño desfase que no evita que todo confluya finalmente de forma satisfactoria, de forma transversal y colectiva, porque como dice Enrique Falcón en Las prácticas literarias del conflicto: “es un enorme error seguir considerando la literatura como un problema individual”.

Me interesa ese ser colectivo transversal –el literario y el vital- cada vez más conectado, más consciente en todo el mundo. Una de las principales máximas del poder es “divide y vencerás”, así que la necesidad del ser social siempre anda buscando otras formas y recovecos para desarrollarse. Por ello, no es extraño que una pueda coincidir más con la idea que de nuestro país tiene un ecuatoguineano que con la que tienen muchos españoles, en muchos casos más preocupados por defender el honor patrio que por tomarse la molestia de mirarlo.

Aludía antes a la obra de Enrique Falcón porque ayer mismo pude asistir a un seminario que se hizo sobre ella en la Sala Youkali. Me gusto adentrarme en Vallecas, lejos de los jactanciosos foros literarios que, al menos en Madrid, resultan ya excesivamente previsibles, si no con olor a naftalina. Además aquello no era literatura para la literatura, o no tanto. Entre la veintena de los asistentes, junto a escritores y gestores culturales y algún editor, había representantes de movimientos vecinales, grupos sociales, feministas incluso, y hasta tomé la palabra para expresar mis propias inquietudes de que la unión medios-cultura es posible.

Las letras transversales van mucho más allá de los estamentos, de las diferentes disciplinas, y hasta de a lo que cada uno dedique su tiempo. Aquella tarde hablamos de comunidades, comunidades creíbles (de las aparentes y vacías ya tenemos) y para que haya una auténtica comunidad quizá lo primero es hacer una puesta en común desde todos los ángulos posibles, sobre todo materias que tanto tienen que ver. ¿No es éste el inicio de las revoluciones sociales? O al menos de comunidades precursoras.

Hablamos el sábado de poesía social y no pude menos que mencionar a Ávila Laurel, al que en un momento no le sirvió la literatura, a la que había dedicado toda su vida, y apostó por una forma de expresarse pacífica pero extrema, la huelga de hambre. La dificultad estriba en cómo derribar barreras. Mostrar las miradas de los que están al otro lado, miradas que también son las nuestras, por una razón u otra, por la simple humanidad que nos iguala o por aspectos geográficos o temporales: Juan Tomás nació en el 66, cuando Guinea Ecuatorial era todavía una provincia española.

Miradas en las que percibo esperanza y verdad: “Me estoy dando cuenta que la Democracia de los países desarrollados no es como lo vemos, estoy viendo que hay muchísimo miedo, que hay una grave censura en España (…), estoy percibiendo como si el gobierno fuera una organización mafiosa, actúa igual, porque no puede ser que la gente tenga tanto miedo por contar algo que ocurre de verdad…” (Minuto 14.48 de “Letras Transversales”)

Letras transversales que también proponen nuevos espacios, contactos, o formas de comunicación en comunidad. Y como ya anticipaba en este blog nuestro Chef más literario, Miguel López Castanier, el 13 de marzo iniciamos un nuevo acercamiento a la literatura: entre los manjares de la Taberna de Liria y la voz de una poeta excepcional: Mª Ángeles Maeso. Ese segundo domingo de marzo realizaremos nuestra primera Comida de Autor, un grupo reducido de comensales abierto a toda persona que quiera participar. Eso sí, las reservas serán aceptadas por estricto orden de llegada: http://elplanetadeloslibros.com/archivos/menu-final.pdf

Anuncios

Dictadura

febrero 19, 2011

Juan Tomás. Salón Internacional Libro Africano. Tenerife. Septiembre 2010

En el artículo anterior, huelga de hambre, hablaba de lenguaje prostituido y maloliente. Y justo a la semana me encuentro un buen ejemplo de ello, o varios ejemplos, que tampoco hay que cargar las tintas sobre uno, pero bien sirve este: en una información del diario El País sobre el fin de la huelga de hambre del escritor Juan Tomás Ávila Laurel se habla de régimen “dictatorial”, las comillas son del periodista que firma la información, de ese “gran medio” de comunicación (estas comillas son mías). O sea, estamos ante una dictadura entre comillas, y lo dicen a bombo y platillo, y no les da vergüenza. 

Si esto es así ahora, no quiero ni pensar lo que los dineros de Liberty y Berlusconi (acuérdense que no había nadie mejor para invertir en PRISA) podrán hacer en el futuro. En fin, que las pocas firmas que todavía aguantan el examen periodístico en El País, no sé que hacen aguantando ese medio y no creando su propia plataforma de comunicación. Soledad Gallego-Díaz, o Ramón Lobo, ¿no tienen nada que decir sobre Ávila Laurel? Sobre los más de 30 años de Dictadura de Teodoro Obiang creo que ya escribieron, pero hace mucho.

Mañana emitimos en el Planeta de los Libros un programa dedicado a Ortega y Gasset con motivo de las obras completas que, tras años de trabajo y un elevado presupuesto, han llegado a su fin. En ese programa, grabado hace unos días, quise dar la voz al escritor ecuatoguineano que estaba entonces en huelga de hambre. Casualmente, en la conversación con Sánchez Lambás y Francisco Zamora recordamos la lucha de Ortega y Gasset frente a la Dictadura de Franco, entre el exilio y la creación de un Instituto de Humanidades en territorio español, y me surgió una pregunta que luego hice a Ávila Laurel.

Los tiempos son muy diferentes, y la historia no sólo lo atestigua sino que también nos sirve para marcar esas diferencias, y para poner una piedra más en su edificio. Una piedra nueva, porque copiar tiempos históricos es un vicio demasiado extendido. Ahora se escribe que los levantamientos populares del norte de África son nuevas caídas del muro de Berlín ¿pero es que somos tan simples y reduccionistas como para aceptar estas comparaciones? Nunca se trata de copiar la historia, si acaso se trataría de establecer con ella un diálogo intercultural, algo que favorezca y que apoye los avances sociales allí donde todavía están por conseguir. 

Por lo demás, otro apunte necesario al “gran medio” de comunicación del que antes hablaba. No considerar al escritor Ávila Laurel en su condición de escritor reconocido en todo el mundo, sino por su primer gran acto de disidencia pública contra la dictadura de Obiang (“el disidente Ávila”), significa hacerle el juego a una dictadura “sangrienta y empobrecedora” (estas comillas son mías: los adjetivos que utilicé en el programa de radio de este domingo).

Además del sucio juego mediático, la Dictadura de Obiang se sirve de otros medios igualmente indecentes, como es el silencio del Estado Español y sus diferentes administraciones, desde el jefe del parlamento a la ministra de exteriores. Ayer en una información de la agencia de noticias Afrol (www.afrol.com) se decía que seguían esperando respuesta al caso Juan Tomás por parte de la Embajada española. Personalmente yo también espero respuesta de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), especialmente de su dirección cultural. En concreto la espero desde el miércoles. Aunque después de leer esto, entiendo que callen: España-Guinea Ecuatorial: El timo de la cooperación (Agustín Velloso), P. 54. Revista Pueblos. Septiembre 2007 http://www.revistapueblos.org/spip.php?article652

Y un poco de aire fresco para terminar. Recomendarles la poesía de Paqui Solana “a tu lado (dedicada a Juan Tomás)”, publicada en este mismo blog, y “El Planeta de los Libros” del 27 de febrero, que estará dedicado a la obra de este escritor ecuatoguineano del que venimos hablando y al que venimos leyendo. No pretendemos hacer un programa de “justicia poética” como el que dedicamos recientemente a Javier Egea (por suerte Juan Tomás sigue vivo) pero sí queremos paliar la ceguera -bien pagada- tan habitual en este otro lado –no “a tu lado”- del Atlántico Norte.

Morir de hambre

febrero 12, 2011

II Congreso Estudios Literarios Hispanoafricanos

Un escritor proyecta morir de hambre. Tiene toda la comida que necesita, pero ha decidido no tomarla. ¿Qué puede haberle pasado por su cabeza? Él que sabía cómo combatir con las palabras. Con las escritas y también con las habladas. Sólo hace unos meses me dirigía entre sonriente y sarcástico en mi papel de moderadora, en una mesa de encuentro con escritores, organizada por Wilfrid Miampika dentro del II Congreso Internacional de Estudios Literarios Hispanoafricanos.

Ahí en la foto, aparece pensativo Juan Tomás, observando a la audiencia. Yo entonces andaba leyendo “Avión de ricos, ladrón de cerdos”. Y el propio Wilfrid me recomendaba la obra más reciente de Juan Tomás Ávila Laurel: “Arde el monte”. Pensé esperar a leerla para entrevistarle. La solicité a la editorial Calambur, pero los libros a veces se pierden, o los pierden los intermediarios, y sólo este viernes conseguí hacerme con un ejemplar, eso sí electrónico, ante el urgente reclamo que provocaron los hechos.

Juan Tomás eligió el viernes 11 de febrero para iniciar una huelga de hambre, y para hacer pública una carta al presidente del Parlamento español, José Bono, que reproducimos en facebook: http://www.facebook.com/notes/el-planeta-de-los-libros/ante-la-visita-de-bono-a-guinea-ecuatorial-huelga-de-hambre-de-un-escritor/180274768681492

Hay quien dice que se le pasará, que no durará mucho su huelga de hambre, que no nos preocupemos, que todos los medios de comunicación españoles se harán eco, añadiendo que este tipo de noticias son las que les interesan. De momento, muy pocos medios nos hemos hecho “eco”. ¿ Interesará más esta noticia cuando el hambre empiece a hacer estragos?

Además de su valía como escritor, Juan Tomás es certero en su análisis de la realidad de Guinea Ecuatorial, también acierta cuando nos habla de las relaciones de su país con España y con el mundo. Uno de sus artículos hizo que le ofreciera participar en este blog, aunque entendí que declinara la oferta porque, como dijo, ya se pelea bastante con el mal funcionamiento de internet en Malabo. Aquel artículo todavía puede leerse en la página de la Fundación Sur y lleva por título “La UNESCO muestra su pobreza al mundo entero”: http://www.africafundacion.org/spip.php?article7406

La UNESCO efectivamente mostraba su pobreza al mundo entero. Como la han mostrado los sucesivos gobiernos de la democracia española, más interesados en las riquezas de Guinea Ecuatorial que en el apoyo a sus gentes. Esto lo vienen denunciando desde hace tiempo varios escritores ecuatoguineanos, como Donato Ndongo al que entrevisté en octubre del 2009- http://elplanetadeloslibros.com/html/audio-158-las-tinieblas-de-tu-memoria-negra.htm – En el minuto 38 decía:

Un país de 500.000 habitantes y que produce 700.000 barriles diarios de petróleo es de cajón que no necesita ningún tipo de cooperación, de ayuda (…) Esto solamente sirve para favorecer la dictadura, perpetuarla, la única forma de ayuda que necesitamos los africanos en general, y los guineanos en particular, es una complicidad de los países desarrollados para que exijan de sus propios gobiernos comportamientos éticos

La falta de democracia en Guinea (y la falta de ética en la democracia española) cada vez es más difícil de esconder, y aguantar. Uno se contagia de la euforia tunecina y egipcia, asiste admirado a la caída de un tirano tras otro, llega a pensar que por qué esto no puede ocurrir en su propio país. ¿Qué piensa un escritor cuando después de 31 años de poder absoluto en su país observa que nada cambia, que todo se perpetúa?

Qué piensa día a día, cada hora, cada mes, cuando vive dentro de esa dictadura, y cuando afuera quieren darle premios, abrazos, y visitas oficiales, los que dicen llamarse demócratas, o presidente de un parlamento democrático. El lenguaje falso e hipócrita es como un dictador: pretende obligarnos a pensar y creer lo que no es. Todavía no hemos aprendido de la ola de protesta que se extiende en el norte de África. Es la gente de a pie la que se revuelve contra el dictador, como la ola de a pié que se levanta contra un lenguaje prostituido y maloliente.

Otro lenguaje es posible, un lenguaje que actúe buscando el bien común. Aunque sea escrito con sangre (como tantas páginas de la historia) como dice la canción Saut al-hurria, “La voz de la libertad”, que se escuchaba estos días en la Plaza Tahrir de El Cairo, y que se escucha en cualquier parte del mundo ahora que el pensamiento circula a la velocidad de la luz en la Era Internet.