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El Planeta de los estúpidos

abril 16, 2011

Era el título del programa que tenía que emitirse este domingo, una copia del título que Juan López de Uralde publicó hace unos meses y que nos parecía interesante no sólo desde el punto de vista ecológico sino también cultural y político. El miércoles realizamos el programa pero, dicen que por culpa de una máquina, se ha perdido en el estudio de Radio Círculo.

Dicen que las máquinas son tontas, que los que tienen que demostrar que son inteligentes son los humanos, que al fin y al cabo son los que las manejan. Tampoco voy a aplaudir la reciente frase del locutor de la SER ahora en RNE, Toni Garrido: “El trabajo de un técnico de sonido lo podría hacer mi madre”, o que “es un trabajo en el que uno está sentado y sólo da un botón”.

Tampoco voy a pensar que las críticas de López de Uralde a la labor socialista en materia ecologista podían ser motivo de la extraña desaparición de un programa. Todo el mundo conoce de lo que hablamos: la falta de transparencia en política nuclear, el apoyo a la refinería Balboa a pesar de la oposición civil durante años ( https://elplanetadeloslibros.wordpress.com/2007/11/18/a-extremadura-la-echan-de-espana/   ) o el intento de saltarse sentencias judiciales en el caso de complejo turístico de Valdecañas o el hotel El Algarrobico, por citar algunos ejemplos bajo administraciones autonómicas socialistas, aunque también en el caso de la proyectada refinería con el apoyo explícito de Zapatero.

Volviendo a la cuestión técnica, y en descarga de los pobres técnicos, también es verdad que a veces las máquinas son obsoletas, que la política tecnológica puede ser un desastre, que ni hay máquinas que duren cien años, ni técnicos que no necesiten reciclaje. En qué estarán pensando los que dirigen esa “no política”. Quizá en la foto, que es lo que tristemente mueve la cultura en demasiados ámbitos. Estoy pensando, por ejemplo,  en la foto que dentro de unos días Zapatero, o algún otro político de postín, se hará iniciando la Lectura Pública del Quijote en el Círculo de Bellas Artes.

Este domingo tengo la suerte de contar con Miriam Meda en el Club de Lectura de Prensa de la Biblioteca José Hierro (http://www.elplanetadeloslibros.com/archivos/club-de-lectura-de-prensa.pdf ) Miriam viene a hablarnos como Coordinadora General de la ReMC (Red de Medios Comunitarios) y Vicepresidenta de la Unión de Radios Libres y Comunitarias de Madrid (URCM) sobre un tema que, también podríamos llamar técnico: la tramitación de un Reglamento de Medios Comunitarios, por parte la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. 

¿Por qué le damos tanta importancia a un reglamento? Dice Miriam que incapacitará técnicamente las emisiones de los Medios Comunitarios. Hablamos hace más de un año de los problemas que afrontan estos medios (http://www.elplanetadeloslibros.com/html/audio-166-medios-de-comunicacion.htm ) y nos detuvimos sobre todo en las limitaciones a su gestión económica (gestión sin ánimo de lucro), ahora descubrimos lo que ya se empieza a llamar censura técnica. Y de todo aprendemos, de todas las nuevas fórmulas socialistas para el control de la información. Por eso en este tema y en otros a alguien se le ocurrió bautizar un libro como “El Planeta de los estúpidos”. Dentro de él, nuestro pequeño planeta no volverá hasta mayo. La Semana Santa y la semana posterior no podemos grabar, por cuestiones técnicas.

Japón, la Tragedia y nosotros

marzo 20, 2011

Parece mentira que durante el trabajo todavía encontremos un momento para hablar. Mientras observamos los desfiles de platos, con mirada entre sardónica y nerviosa. Los tempos, siempre los tempos. Y que ese momento suela ser una excusa para inventarnos una nueva teoría conspiratoria. Alguna exposición friki anarcoide.

Me preguntaba esta noche una compañera del trabajo ¿Porque para Haití y Chile hubo tanto revuelo, tanta inmediatez tantas imágenes, tanta solidaridad, tantos conciertos, tanto civismo, y con Japón nos quedamos ¿solo con el desastre nuclear?

La verdad es que hubo periodistas de todo el mundo allí. De todos los medios. Pero claro, no había un desastre nuclear a la vista.

¿Estamos siendo demasiado hipócritas?
¿Solo somos precavidos?
No soy un entendido en la cultura japonesa. Solo he visto o leído unas pocas cosas.Y en una época de mi vida intenté comprender los. Sobretodo esa manía de algunos de admirar nuestras “costumbres”. El flamenco, los toros, etc…Claro que no sé si pasaron de estudiar nuestras siestas, nuestras fiestas, nuestros puentes y acueductos, nuestras vacaciones.

Reconozcámoslo. En muchísimas cosas son nuestra antítesis.

Les miramos con envidia por su tecnología. Pero parece que aunque la tienen, infinitamente mayor (la tecnología) ya que ellos la desarrollan, no la utilizan al cien por cien.

Les atisbamos por encima del hombro por esa vida de máquinas, de hormigas, aferradas al trabajo, a la empresa. Pero son hombres y mujeres que sufren y que temen. Que aúllan de dolor y ríen. Que lloran y mueren. Mucho. Demasiados. Ha sido uno de los mayores desastres civiles que ha habido nunca. Sin estar en guerra, quiero decir.

Las imágenes son terribles. Cristalizan la retina. La empapan de yodo. Son peores que esas películas de desastres que tanto gustan ponernos, para convencernos que siempre habrá alguien, el elegido, the winers, el héroe, que nos salvará. Aunque nosotros le ensalzaremos unos minutos, luego le olvidaremos, y si persiste le humillaremos.

Nos dicen que hay 80 Heroes a pie de cañón. ¿Serán los directivos de la empresa?¿Tal vez miembros del consejo o del gobierno? No. Aunque están desaparecidos. Pero no por el tsunami. Porque son unos ineptos que no nos pueden explicar que la Seguridad de esa Nuclear era cara. Muy cara. Y sus beneficios, OH DIOS, sus beneficios eran SAGRADOS. Lo siguen siendo. Porque al fin y al cabo, ¿cuanto vale la vida de 80 personas? Sabemos que en algunas zonas,solo 30 dólares te separan de unas cervezas o un tiro a quemarropa.

Todos sabemos que a uno de los mayores temblores de tierra que conocemos, siguió un tsunami devastador. Lo que trajo consigo una delirante tragedia nuclear. ¿La segunda mayor del mundo?

No lo sabemos por la de medias verdades que se están filtrando en los medios de comunicación. No sabemos a ciencia cierta, cuantos muertos y desaparecidos engulló, primero la tierra y luego el mar. ¿O es la mar? Ni lo que ocurrió por otras riberas del pacífico. Porque todo eso ha sido engullido por el desastre nuclear de Fukushima. También las revueltas del norte de África.

Estamos embarcados en una sucesión de guerras, alguna de ellas cruenta, por el control de un negocio enorme que es la energía. Unas se libran en despachos. Otras en conferencias y medios de comunicación. Y otras se cobran en sangre. Por favor, no la quiero en mis manos.

Recordemos que Egipto y Túnez no tienen pozos de petróleo ni gas. Catar, Dubai, etc…sí. Incluso Guinea Ecuatorial.

Y con el devenir de esta semana nos encontramos que coincidiendo con el final de las fallas, empieza una nueva demostración de poder de la pólvora. La intervención en Libia ¿Llega tarde? Como siempre. Para los que sufren la dictadura de Gadafi sí. Para los que sufren de la guerra civil. SI.

Pero serán los vapores de la cocina los que me hacen pensar unas pocas tonterías más. Una nueva duda. Esta nueva guerra de Libia ¿está pactada? O es una nueva escaramuza para quitar de las primeras páginas algo molesto, como que la energía nuclear sigue sin ser segura. Bombardear Libia ya se hizo por una felación en el despacho oval.

Si lo queremos es seguir mirándonos el ombligo, por favor un poco de wiskey in the jar