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Erase una vez… Ana María Matute

agosto 11, 2015

Nació en Barcelona en 1925 y murió en la misma ciudad en 2014. Ha pasado algo más de un año de su fallecimiento y pocos medios culturales han realizado algún tipo de mención u homenaje a la escritora. Tan sólo, la Biblioteca Nacional de España, de cuyo patronato formó parte, celebró un acto en su honor.

ana_mariaUno de los motivos parece ser que, a estas alturas del siglo XXI, aún nos cuesta reconocer la aportación a la literatura y a la cultura por parte de las mujeres. El otro, es que Ana María Matute escribió además de novelas cuentos (para más inri, infantiles) y el cuento es un género literario con poca tradición y poco valorado en España. Tenemos la combinación perfecta para no tenerla demasiado en cuenta: mujer que escribe cuentos infantiles.

Pero Matute nunca se dejó amedrentar. Aunque desde pequeña se sentía diferente al resto de niñas y niños, siempre siguió su camino. Quizás por eso le gustaba esconderse en el bosque, bosqueese lugar maravilloso y sorprendente donde todo puede ocurrir. El lugar donde puede ser ella misma y sentir la libertad. Y a diferencia de otros niños, cuando creció, no se olvidó de esa magia y el bosque estuvo presente de alguna forma en sus libros. Siempre quiso ser niña y esa angustia de llegar al mundo adulto se recogió, por ejemplo, en Primera Memoria que recibió dos premios: en 1954 el Premio Nacional de Literatura y en 1959 el Nadal. Sin embargo había escrito su primera novela con 17 años, Pequeño teatro, que obtuvo años más tarde, en 1954, el Premio Planeta. Y en 2010 el Premio Cervantes por toda su trayectoria.

A Ana María Matute le hubiera gustado ser ilustradora antes que escritora. Las ilustraciones de Arthur Rackham para los libros Hans Christian Andersen eran sus preferidas. De pequeña escribía cuentos y también los ilustraba. Incluso fue ella misma quien retrató a los personajes de su conocida novela Olvidado Rey Gudú. Desde mi punto de vista, otro gran mérito en el sentido de que se trata de un género también poco trabajado en España.

Es curioso. Me ha venido a la memoria a Alice Munro. En una entrevista concedida a la revista Leer Ana María Matute reescribió el final del cuento de La Bella Durmiente. Alice Munro hizo lo mismo con La Sirenita. Son personas especiales, valientes y grandes escritoras que se atrevieron a retocar los cuentos clásicos y a reinterpretarlos según su visión del mundo.

contentPero no todo fue tan mágico e idílico como nos pueden transmitir la fantasía y aventura de los cuentos. Le tocó vivir los durísimos años de la guerra, algo que le marcó profundamente, como a otros muchos niños de su generación. Aún, con cerca de 90 años, se estremecía al recordar durante la guerra a un hombre muerto, tirado en la calle que aún tenía un trozo de pan y chocolate en la mano. Al igual que el bosque, la guerra tomará un papel relevante en muchas de sus novelas, como en su última novela publicada Demonios familiares; la guerra es el escenario donde Eva la protagonista luchará contra los demonios familiares pero también contra los demonios sociales que imponen normas y comportamientos a las mujeres.

Los años 50 se le quedaron pequeños. Muchas de las personas que la conocieron como las escritoras Espido Freire o Lucia Etxeberría o la fotógrafa Colita están de acuerdo en que Ana María Matute fue siempre una mujer rebelde e independiente, que hizo lo que quiso a pesar de los demás. Desde luego, si leemos algunas de las entrevistas recientes seguimos viendo una mujer fuerte, entusiasta y con las ideas claras.

No aceptó el papel que la sociedad tenía marcado para una chica de clase burguesa y de buena cuna. Como ella misma reconoció no fue virgen al matrimonio, algo que en aquella época era una provocación. Se divorció de su primer marido (algo también impensable) y luchó por la custodia de su hijo al que estuvo varios años sin ver.

A pesar de la edad, nunca dejó de soñar, de seguir siendo un poco niña y de amar la fantasía y la imaginación. Y de alguna forma, siempre siguió su personal camino de baldosas amarillas, tanto en lo personal como en lo profesional.

Erase una vez… Ana María Matute.

Más información: La niña de los cabellos blancos [documental]