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Voces y extremos

julio 12, 2011

Fiesta de la crecida. Casa de Eladio Orta. Foto: Felipe Zapico

La semana pasada fui a conocer “Voces del extremo”, un encuentro que organiza Antonio Orihuela (Poemas para el combate ) en Moguer, Huelva. Era la edición número trece, y mi primera vez, la literatura alternativa –la real- tiene poca cobertura mediática, menos si es poesía, y hasta se veía raro que una periodista estuviera deambulando por aquellos lugares.

Poetas diversos, en extremo, de procedencia, de recorridos. El lema de este año: vínculos. A lo largo de los días, más de una referencia a la poesía y el 15 M. Alguien me comenta incluso de un proyecto de edición poética por y para “Spanish revolution”, que todavía no ha prosperado, porque debería pasar antes por Asamblea General, no vaya a ocurrir como con otros libros supuestamente del 15 M que acaban siendo plataforma de promoción y enriquecimiento personal.

El poeta Antonio Crespo, lo resumía muy bien: “los nombres desaparecen, las voces permanecen”.

Aquí se habla de vínculos poéticos, como las afinidades electivas, el blog de Agustín Calvo Galán, cuya poesía impresiona: “lo niego todo”. O “la rabia”: la sensación que le dejan los buenos resultados del partido xenófobo Plataforma per Cataluña en las últimas elecciones autonómicas

Poesía crítica, inconformista, de la conciencia. Sólo echo en falta algo también importante: debate, reflexión colectiva. Si la cultura está infectada por el coro del poder , ¿no debiéramos empezar por hablar de ello? ¿O no hay espacio público y abierto, y todo tiene que ser interpersonal o mantenerse en el anonimato? (nada mejor para esto que el blog de Addison de Witt)

Son tiempos para el diálogo, el debate y la crítica; a veces con nombre y apellido, como ciudadanos de una sociedad madura. Así lo hace Carlos Carnicero al contarnos su experiencia con la Corporación Independiente de RTVE y todas sus Dependencias (CURSIVA). Por fin un periodista cuenta lo que otros muchos conocen de primera mano, lo que otros callan: ¿es RTVE una nueva SGAE?

En Voces del Extremo los debates se hacen fuera de programa, como el que mantengo toda una tarde con el editor de Luces de Gálibo, Ferrán Fernández, y el poeta José Manuel Camacho, de la editorial Ultramarina Cartonera. La edición alternativa también requiere visibilidad pública.

Seguimos con los debates extraoficiales, con las conversaciones múltiples en las cenas colectivas. Una de ellas, la última, en casa del poeta Eladio Orta, daría para un artículo completo. Los poetas leen mejor al aire libre en esta Fiesta de la Crecida, y son muchos los que debería mencionar, empezando por el propio organizador, que sólo aquí se estrena, o Bernardo Santos, Carmen Herrera, o los ausentes, que también me hablan de ellos. O de la próxima edición del Festival de Cine Iberoamericano de Huelva

En otra cena, antes de todo esto, la primera y para que se hagan una idea de cómo fueron los inicios, después de un encendido debate sobre la necesidad o no de crear un partido político a partir del 15 M, Francis Vaz me lee un poema dedicado a Isla Correyero: La isla del coño azul.

Otra sobremesa muy diferente: Begoña Abad me cuenta su primera edición de Voces del Extremo en Logroño, en diciembre 2010. Admirable su implicación personal y profesional, como la de tantos organizadores que no cuentan con presupuesto. Qué vergüenza que esto sea tan normal. Y me recuerda otro interesante debate con el escritor Matías Escalera, de vuelta a Madrid: los desequilibrios, el derroche corrupto de miles de millones en cultura (o en medios) frente a la precarización de otras actividades culturales (y mediáticas)

La precariedad de Radio Círculo (que no sabemos si incluso irá a más), la precariedad de esta última edición de Voces del Extremo, cuya única ayuda pública –aparentemente- fueron los espacios cedidos por la Fundación Juan Ramón Jiménez y por la Universidad de la Rábida, frente a otros extremos pongamos por caso cercanos, como la última edición de Cosmopoética en Córdoba, un presupuesto público de 370.000 €. Con estos desequilibrios injustos se hace el caldo en el que crecen los extremos corruptos.

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Un marco para la reflexión

julio 7, 2011

Aproximadamente una veintena de medios acudimos a la presentación de la novela “El abogado de Indias” de Amós Milton. No doy número exacto porque además de los de Madrid y Barcelona, estaban los locales más difíciles de controlar. El caso es que desde el principio andaba yo preguntando cuándo me tocaría entrevistar al autor, lo cual parecía una empresa nada fácil: después de la comida, en el Palacio de los Pinelo (actual sede de la Academia de las Buenas Letras de Andalucía), antes o después de la visita a los Baños Árabes.

Mientras me tomaba un té moro para recuperarme de las aguas y masajes relajantes de la calle Aire, maquiné cómo culminar la labor. Por suerte el camino estaba más despejado, algunos periodistas empezaban a mostrar signos de debilidad, se iban al hotel, se aseaban, o decidían cambiarse de ropa. Eso sí, cuando ya tenía la entrevista concertada, cuando nos dirigíamos a la espectacular azotea de los baños, entorpecía el camino otro tipo de espesura no prevista: los admiradores, los lectores en busca de autógrafo, y no uno, dos incluso por persona, y se hacían amigos, y le invitaban, y Amos Milton siempre atento con todos los se acercan.

Finalmente, lo tengo sólo para mí. Empezamos a grabar: él, yo, la Giralda, los tejados. Y, al minuto, empiezan a llegar periodistas, cámaras, admiradores, amigos. El micrófono evita que se cuelen en la grabación, pero mis oídos y mis ojos captan, ven y oyen.

No pude extenderme más. Le robé sólo quince minutos. Qué diferente este periodismo de carreras del otro que prefiero, una entrevista más calmada, más íntima, profunda, larga. Espero que la disfruten (en breve la subiremos a la web), Amós Milton tiene otras muchas preguntas, que intentaré hacerle cuando salga la segunda parte de “El Abogado de Indias”. También se me queda en el tintero una interesante visita, sugerida por el autor, al Castillo de Triana o Castillo de San Jorge, sede durante 300 años del Tribunal de la Inquisición sevillano, y donde también transcurren algunos episodios de la novela.

El paseo entre las ruinas del temido Santo Oficio se puede hacer de la mano de un formativo y gratuito sistema de audio y es anunciado como “un marco para la reflexión”. Al final del recorrido, coronando una serie de artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos (que siguen siendo poco universales), se lee la siguiente pregunta: “¿sigues pensando que este lugar no tiene nada que ver contigo?” Lean o visiten, y saquen sus propias conclusiones. De momento yo me dirijo a otro evento literario, Voces del Extremo.