Los recortes llegaron a la cultura. No es que estuviéramos bien. Como dicen algunos amigos escritores: siempre hemos estado en crisis; ahora toca apretarse más el cinturón, otros seguirán engordando sus bolsillos a costa de la “cultura”. No se espera que haya recortes de viajes “culturales” de esos que organizan las administraciones públicas y otras instituciones. Quizá sólo se recorta donde no hay que aparentar. El espectáculo debe continuar, disfrazar la crisis todo lo posible y que apenas se note.
En la cultura de oropeles que vivimos, más que la crisis económica y sus efectos en la cultura, me preocupa la crisis cultural ya antes instalada por el mismo voraz sistema, sistema de galardones y logros, de estadísticas, cifras y premios; los esperpentos culturales que puso en escena Valle Inclán siguen vivos y bien alimentados. Por poner un ejemplo a lo Valle Inclán, el día del estreno de la ópera prima de Chéjov: “Platónov”, el telediario oficial -el que dice que es “líder” de audiencia (léase, líder en números), el que se hace hasta 2 y 3 autopromociones al día y que al mismo tiempo mantiene la ficción de que RTVE nos da cultura – informaba del evento; mejor dicho mencionaba el autor y la obra para entrevistar a Carmen Machi, la cómica de la serie “Aida” que tiene más gancho en nuestros telediarios que cualquier erudito teatral o crítico cultural, si es que alguno aparece, porque se ven pocos en nuestro telediario “oficial”.
Anda el país trastocado con esto de la crisis, la económica. Se busca un cabeza de turco, como se han buscado en tantas catástrofes económicas. Hasta se juega con los prejuicios sociales, por ejemplo respecto a los grandes bancos. En el Planeta de los Libros acabamos de entrevistar al responsable de Santander Universidades, José Manuel Moreno Alegre. En un tono muy comedido, él pone voz a muchas iniciativas culturales de las que el Banco no se vanagloria. Quizá algunos políticos deberían aprender del Banco Santander en estrategia de comunicación, o al menos de propaganda: el exceso es contraproducente y se mete la pata más a menudo. No lo digo sólo por el anuncio de la retirada de tropas de Kosovo en el telediario oficial, aunque es verdad que en nuestras Tertulias de Prensa en Bibliotecas observamos cada vez más la “fina” propaganda, la crisis cultural que a todo alcanza.
Y no voy a hablar hoy de los políticos de la cultura, de las revistas de autobombo, de los programas audiovisuales que dan pena, de los dimes y diretes de los premios nacionales, o de la falta de creatividad y voluntad cultural que infecta como un virus de la “influenza” de despacho en despacho. Todos somos amigos y, si hablo, “no me juntan” (la expresión no viene de untar, por si a alguno se le hubiera ocurrido), aunque es cansada también la autocensura, callar por obligación, y callar para no ser cabeza de turco.
Abril 4, 2009 a las 16:25 |
Lo de la crisis va por barrios. Se pretende, y así lo están consiguiendo poco a poco, que cargue con el peso y el carro de la crisis financiera de ejecutivos insensatos y empresarios sin escrúpulos, las clases medias, medias/bajas y bajas, es decir, los de siempre. Aquellos que curiosamente se tragan sin apenas decir nada toda la programación basura de nuestras televisiones analógicas y digitales, ya se sabe, que quien ve la televisión en este país son precisamente los más desprotegidos y los más necesitados de cuidados, como son, ancianos, niños, desempleados, enfermos crónicos y ocasionales, y así un largo etcétera. Pues nada, que aproveche la nueva ración de cuasicanibalismo que nos ha tocado ver y que veremos.
Abril 4, 2009 a las 16:56 |
Gracias Poli. Muy acertada la diferenciación sobre a quien le pesa más la crisis económica y la cultural-mediática. Muchos que están por encima de estas crisis -o eso creen ellos- siguen sin verlo.