Posts Tagged ‘Luis García Montero’

Prescindibles

noviembre 7, 2011

EL GRITO DE LAS AVESPablo González de Langarica me lo comentaba pocos días antes del último programa en torno a Gabriel Celaya. Como muchas personas sensatas y amantes de los libros no podía menos que escandalizarse: no sólo se publica mucho y mal, es que publicando así, incluso desde el primer libro editado hay quien se considera ya gran autor, escritor, o poeta. Y dándole otra vuelta a la tuerca: ¿puede darse el caso de que un@ escriba durante años, publique durante años, y sea totalmente prescindible en lo que a cultura se refiere? La respuesta es, si me permiten, un sí.

Un sí que se repite demasiadas veces, hasta constatar que vivimos en un mundo de prescindibles. Y ¿qué hacemos con todos los prescindibles del planeta, o si quiera con los que tenemos en este país? Para algo los hemos creado. Los medios convencionales, el sistema, o como quieran llamarlo, o nosotros mismos, los paseamos a bombo y platillo, los entrevistamos en grandes medios de comunicación, publicamos sus relatos, o el primer capítulo de su novela, o esa poesía malísima que a fuerza de aparecer, como ocurre con todos lo publicitado, acaba por ser alabado y, lo que es peor, comprado o premiado.

Admito que cada uno compre lo que quiera. Faltaría más. Ahí están las libertades individuales. Por eso mismo, también hay que denunciar las que no lo son, las que sólo obedecen a las campañas de marketing de los grandes grupos editoriales que curiosamente coinciden con los grandes grupos mediáticos, con intereses políticos, con el poder al fin. Hace unos meses un joven periodista que, sin saberlo, se encuentra en busca de criterio, me comparaba a Luis García Montero con Jaime Gil de Biedma. Lógicamente le dije que era como comparar churras con merinas -por decir algo porque evidentemente no se trata de ovejas- y me temo que es muy difícil que alguien repiense su opinión, o sus consignas, cuando sólo repite el mantra recibido, ya entonces le hablé del blog de poesía crítica, que curiosamente este mes de septiembre hablaba sobre uno de los mencionados, una entrada que ha tenido muchos comentarios, entre los cuales destacaría el de la viuda de Ángel González: por lo que dice del mundillo poético, y de sus aledaños, que una cosa es que Joaquín Sabina tenga amigos y otra que ande en esas compañías. Lo de las compañías poco recomendables lo mencionó también Langarica en el último programa al recordar lo que Antonio Gamoneda -nada menos- dijera de aquellas de Ángel González.

historias pequeñasEn el programa que titulamos “Historias pequeñas” invité al autor de un libro de relatos de mismo título. Él, Héctor Gomis, me había enviado este verano espontáneamente un ejemplar al Círculo de Bellas Artes de Madrid. Fue una buena sorpresa. Sin aspavientos ni endiosamientos. Pocos primeros libros muestran un autor en ciernes, que espero llegue a consolidarse; y lo digo egoístamente, porque sus pequeñas historias me alegraron lecturas que muchas veces son tediosas, o demasiado pagadas de sí mismas.

Me cansan las consignas culturales del país: este autor es el máximo, este debe ser invitado, este no. Me cansa que la cultura sea la última en preocuparse de la cultura. Como aquel político al que le preguntan por la política de su partido en estos asuntos y – según el periódico que leí- viene a decir que no es una línea prioritaria de su programa. La verdad es que la cultura nunca ha sido en este país línea prioritaria de partido alguno, menos de los que llegan al gobierno. La cultura funciona a largo plazo y la política es de hoy para mañana.

Claro, seguimos así, viviendo en la imprevisión máxima, ¿tendré técnico de sonido mañana?, ¿mantendrán los talleres las bibliotecas? Y como la cultura tiene que avenirse a los deseos políticos y económicos, casi es mejor no preguntar, sale caro.

Otros países, empezaron la casa por los cimientos. Se dotaron de una educación pública, una buena, la acompañaron de espacios mediáticos y de opinión y hasta de esparcimiento consecuentes con esa buena educación, con esos buenos valores civiles y democráticos, donde el bien colectivo tenía que tenerse en cuenta, incluso dentro de la sociedad capitalista: Dinamarca, Suecia, Finlandia. Cuando tuvieron problemas, caso de Islandia, fue esa cultura – en el sentido más general del término, empezando por la educación- la que les permitió ver sus errores y solucionarlos. Unos pocos habían preferido los atajos del poder económico y político, pero el civismo, el conocimiento y el carácter participativo y comprometido que habían alcanzado como sociedad consiguió darle la vuelta a la tortilla. Todavía me encuentro por aquí quien me niega la lección de Islandia con un comentario del tipo “pero los inversores extranjeros perdieron su dinero”. En nuestra situación es muy fácil manipular y desprestigiar lo que otros hayan hecho bien. Como decíamos en el primer programa de la temporada, después de 30 años en los que la sociedad ha estado en manos de políticos, de uno u otro signo, que han hecho lo que han querido en su propio beneficio, quizá necesitemos 30 años más para ver algún cambio, al menos en lo que se refiere a cultura.

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Emitiendo desde Sol

julio 30, 2011

Puerta del Sol. Madrid. 23 Julio de 2011

Hace una semana, sábado 23 de Julio, pasada la 1 de la tarde, arranca la emisión especial “Marchas Populares Indignadas” de Ágora Sol Radio, la emisora del 15M. Nuestra intención es recibir a los caminantes que de todas partes de España, y de otros países, confluyen en Madrid este largo y desértico fin de semana.

Estoy entre el equipo de esta emisión especial, debajo de la lona azul, con las incomodidades propias de los pocos medios, y con los ánimos a tope, esto es lo principal. Si esto fuera una película de Berlanga, los espectadores verían esa indignación de la que tanto se habla, en directo, nuestra energía, y hasta cómo nos reímos de nosotros mismos.

Ya pasaron muchos años desde aquellas películas de Pepe Isbert que se me vienen a la cabeza, pero la indignación popular no cambia, se transmite generación tras generación, entre los que somos críticos, entre los que sufrimos los abusos del poder.

Pocos días antes, el 19 de julio, asistí a un encuentro “contra los 75 años de impunidad del franquismo” en el Ateneo de Madrid. Esa era la fecha de la reacción indignada de entonces, de la resistencia del pueblo al Golpe de Estado e inicio de la Guerra Civil, un 18 de julio, y sigue siendo lo mismo: primero el golpe, o los golpes, luego la indignación. Es verdad que algunos quieren hasta mandar sobre los golpes y su consecuente indignación, y en medio de las muchas organizaciones republicanas y de memoria histórica hubo quien se levantó de la mesa de ponentes por unas pocas críticas al gobierno actual. Decía Ludivina que ella no había venido a hablar del presente, aunque más bien parecía que quería prohibir cualquier crítica al presente del partido socialista.

Para bien y para mal, el pasado tiene que ver con todos los presentes, y no hay un presente único, como tampoco un pensamiento único. Hubo referencias en ese encuentro a los indignados del 15M, cómo conseguir que se vincularan en un acto en el que la media de edad sobrepasaba la edad de jubilación.

Una de las intervenciones para mí más lúcidas fue la de José María Pedreño, de la Federación Estatal de Foros por la Memoria, cuando dijo que el Comité de Derechos Humanos de la ONU había amonestado varias veces a España para que acabara con la Ley de Amnistía del 77. Como él decía, sorprenden que la ONU esté más a la izquierda que el partido socialista de nuestro país. Me pregunto si el partido en la oposición tampoco tiene voluntad de acabar con esa ley.

En medio de todo esto, ¿cómo obviar que ayer mismo se convocaron Elecciones Generales anticipadas un 20 N, aniversario de la muerte de Franco? Después de lo dicho sobre los 75 años de impunidad del franquismo, es difícil entender que el PSOE quiera rentabilizar una historia en la que no siempre desempeñó un buen papel. Manipular lo acontecido en provecho propio es un tiro que puede salir por la culata.

Pero volvamos un momento a las emisiones de Ágora Sol. Después del directo el día 23 en la Puerta del Sol, el 24 emitimos en el pequeño local cercano que nos sirve de emisora. Allí dimos la bienvenida, entre otros, a Matías Escalera (archivo sonoro del programa). Este poeta tiene una virtud nada común, además de su valía como escritor, su independencia, generosidad y valentía literaria. En estos tiempos de lobbies y mafias “intelectuales”, sorprende especialmente que un autor diga que la literatura y la música del 15M debe partir de cero (min. 42 aprox.).

Andan los escritores pensando cómo rentabilizan el 15M, e incluso me he encontrado con algún ilustrador bien encumbrado por editores y medios de comunicación, con unos dibujitos que sin duda servirán para el proceso de minusvalorarían e infantilización del 15M. También asistí –ayer mismo- a una representación de “La ópera de los tres reales” en la que –decían- había alusiones al 15M. “Si Bertold Brecht levantara la cabeza”, decía mi acompañante.

Por suerte, en todas las plazas, en todas las Puertas del Sol, está abierto el debate, la crítica y la denuncia. Matías Escalera nos habla de que el 60-70% de los premio de poesía del país están controlados por “personas vinculadas a Luis García Montero y su entorno” (a partir del minuto 23). Y rápidamente cuando subo la nota a facebook un amigo me dice: “el control de don Luis era ya sabido de todos”. Pero yo respondo que quizá es sabido entre los poetas pero no sé si el resto lo conoce, los ciudadanos de a pie, los responsables.

No sé si el Ministerio de Cultura es consciente de la corrupción dentro de su ámbito. O no quiere enterarse. O está la corrupción incluida en su propio funcionamiento.

Hace un par de días me encuentro en la prensa que acaban de contratar una extraña campaña publicitaria para mejorar la imagen de “la llamada ministra de cultura”. Sigo sin entender este Ministerio al que damos nuestro dinero sin pedir cuentas, haga lo que haga y en completo silencio, como si nosotros -periodistas, críticos- también nos lleváramos algo. Sería más lógico que se manejaran los presupuestos en la dirección del erario público y no en la propia, o en la de los aledaños.