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Cervantes frente al Poder

abril 17, 2017

Este fin de semana pasado, en la muestra del Festival de Teatro Clásico de Mérida en Madrid, la obra de Verbo Producciones: “El Cerco de Numancia” volvía a mostrar el Cervantes más auténtico, el escritor al lado de los desprotegidos y por tanto enfrentado al Poder, cuando las medias tintas desaparecen y los creadores acaban situándose.

La obra de Cervantes es reconocida más allá de su Literatura, por su Conciencia Social, sus ideas de justicia y dignidad; principios imposibles de vender o comprar, incluso cuando la situación es temible. Cervantes continúa como gran referente de los escritores a nivel mundial porque, sencillamente, no combatió Molinos sino Poderes, y así lo expuso y se expuso frente a todos: Iglesia, Monarquía, Ideologías de Poder, u otras organizaciones más básicas como el Matrimonio por Interés o el Orden Social, con cuidado, pero sin renunciar a su Libertad de Expresión.

La actualidad de Cervantes descansa en unos principios todavía buscados, y que seguiremos buscando porque, como viene a decir el autor de El Cerco de Numancia, la lucha es eterna como la llaga en la herida (a modo de conclusión de la estupenda adaptación, de nuevo en Mérida este verano, y aún sabiendo que queda alguna pieza todavía más interesante del Teatro Cervantino no llevada a las Tablas, o al Cine…)

Llevamos un mes de Abril muy cervantino, desde que el día 3 difundíamos en las Redes una foto del Museo Casa Natal de Cervantes en Alcalá de Henares, hasta la entrevista con Emilio Sola por su libro “Cervantes Libertario, Cervantes Antisistema, o por qué los anarquistas aman a Cervantes“. Titulamos el programa “Cervantes y la Libertad de Expresión“, qué mejor posicionamiento frente al Poder que ejercer nuestra libertad de expresión, especialmente en tiempos de censura y, sobre todo, como nos decía el Historiador y Escritor cuando Cervantes ha sido convertido en una Mascota Cultural, y pocos se atreven a decirlo, menos a criticarlo.

La Propaganda siempre ha utilizado para sus fines a cualquier Artista, Obra o Canal de Difusión que se preste. Lo puede hacer por las buenas, vía acuerdo, o por las malas, abusando del Autor o cuando éste ya no puede defenderse. Quizá por eso el libro de Emilio Sola adquiere especial relevancia este 400 aniversario de la muerte de Cervantes, no sólo por lo que evidencia en sus reflexiones sino por otras: las que se rescatarán del olvido o se elaborarán a partir de las suyas.

En ello quiere trabajar, entre otros muchos asuntos, la Fundación Anselmo Lorenzo (FAL) a la que dedicamos un programa en Marzo, “Cultura desde Abajo“. Hablamos de su nuevo centro en Madrid, su historia de Estudios Libertarios, la lucha por la Cultura y la Conciencia Social y, de forma espontánea, terminabamos recordando en el mes de la Mujer las ideas anarquistas del amor: amor libre que no propiedad. José Ramón Palacios transmitía su sentimiento por todas las vidas asesinadas por la violencia machista, hablaba de igualdad y respeto, como la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT) lleva haciéndolo más de 100 años (Aquí pueden escuchar el programa que le dedicamos en 2010: Centenario CNT).

Palacios volvía a poner el dedo en la llaga al hablar sobre el Poder: “El poder no se toma, se destruye. De no ser así, como todas las cosas, tiende por su naturaleza a ser lo que es y a reproducirse, es decir, a ser poder contra el pueblo, no puede ser de otra manera”.  Algo que la Historia se encarga de enseñarnos una y otra vez. Si un pequeño pueblo íbero osa mantenerse frente al Imperio Romano, morirá. Aunque su muerte – como la de Cervantes- le dará vida eterna y, con ello, alumbrará otras vidas. Los Imperios caen, los autores y los pueblos viven, los autores y pueblos que combaten los Imperios.

Como informa el cartel de este artículo, este miércoles hablaremos -con todos los que nos quieran acompañar- del libro de Emilo Sola, que se merece más que un pequeño programa de radio, y que sin duda nos llevará a otros libros, a otras ideas y acciones, de manera que no sea tan difícil sobrevivir al Sistema, al Poder de cada día, que tanto dificulta nuestra respiración natural, nuestros espacios comunes. Les esperamos en la nueva sede de la FAL en Madrid. C/Peñuelas, 41. El 19 a las 19h.

Neruda, Unamuno y Cervantes no fueron invitados

febrero 12, 2017

unamunoLos Premios Goya 2017 han provocado que la Academia de Cine anuncie un Concurso de propuestas para la próxima gala. Decíamos en el último programa “Los Libros de los Goya“: el espectáculo no sólo es increíblemente más aburrido cada año, sino que el mal hacer continuado llevó en esta ocasión a perder cientos de miles de espectadores.

Reivindicábamos en este programa más arte literario en la “gran gala cultural” (de momento no hay otra). Las galas se pueden hacer mejor, siempre que haya mejor guión, y el guión si es bueno es literario. No todo es glamur (“encanto sensual que fascina”, según la RAE), o no todo puede ser tan simple como querer acercarse a ello… Especialmente en un país con tanto déficit cultural y social (muchas veces a costa del glamur), algo que también pusieron de manifiesto estos premios.

El déficit social hizo que pasara sin pena ni gloria “Yo, Daniel Blake“, la reconocida película británica, Palma de Oro en el último Festival de Cannes. El déficit cultural no le iba a la zaga: entre las candidatas de estos Goya se encontraban películas con carga literaria, cultural, social y hasta política como: “Neruda” o “La Isla del viento“, ésta última en torno a Unamuno: su destierro en Fuerteventura y cómo, a pesar de este y otros pesares, muchos años después sería capaz de pronunciar, frente a los grandes poderes franquistas, la famosa frase que le arrestaría de por vida : “Venceréis pero no convenceréis”.

Olvidé mencionar en ese programa, la película “Cervantes, la búsqueda” a la que dedicamos un especial en mayo; candidata también y sin una sola nominación en estos Goya. Ninguna de las tres películas tenían la posibilidad de premio bajo la mirada petrificada e inmóvil de Goya. En todo caso, deberían formar parte del acervo de cualquier amante de la cultura: cada película por sus méritos propios, además de los propios de sus personajes-protagonistas. Por no hablar del mérito de los espectadores, que no han tenido fácil acercarse a ellas.

En el país donde se sigue sin premiar las buenas producciones culturales, o de interés social, aunque estén ahí, los Lobbies prefieren ser seducidos por cuentos infantiles (de mucho llorar si es posible) o sensibleros, thrillers, puñetazos; todo lo que sea fácil presentar, populista al fin, como ocurre en Política y tantas otras áreas.

Quiero despedirme con la comparación, odiosa pero verdadera, que arranqué a Jaroslaw Bielski en el programa “Réplika Teatro“: “en Polonia la Cultura es lo que en España el Fútbol “. No se trata sólo de los recursos que cada país dedica a uno u otro sector, también la forma de gestionarlos y su difusión. El fútbol sigue siendo el rey mediático del país (antes el Circo o las Novelas de Caballería), con el permiso de la invasión política y programas del higadillo, ambos en ascenso; tres ingredientes que se encuentran en todas las sopas comunicativas conduciéndonos a los más bajos instintos. Precisamente a los que se enfrentaron -cada uno a su manera- los tres escritores que no fueron invitados.

Nada que perder

diciembre 16, 2015

Imagen de “Nada que perder”: Cervantes, Cobrador del Frac

El último programa del 2015, este jueves 17, lo dedicamos a una obra de teatro, estrenada hace poco y que ya tiene prácticamente las entradas agotadas. Se trata de “Nada que perder”. Y ha provocado tan buena acogida que volverá el próximo año, en primavera, a la sala Cuarta Pared.

¿Qué tiene la obra que ha conseguido tan buen recibimiento? No se trata de un entretenimiento o apuesta comercial, en una gran Sala o con el habitual marketing mediático, que desde hace tiempo ya utilizan también los Teatros Públicos. Tampoco entra dentro de la categoría de actividades culturales varias donde la profundidad no existe, las que se hacen fácilmente populares. “Nada que perder” habla, como anticipa el título, de la situación insostenible de El/Ella, aquellos que nada tiene que perder, todos los que se encuentran en esa situación socio-económica, que son muchos en el mundo, pero que en la obra no se avistan tan lejos, sino que se ubican aquí y ahora, en la España actual, que no es Marca España.

Es fácil hablar de problemas políticos o económicos: el descrédito es casi absoluto, mientras su popularidad sigue al alza, acercándose cada vez más por su información y opiniones a la tipología de contenidos basura, especialmente en los Medios de Comunicación. “Nada que perder” no se conforma con esos fuegos de artificio momentáneos que llegan a máximos de audiencia y provocan estrellas mediáticas. Esta obra no puede perderse en el corto plazo, su preocupación es social y cultural, asuntos que viven a largo, tan eternos como el propio ser humano, entendido como humanidad.

El éxito de la Sala Cuarta Pared no ha llegado de la nada, en 2016 cumplirá 30 años y, a lo largo de estas tres décadas, tiene otras muchas obras importantes y premios. En la entrevista de este jueves 17, Javier García Yagüe, uno de los fundadores y su director desde 1991, nos confirma su trabajo en equipo, su línea artística de compromiso social, su capacidad de reflexión y crítica. “Nada que perder” surge del trabajo de cuatro dramaturgos que se preguntan -y nos preguntan- por los fallos de nuestra mecánica social, y cómo ello afecta toda nuestra existencia, desde los principios de convivencia a la cultura laboral, mientras nos entretenemos con los fuegos de artificio políticos o económicos también presentes en el texto.

La obra  surge en un Teatro donde se ama y se trabaja por la cultura y, por si esto fuera poco, se la valora socialmente, como necesidad imprescindible. Lejos de los responsables culturales de otros ámbitos, incluso mediáticos, que ahora abogan porque la cultura entre en el debate político electoral, ¿a estas alturas del siglo XXI?, ¿en este país seguimos pidiendo eso?, ¿por qué no aspirar a que la política sea un pequeño ámbito de la cultura? Quizá porque los grandes Medios están en una situación lamentable, zarandeados por intereses políticos y económicos, como constatamos en octubre en el programa “libertad de información en el siglo XXI” y posteriormente en la Jornada de mismo título que organizamos en la URJC.

Por todo ello, son siempre necesarios los pequeños-grandes lugares como Cuarta Pared o Radio Círculo. Ahí intentamos desde hace tiempo otra comunicación, lo intentamos. En las anteriores elecciones regionales, en la primavera de este año, desde “El Planeta de los Libros” pedí a los cinco principales candidatos una entrevista para hablar de Cultura en la emisora. La respuesta fue nula. Los políticos siguen sin tomar en serio la cultura y todo lo que sea a largo plazo, pero las ideas acaban reflejadas, aunque sea cínicamente, en los grandes medios, y de ahí las peticiones de que al menos mencionen un autor o un ensayo (con el título adecuado).

En otros países los políticos tienen un currículo cultural, previo y conocido antes de su elección. Aquí y en buena parte de los países menos avanzados seguimos con la incapacidad de entendimiento entre cultura y política. Ocurre incluso ahora cuando tenemos bastantes estrellas culturales en la política (y por tanto en los poderes mediáticos y económicos asociados). Siempre tuvimos algún escritor metido a político, normalmente saliendo escaldado, pero ahora la tendencia va a más. Hay un cierto glamur en incluir un escritor@ en las listas electorales independientemente de su valía como tal, de hecho los que aceptan suelen ser los más mediocres.

En el info-entretenimiento político en el que nos encontramos, me fijo especialmente en estas estrellas culturales que llevan meses haciendo pinitos como candidatos a próximo ministr@ de cultura. Antes del verano leí el anuncio de un evento titulado: “Qué haría si llegara a ser ministro de cultura” (o algo así) se celebraba en una librería donde un supuesto escritor de izquierdas respondía a las preguntas de un supuesto periodista (creo que de derechas).

Como suelo hacer no doy nombres, porque más que señalar a las personas me interesa el esperpento embellecido siglo XXI al que asistimos. Por otra parte, simplemente por mencionar estas artimañas, los aludidos se enteran y ya señalan a la culpable, con los vetos y problemas consecuentes. Sólo añadir que a aquel supuesto escritor lo tuvimos gestando en Radio Círculo, hace tiempo, y le pusimos el siguiente mote “si quieres conocer a fulanillo dale un carguillo”. En la emisora desde hace más de tres temporadas no tenemos técnico de sonido, nuestra FM fue vendida hace más de un año y, últimamente, no podemos editar programas (nos llevamos nuestro propio ordenador) y a veces no funcionan los equipos.

Si llega a Ministro el de la charla, no quiero imaginarme cómo acabaremos. Aunque nunca se sabe si hay males mayores esperándonos. También suenan posibles ministros de cultura en los partidos de la derecha y -casualidades de la vida- también ahí tenemos un@ conocid@ de la emisora. Entre los más firmes candidatos, una llamada escritora que ni menciona Radio Círculo en su currículo, quizá no quiera que se investigue. Como me comentaba García Yagüe off the record, lo peor de las actuaciones poco éticas es que van a más cuanto mayor es el poder que se tiene: “el carguillo”. El Currículo ético tampoco se trabaja en Política.

Así y todo esperamos el 2016 con cierta alegría, no puede ser tan malo como nos lo pintan. No hay “Nada que perder”, lo perdimos hace tiempo, estamos en situación extrema, aunque como bien dice el director de la obra de teatro, son esas situaciones las que tiene que evitar la sociedad, no podemos esperar que a pesar de la injusticia nunca ocurra nada.

Cerremos 2015 con una anécdota de la Radio, entre las muchas de programa a programa y fuera de ellos: “Saben aquel@ que dice.. “, estilo el gran humorista Eugenio, “¿qué necesitáis en Radio Círculo?, yo se lo hago llegar a Carmena (Alcaldesa de Madrid)”. Quizá los nuevos políticos empiecen a preocuparse por la cultura, más allá de festivales culturales navideños, de momento respondí a la pregunta que me dijera con quién tenía que hablar para llegar a Carmena, me encargaría encantada y personalmente de exponerle nuestras necesidades. Sabía que no habría respuesta. Muchos asuntos tienen que cambiar este 2016 y, desde luego, sería sólo el inicio de un cambio que requiere tiempo. Feliz Año, Felices Años.

La novela moderna, ese invento cervantino

octubre 7, 2012

Recorriendo el Madrid de la letras con Dostoievski

Por Salvador Moreno Valencia

 

En la novela la acción liberadora proviene del sueño de libertad del autor.
María Zambrano

¿Se imaginan a Cervantes acudiendo a talleres literarios para escribir la historia El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha?

-Va a ser que no, mi querido Sancho –dice nuestro conferenciante, que sigue en su disquisición sobre literatura.

-Seguro que no, mi querido amigo Ramón María –responde el maestro ruso.

-Vamos a ver, hablemos de la novela, sí, hablemos de la novela que yo nunca conseguí escribir, y no especulemos con que si esto o si aquello, vamos a hablar de la novela moderna, que ya sabemos bien de dónde procede y a que mano pertenece la primera de ellas.

-¡Cervantes en unos talleres literarios? –pregunta uno de los asistentes, un joven de entradas pronunciadas, rasgo por el cual se deja ver una amplia frente bajo la que se mueven como ratones dos ojillos marrones, perdón por el ripio.

-Sí, amigo, sí, Cervantes no habría ido nunca a unos talleres literarios, entre otras cosas porque en su época parece que no los había, y si los había, yo no tengo constancia de ello, y de haberlos, reconozco aquí mi ignorancia sobre el tema, no sobre este tema solo, sino sobre muchos, pero no dejemos que el diablo nos entretenga con cháchara, vayamos al grano del asunto: la novela moderna.

-Corren malos tiempos para escribir novela, ni moderna, ni –apunta un jovencito con patillas largas, gafas de culo de vaso, nariz aguileña, y sobre el mentón, lugar natural donde deben ir los labios, precisamente eso, los labios como dos líneas paralelas con la rara excepción de que éstas no siguen sin tocarse hasta el infinito, sino que para confirmar la regla, se une bajo sendos hoyitos, a diestra y siniestra y bajo los rojos mofletes donde se vislumbran como meandros una decena de venitas azuladas, rasgo este, quizás, producido por la afición que el sujeto debe tenerle al vino.

No nos desviemos del tema, vamos a dejar al señor Ramón María que nos cuente qué piensa de la novela moderna.

-Decía, amigos, que tengo una frustración por no haber podido escribir la novela que me consagrara como lo hizo Don Quijote con su autor, será quizás que no tengo esa necesidad de liberarme que probablemente tenía Miguel de Cervantes, esto, mis queridos amigos, lo ensayará años más tarde una escritora, más filósofa que escritora de novelas, la sin par María Zambrano en su libro Cervantes (Ensayos de crítica literaria).

Nuestro mago ha vuelto hacer de las suyas, y ahora nos va a dejar con la miel en los labios, al menos a mí, que soy lector empedernido y seguidor de este folletín que capítulo a capítulo irá llegando a su fin, y para remitirse a las pequeñas limitaciones de escribir un capítulo con quinientas palabras -este capítulo tiene veinte más- , decía que nuestro mago nos emplaza a seguir el folletín la próxima semana, no ya los viernes, sino los domingos a primera hora para afrontar la imbecilidad de los que creen, todavía, ya mayorcitos, que de los talleres literarios puede salir un libro como el del Hidalgo.

 

 

Todo un caballero

junio 8, 2012

Recorriendo el Madrid de la letras con Dostoievski

Por Salvador Moreno Valencia

-Querido Rodia, ¿no es aquél que viene por allí el manco de Lepanto?- me pregunta Fiódor. Sus ojos puestos en la figura negra de alguien que se acerca a lo lejos. Estamos en la calle de León, llamada así porque dicen que un indio enseñaba un león por dos maravedíes. Ya se sabe que las leyendas urbanas pueblan las geografías de cualquier rincón de la tierra. Si pusiéramos en un mapa a cada país las leyendas que le son propias, tendríamos una buena enciclopedia de usos y costumbres. Pero debo dejar este tono literario ya pasado de moda para adoptar otro más contemporáneo, algo más insulso, y yo diría  primitivo. Un lenguaje ni coloquial ni tertuliano, sino todo lo contrario algo vulgar y si puede ser, además, chabacano.

-Mi presbicia no me permite distinguir los rasgos- le respondo al maestro.

-Cómprese unas lentes progresivas, última generación hombre, y no sea rácano.

-Debo recordarle que además de que estemos usando este lenguaje pasado de moda, no tenemos un real que echarnos al bolsillo, y que si ayer comimos y hoy tenemos la alforja llena es gracias al genio de los ingenios, nunca mejor dicho, así que mi presbicia seguirá en aumento mientras no regresemos al siglo veintiuno, ¿no le parece? ¿O cómo vamos a entrevistarnos con ese que por ahí viene, y que escribió obra tal como la del hidalgo Don Alonso?

-Tiene razón querido amigo. No me imagino yo en la interviú con Miguel hablando en lenguaje del veintiuno.

-Todo es cuestión de intentarlo a ver qué reacción tiene el caballero de Lepanto.

-Por cierto mi querido Rodia, ¿conoce usted a fondo la historia donde se cuenta que Miguel recibió un arcabuzazo, motivo por el cual perdería el brazo?

-Si he de serle sincero sólo sé lo que cuenta un tal Reverte en uno de sus libros, que creo se llama La batalla de Lepanto, no estoy muy seguro, y tampoco estoy seguro de ese escritor como eso, maestro, ya sabe a lo que me refiero.

-Sí, sé lo que viene usted a decirme, pero no se confunda porque ese Reverte no ha escrito nada sobre Lepanto, sino sobre la batalla de Trafalgar que no tiene nada que ver con la otra, ¿o sí?

-Sí, algo habrá escrito, porque escribir no para, y tiene una pluma viperina que arremete contra todo y todos, eso…

-No es santo de mi devoción ese Reverte, me parece algo prepotente, ¿no cree?

-Falto de humildad sí que parece, de eso no hay duda, y es que a algunos les dan patente de corso y ya se creen que son dioses tales Zeus.

-Efectivamente amigo. Pero mire, nuestro maestro Cervantes acaba de entrar en esa casa, ¿qué hacemos ahora?

-Entrar tras él, esa casa no es más que la venta donde mantean a Sancho, y donde nuestro amigo Don Alonso encuentra sus buenas dificultades para ponerse en lid con los humildes y mediocres, algo necios, que allí moran.

-Entonces entremos.

(Que conste que aquí nos vamos de calle León a la venta, no por otra cosa sino porque esto es una ficción y como tal no necesitamos de máquinas que nos transporten o nos tele-transporten).

Antes de entrar podemos ver cómo la gente que camina por la calle de León sale que se las pela gritando y buscando refugio: el león debe haberse escapado de nuevo. La última vez que lo hizo se jaló tres curas y una monja que salían de los oficios, y un pobre ciego que pedía en la puerta de la iglesia. Fue una masacre. Y el león una vez hubo saciado su hambre fue a echarse a la puerta del palacio de los diputados.

Entrando en la venta podríamos disfrutar de lo que allí aconteciera y además llevar a cabo la entrevista que tanto estábamos buscando con El Manco de Lepanto.

Don Quijote estaba haciendo de las suyas, al igual que Sancho que sólo pensaba en llenar su segundo apellido. Pero esto no lo voy a contar aquí por suponer que tamaña obra universal ha sido leída con toda seguridad por el ferviente lector que nos sigue al maestro Fiódor y a mí, desde que comenzáramos nuestro peculiar paseo por el Madrid de las letras. Lo que sí voy a trascribir aquí es la entrevista que le hicimos a Miguel de Cervantes. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

Miguel había elegido para sentarse un lugar apartado del salón donde se daban cita aquella mañana los viajeros. Sentado Miguel en un rincón penumbroso observaba el trajinar de los clientes, y entre ellos a uno que era algo llamativo por lo extravagante de su indumentaria. De repente lo asaltamos mi querido batuchka y yo.

 -¡Buenos días! ¿Es usted Miguel de Cervantes, supongo?- preguntó Fiódor sin más.

-¿Ha nacido ya el doctor Livingstone?– respondió aireado el literato con una pregunta.

-No, la verdad es que tardará algo en nacer y luego en perderse en África.

-¿Realmente cree usted que el doctor ése se perdió en ese continente exuberante?

-No sé, creo que en mi época todavía no se había perdido. Pero dejemos este tema trivial y sin sentido, es usted el hombre que ha escrito el libro más grande de la historia de la humanidad después de la biblia y de Anna Karenina, o Guerra y Paz, perdone, pero es que la patria tira, ¿no le parece?

-Ya lo creo que tira, mire mi mano, echa un guiñapo por culpa de la patria. ¿Qué se me había perdido a mí en la batalla de Trafalgar?

-En la de Trafalgar nada, porque usted no estuvo en ella, sino en la de Lepanto, nombre por el que lleva ese apodo de el manco de…

-Qué sabrán esos estirados de historiadores- hace un gesto para que nos acerquemos y casi susurrando sigue con su arenga-, todos unos convenidos que comen en la mano del amo. Y si el amo dice que a Cervantes lo hirieron en la batalla de Lepanto pues nada, allá que van ellos y me sueltan el sambenito. ¡Oigan! ¿Ustedes esta conversación no la escribirán, no?

-No se preocupe usted que lo que a nosotros nos sobra es palabra de honor y con ella sellamos aquí ante usted que no saldrá ni una jota de lo que aquí se hable hoy.

-Entonces, les invito a sentarse y bebamos, sí, bebamos mientras ese loco de ahí hace de las suyas, y se ríe, de paso, de todos los historiadores, y sabelotodo de este reino de Taifas donde el único que sabe gobernar es ese botarate de Sancho.

-Perdone pero Sancho gobernó en Barataria, parece usted algo confundido hoy.

-¿En Barataria? No sea lelo amigo, Sancho gobernó en Taifas, lo que pasa que mi singular coetáneo lo ha tergiversado todo: la envidia y los celos son muy malos.

-¿A quién se refiere usted con que su coetáneo lo ha tergiversado todo?

-¡Hombre! Primero quiere apropiarse de mi obra haciendo un mal plagio de la misma, y segundo que no es capaz de dar la cara y usa un seudónimo para que no se sepa que el que está detrás de todo es él, el gran Fénix.

-Si esta conversación llegara a los oídos de los intelectuales, o historiadores y demás caterva ramplona-pensante, a nosotros tres nos quemaban en la hoguera.

-Tiene razón amigo Rodia, el libre pensamiento, la creatividad, y la imaginación no son santos de la devoción de los estudiosos que sólo leen lo que les han dicho que lean, que sólo conocen la historia por lo que han escrito de ella, y siempre, por muy fiel que el transcriptor sea, pone un gota de tinta más aquí, otra allá, y además que cuando el patrón supervisa lo escrito también pondrá o quitará algunas comas, y párrafos enteros según le convenga que su imagen quede bien y que el mundo venidero lo recuerde por sus bondades o por sus maldades. Porque aquel que es malo gusta que lo recuerden como el más malo, y el que es bueno gusta ser el mejor entre los bondadosos hombres que cada vez son menos bajo el cielo.

La posadera nos trajo el vino. Lo sirvió en sendas tazas de barro. Nos enseñó un canal por el que muchos hombres se adentran en las turbulentas y pantanosas aguas del amor. Y de haber existido por entonces la silicona o eso que llaman algo así como botox, se diría que la mesonera tenía los pechos de silicona y los labios inflados de botox o como se llame. Además de tener cierta similitud con una señora a la que cientos de años más tarde, los medios oficiales de comunicación, eso que vendría a definirse como prensa amarilla o rosa, la encumbrarían como la princesa del pueblo, ¡manda güevos!

He tenido suerte de no nacer en esa época de frivolidad y desmedida. Una época donde Don Alonso no hubiera podido sacar su caballería andante para vengarse de todos esos cretinos. Una época en la que la ignorancia y la estupidez harán estragos en la gente. Aunque a decir verdad, en todas las épocas cuecen habas, y en esta de Miguel y de Lope, también se cocieron, y a toneladas. Lo que pasa es que la aristocracia reinante nos lo ha trasmitido como si haber conquistado un continente y haber asesinado a millones de indios fuera lo más digno. Y lo que se ha dicho es que la historia la han escrito siempre los vencedores, por tanto mucho de cierto no tendrá.

Sigamos con la entrevista a nuestro querido Miguel de Cervantes, el apodado manco de Lepanto. Y dejemos las leyendas urbanas y seamos responsables y estrictos a la hora de hablar de la historia fidedigna tal cual nos la han trasmitido a través de los libros, que por cierto hasta la puesta en escena de Gutemberg y de su invento, todos los libros que ha habido los ha controlado la iglesia, y esto me da qué pensar. Algo que parece estar mal visto en el siglo veintiuno, pero por ahora quedémonos en el siglo de Don Alonso Quijano, en el que el sarcasmo es manejado con mano de maestro, el insigne Manco de Lepanto.

La sociedad del espectáculo: 23 abril

abril 23, 2011

Entre los muchos libros recibidos las últimas semanas, la editorial Pepitas de calabaza nos envía “Esa mala fama” de Guy Debord, donde leemos joyas como ésta: “la cultura de masas miente o se equivoca sobre todo aquello que pueda tener un atisbo de interés. Y no se trata de una lamentable casualidad: esa es su función en tanto cultura de masas”

Este pequeño volumen, el último que publicó en vida, lo redactó Debord después de “La sociedad del espectáculo” (1967) y, sobre todo, después de “Comentarios sobre la sociedad del espectáculo” (1988), en un intento de refutar las críticas vertidas sobre él y su obra. En nuestro país, por entonces, estábamos en plena Movida Madrileña (“Mujeres al borde de un ataque de nervios” es de esa última fecha), un movimiento burgués tan espectacular que todavía hoy, pasados 23 años, sigue reportando beneficios económicos e imagen colectiva, especialmente en el extranjero.

Y se preguntarán qué tiene que ver todo esto, el espectáculo “almodovariano”, el famoso libro de Debord (especialmente el del título), y la fecha de hoy tan señalada en los anaqueles literarios: 23 de abril. A estas alturas ya sabrán que el evento de los eventos, el Cervantes, ha sido pospuesto este año. El sonido de las trompetas y el brillo de los oropeles se trasladan al 27 de abril. Imposible festejarlo en plena Semana Santa, el espectáculo literario no sólo tiene que continuar, tiene que ir a más, y no competir con ningún otro. Se esperan más asistentes, más televidentes, más páginas en los diarios y suplementos del canon literario, no importa si nadie los lee, o cómo lo lee, o que después todo se resuma en una frase “este año se lo dieron a esa mujer…”

Hay una naturaleza depredadora en todo espectáculo, en sí mismo y en lo que convoca a su alrededor. Este año, como los anteriores, está “la noche de los libros”, ese gran invento al que muy pocos se sustraen, seguramente este año no asistiré por motivos personales pero por supuesto hay amigos escritores que leerán o hablarán en alguno de los cientos de espacios creados para ello. Por qué no aprovechar ese espectáculo mejor que otros (ya saben, el fútbol) y escuchar a algún escritor o escritora. Quizá uno pueda escuchar realmente, reflexionar y hasta hacer alguna crítica, en privado o a solas, públicamente se espera que aplaudan.

El caso es que hoy 23 de abril, recuerdo aquella pequeña dramatización que hice en la primera temporada de El Planeta de los libros en esta misma fecha, en el 2005, cuando un Cervantes-Quijote aparecía en el programa asombrado de los fastos en su nombre. En el almuerzo literario que compartimos hace poco con Heleno Saña, el autor de “la Revolución Libertaria” nos comentaba que el Quijote es la gran obra anti burguesa. También es cierto que la burguesía pretende poseer toda obra, como hace con ésta. Es muy difícil encontrar espacios culturales ajenos a la economía y la política; casi todo converge, gira, en una misma dirección, dentro de un gran espectáculo, una gran burbuja llamada cultura.