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Gobernar sin Credibilidad

abril 27, 2020

Además de las palabras, el silencio es otra forma de engaño. Mientras en lo personal puede haber algún objetivo positivo. En lo público, callar la verdad es un atentado a nuestro derecho a la información, entre otros derechos y libertades fundamentales.

Gobiernos, como el de Portugal o Alemania, han gestionado, e informado sin silencios, sobre el Covid_19 y por tanto sus gobernados les dan suficiente credibilidad. Aquí estamos con un gobierno nacional y varios autonómicos entre silencios, con preguntas sin respuesta. Como niños a los que se echa de la conversación de mayores. Mayores, gobiernos, que reducen nuestros derechos, hasta el derecho a la propia vida.

Aborregarnos como niños no es nuevo en este país, solo que se ve más en situaciones difíciles, ahora hasta socialistas y podemitas parecen añorar la época de ordeno y mando. La ministra de defensa ayer mismo iba así contra los ciudadanos: “A veces España es un país donde todos sabemos de todo”. Quizá sea que le queda grande el puesto y cuando no se tienen argumentos para su gestión recurre al menosprecio de los demás.

Seguimos. Son muchos casos, así que solo pondré algún otro de muestra. Otra ministra. La de educación. Ella se atreve a hablar incluso de comunicación gubernamental, con tan poco conocimiento que hasta dice: “No podemos aceptar que haya mensajes negativos, en definitiva falsos”.

Una clase educativa gratis para la ministra: una noticia puede ser negativa y verdadera, igual que una positiva falsa. Veamos la diferencia en dos casos prácticos: España “el país con la mejor sanidad del mundo”, mensaje, propaganda o noticia positiva y falsa. “España, el país con más sanitarios contagiados del mundo”. Realidad más que negativa, desastrosa, y lamentablemente verdadera: 20%, frente a nuestro inmediato competidor, Italia, un 10%.

Después de 6 semanas de confinamiento y sufrimientos como los que veremos más adelante, los ciudadanos mantenemos el tipo, y a pesar de los gobiernos y su comunicaciones, o quizá precisamente por ellos. Es una necesidad ser críticos, no solo con los datos que nos dan, también con sus mensajes de propaganda.  

Como he conocido a responsables de comunicación de algunos gobiernos, sé que tienen una gran profesionalidad (algunos). Aunque no vale de nada si el jefe es un inepto. Hay ministras y ministros que siguen la comunicación populista de Trump o Putin. Ayer Trump suspendia las ruedas de prensa, aquí vamos por el mismo camino.

Los dos mencionados, como muchos otros de esta política actual donde vale más un imagen que un cerebro (imagen con billetes, se entiende), los dos dirigentes se unen, salvando sus supuestas diferencias ideológicas en un objetivo prioritario: aborregar a la población, empezando por los medios de comunicación (de ahí la pasta que se están llevando la mayoría por poner la cara sonriente, la alegría enlatada, la positividad casi religiosa)

Menos mal que no estamos en tiempos de autarquía y nos llegan noticias del exterior. Fíjense dónde coloca la Comunicación Gubernamental Bill Gates en sus 7 Tesis Para Vencer al Covid_19. Segundo lugar, sí. En España, como además de borregos, algunos dirigentes nos consideran ignorantes (nos ven como su fiel reflejo) ya llevamos una larga lista de errores y lapsus en comunicación. Situaciones de incompetencia gestora, que creen que aceptamos con un “mate al mensajero”: la comunicación.

La incertidumbre que todos sufrimos no solo viene del virus, sino más de la pésima gestión y comunicación. La ministra de defensa, de nuevo: Dice que llora (cuando llega a casa), como si ahí se confesara y lavara sus pecados. De casa a casa. Debería ponerse en contacto con los muertos en domicilios que, solo en Madrid, lleva contados Policía Nacional: hasta 70 muertos al día en sus casas, a la espera de salir a la luz, a la espera de que se hable con los familiares que sí debieron de llorar, mucho. Algunos velaron sus cadáveres en casa durante días.

Muertes ocultadas, no contadas, despreciadas como la mayoría en Madrid. Y sólo ahora, gracias a una fuente anónima de Policía Nacional, se nos informa de lo terrible de la situación.

Aquí y en el resto del país, lo importante sigue siendo mantener el poder político, no las vidas, ni siquiera las vidas de los que nos cuidan. Tiene que salir un enfermero de un hospital madrileño a contarnos que luchemos por ellos. Después de más de 35000 sanitarios contagiados y una querella ante el Tribunal Supremo, nuestros sanitarios sin respuesta gubernamental han decidido tomarse la comunicación por sus manos.  

La idea de comunicación de este gobierno se estudiará en universidades: manipulación, bulos, aborregamiento y no sé cuantos errores más. Hay que estudiarlo, si es que la Universidad no está a la altura de nuestra Política. El título: Propaganda versus Información. Ya comentaba algo en Comedias y Tragedias hace un mes.

¿Y la cultura? me preguntan algunos. Si de política gubernamental y de vidas estamos tan mal, a la Cultura no se la espera en España. Fue una de las primeras muertes, ya estaba enferma desde hace años, hasta el punto que en noviembre le dedicamos un programa: Cultura Oficial Española.

La Pandemia solo hace empeorarlo todo. Y aunque el virus se contenga, la ineficacia comunicativa creo que irá a más. En un mes, quién sabe, ¿un robot contestando a los periodistas?, ¿periodistas robots? Ahí sí pueden aducir fallos técnicos.

Como la comunicación gubernamental es tan pésima, nos preguntamos unos a otros. Hace poco una amiga me pedía, ante la falta de credibilidad reinante, que mirara en mi bolita de cristal. Sí, cree que tengo capacidad de prever; será por la falta de previsión que sufrimos. Y nos fuimos al más allá. Y le dije que imaginaba una estampida, lo normal cuando a los borreguitos los tienes demasiado atados:  saltar la cerca. En fin, he copiado un poco a Bill Gates, espero que ella no se entere.

Y hay algo que no consigo ver todavía, por si tienen respuesta: cuándo romperemos la cerca. Cuándo las mentiras, el hambre, la necesidad o la rabia nos harán salir a la calle. ¿Cuestión de tiempo? Entre tanto, como seguirán intentando silenciar y manipular nuestros derechos y libertades, seguiremos hablando entre nosotros. De la misma forma que nos cuidamos entre nosotros.

Salud y valor.

Grandes Mujeres

marzo 25, 2018

En el mosaico fotográfico que ilustra este artículo, y que pertenece a la actual Exposición en Madrid de Mujeres Premio Nobel, aparece la cuarta en el margen derecho la que en El Planeta de los Libros hemos llamado Nuestra Nobel: Gabriela Mistral. La única Nobel de Literatura en lengua española, de 1945, sin que desde entonces ninguna más lo haya conseguido (ya hablamos de la parcialidad al alza de los Nobel: “No ninguneen nuestras lecturas“).

En la foto aparecen 14 mujeres, una selección de las Nobel, y en la página web de la exposición se habla de sólo 13. No se trata de un error pero hay que descubrir cuál es la diferente, cuál de ellas no consiguió el Nobel. Iremos a ello y antes, otro acertijo ¿quién no estuvo en esta exposición en sus inicios y luego fue incorporada? Acertaron si escucharon el último programa: Gabriela Mistral. Nuestra Nobel. Nos lo contó Gloria Garafulich-Grabois, presidenta de la Fundación que lleva su nombre en Nueva York.

Resulta inaudito que de las dos únicas mujeres Nobel en español:  Gabriela Mistral y Rigoberta Menchú (por el de la Paz), la primera no estuviera prevista y fuera incluida finalmente porque su Fundación patrocinó y pagó para que lo fuese (de acuerdo con las palabras de su presidenta ). Y nuestra única Nobel de la Paz en español, la guatemalteca que nació en 1959 y tenemos la suerte de que siga viva -y que podría haber sido invitada y dar más visibilidad a la exposición- no está seleccionada y, seguramente, ni se lo propusieron. Salvo que contactaran con ella, le pidieran dinero y no aceptara. No sería la primera vez que se comercializa con las mujeres y con la cultura, unir ambas puede dar más réditos.

En el lugar de nuestras dos Premios Nobel en español, estaba en la selección inicial, y ha tenido especial atención en el tiempo que lleva la muestra, una mujer que no consiguió el Nobel (de ahí la disparidad entre las 13 Nobel finales y las 14 de la foto) ¿La razón de esta inclusión? Su nacionalidad española. Hablamos de Concha Espina, que efectivamente estuvo bastantes años nominada al Nobel de Literatura, pero que no lo consiguió como tantas otras. Así que a falta de que nos den explicaciones de su inclusión y la exclusión de otras que sí lo merecían, sólo puedo concluir que los dineros públicos de la cultura se deberían organizar con mejores criterios, para que al menos no parezca que atienden a intereses particulares. Entre los organizadores y colaboradores: Museo de Ciencias Naturales, CSIC, Marca España, o Universidades como la Complutense.

“El placer de servir”, que diría Gabriela Mistral, en muchos casos incluye la crítica, sólo así el Poder responde de sus abusos; siempre que se consiga que lo haga, que en nuestro país no es habitual.

Este mes de Marzo en el programa de Radio tuvimos a otra gran mujer, gran escritora: la uruguaya-española Cristina Peri Rossi, a la que pueden escuchar en “Todo lo que no te pude decir“, título de su última novela. Fue un placer leer literatura a la altura de Cervantes, o más porque, como ella bien dice, escribe como una mujer de nuestro tiempo.

Una entrevista muy agradable, que terminó con una sorpresa nada agradable. Lo desvelamos, sin dar su nombre, en el último artículo “Llamada a la huelga“. Un escrito previo al programa en el que no queríamos dar pistas sobre nuestra invitada, que estamos hartos de que nos roben las informaciones. La desagradable sorpresa es bueno que vuelva a ser mencionada: ¿por qué no le dieron el Premio Reina Sofía de Poesía a Cristina Peri Rossi? Por simple y escandaloso corporativismo masculino.

Si el escritor Sergio Macías, en su conferencia sobre Gabriela Mistral en Casa América el 6 de marzo, decía que Nuestra Nobel Gabriela Mistral “encarna el perjuicio del machismo no sólo en Chile sino en América Latina”; sólo con lo que venimos desvelando este mes de marzo, y a lo largo de las 14 temporadas, no está de más lo que añadimos en el programa: que “nuestra Nobel” también encarna ese perjuicio en nuestro país y en todo el mundo.

Las Grandes Mujeres tienen mucho que hacer, todavía. Como ejemplo, lean las respuestas de Las Mujeres del Libro a los intentos de un Nobel de Literatura como Vargas Llosa por callarlas. Hay otras muchas respuestas en medios y contenidos diversos. Entre todas ellas seleccioné, de momento, este resumen periodístico: #ÚLTIMAHORA contra el machismo literario: “Censura eres tú”, de Eudald Espluga.

A las Grandes Mujeres les gustan los Grandes Hombres. Si bien es cierto que Trump  (o Vargas Llosa) pueden acabar siendo beneficiosos para el feminismo -así termina el resumen enlazado- ya que su falta de razón los lleva a combatirlo sin argumentos, de manera “cipotuda” (palabra que el corporativismo masculino de la RAE sigue sin admitir en el diccionario), y por ello animándonos a seguir luchando por nuestros Derechos sencillamente Humanos.

Disfruten de los próximos días festivos. Y, como siempre: hasta la próxima conexión, que sean muy felices. 

 

Yo, Daniel Blake

noviembre 14, 2016

Todos somos Daniel BlakeLo han vuelto a hacer. El dúo Ken Loach y Paul Laverty han retratado una buena parte de nuestra sociedad, y lo han hecho con la profundidad y comprensión de los grandes maestros. “Yo, Daniel Blake” representa no sólo el sufrimiento de muchos trabajadores, desempleados y enfermos del Reino Unido, representa los dramas de una Europa cada vez menos del Bienestar.

La película ha creado un gran debate en el país, seguramente porque allí tienen una larga tradición de cuestionar públicamente todo lo que les atañe colectivamente. En España, a pesar de la buena crítica y el éxito en algún festival, la película ha mostrado una vez más nuestra incapacidad de valorar la cuestión social y humana que nos rodea.

Será por eso que en nuestro cine ha triunfado la superficialidad, o la pura apariencia, estilo Almodóvar o – todavía peor- estilo creador de Torrente. No paramos de celebrarlo y mirarnos al ombligo. Almodóvar hasta en la sopa y su “Julieta” a los Óscar. Como ya comentamos en las redes: la Nobel de Literatura Alice Munro podría decir “Qué he hecho yo para merecer esto”. Respecto a Santiago Segura, en breve recibirá la Medalla de Oro de la Academia de Cine.

No sé Uds., a mi todo esto me preocupa; incluso aunque el Cine patrio sea sólo Puro Dinero, abandonado a manos de Productores y Mercadotecnia barata, comida rápida para quien poco conoce el Séptimo Arte. También es verdad que esto no ocurre sólo con el Cine. Respecto a lo que llamamos “Literatura” nuestro país acaba de crear la TeleLiteratura Basura, gracias a Mercedes Milá.

Según dice el artículo enlazado y del que copiamos la expresión, la nueva basura huele tan mal como la de siempre: no hay ni un crítico literario o mero escritor, y de los periodistas culturales ni se habla. La nueva telebasura apuesta como la vieja por el higadillo de los humanos: buenos lectores o no, sólo necesitan las vísceras para opinar. El Populismo, en su peor acepción, también llega a los libros y si no que se lo digan a Trump: se reedita en España su gran obra del 2000, “Nunca tires la toalla”.

Pero volvamos a lo que nos interesa en nuestro pequeño planeta, “El Planeta de los Libros”. Anunciábamos en el último artículo que íbamos a impartir un taller de Comunicación en Derechos Humanos, desde la Literatura y el Periodismo. Finalmente no ha podido ser, aunque seguimos colaborando con la URJC y esperamos volver a hacerlo con su Departamento de DDHH, gracias al cual pudimos organizar el año pasado la jornada “La Libertad de Información en el siglo XXI”.

Como anunciamos en el programa de radio con alumnos del Máster de Periodismo Cultural de esta Universidad: seguiremos colaborando con todas las entidades culturales y educativas que tengan a bien trabajar con nosotros, de forma profesional y acorde con los tiempos.

“Todos somos Daniel Blake” dice la chapita que ilustra este artículo y que Caramel Films nos entregó en su preestreno. Denunciar el incumplimiento de los Derechos Humanos fundamentales: a la vida, al trabajo, al mínimo bienestar, debería ser una cuestión de todos, aunque en ello nos vaya la propia vida; y sin embargo en esto también hay quien pretende sólo aprovecharse para sus propios fines.

Derechos Humanos como Libertad de Expresión o Cultura llevan tiempo mermándose en nuestro país. Tampoco teníamos gran tradición en ello. La falta de madurez explica expresiones tan habituales como esta: si no te gusta el programa de la Tele no lo veas. A lo que cabría añadir: si no te gusta la universidad, el hospital, la escuela o el político: no lo veas. Así, no viendo, será que no existe, que no te va a afectar.

Esta semana el programa de radio tratará un tema humano especialmente delicado. Saben que hasta el mismo jueves por la mañana no desvelamos el contenido, solo adelantar que tiene que ver con estas palabras de Albert Camus: Juzgar si la vida vale o no vale la pena de vivir es responder a la pregunta fundamental de la filosofía. Esa Filosofía que nos hace Humanos. Les esperamos.