El escritor africano como referencia

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Arranca SILA (Salón Internacional del Libro Africano) con las declaraciones de las instituciones que apoyan el encuentro. La iniciativa es privada, de Ediciones Baile del Sol y Mirmidón Producciones, y quizá por eso ya en la inauguración se puede constatar el buen hacer, o el “savoir faire” que dirían los franceses.

Lógico que todas las instituciones se pongan al lado del SILA, sobre todo después del éxito de la primera edición el año pasado. Si entonces ya veíamos la necesidad y los beneficios del encuentro, no fuimos los únicos. En la misma inauguración del evento, su directora, Ángeles Alonso, me comenta que ya tienen solicitudes para expandir el evento a otros puntos de España y de África.

Nada más entrar en el Castillo San Felipe, en Puerto de la Cruz (Tenerife), uno se olvida del lugar donde está: la playa al lado, las palmeras, o cualquier otro resorte turístico de los que abundan en la isla. En el castillo de piedra vista se exponen las fotografías “De Segú a Tombuctú. Un viaje por el río Níger”, y sean las imágenes o los reencuentros con escritores como Germano Almeida o Donato Ndongo, la magia del SILA es situarte en esa tierra de nadie, en medio de la diversidad cultural africana y por qué no, hispano-africana. Una tierra muy preciada, al menos en los ámbitos de la cultura.

Pablo Martín Carbajal, escritor y director de relaciones con África para el gobierno de Canarias, modera el primero de los diálogos, junto a la escritora y antropóloga Sofhie Caratini y el escritor y periodista Mbareck Ould Beyrouk. Un diálogo que se hace corto, donde el moderador lee pasajes esclarecedores del libro del mauritano, “Y el cielo se olvidó de la lluvia”, y compartimos las desesperanzas de las tribus y la ineficacia de los sistemas occidentales copiados sin ton ni son. Y entre civilizaciones tan diferentes, el afianzamiento de dos grandes peligros: las nuevas élites de los países africanos y el extremismo islámico.

Esta primera tarde de SILA se cierra con la conversación entre el escritor Álvaro Marcos Arvelo y el periodista Alfonso González Jerez. Es necesario apoyar la propia literatura, la canaria en este caso, pero termino con las palabras del periodista que me sirvieron también de título: “los escritores africanos pueden ser una referencia para los escritores de aquí, porque trabajan en unas duras condiciones sociales, políticas y económicas, mientras que en el balneario seguimos cultivando un victimismo obsceno”.

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