Posts Tagged ‘Lectura radical de la Constitución’

Todo Cambia  

diciembre 6, 2018

Hoy, hace 40 años, se dijo Sí a la Constitución Española. Y, hace poco más de un año, nos decía Fernando Oliván en Lectura Radical de la Constitución (radical en el sentido de raíz) que el libro aprobado en aquel Referéndum no debía ser considerado una Biblia inamovible. Sin embargo, apenas ha habido cambios sustanciales, en cuatro décadas, ni debates de contenido al respecto, al menos que conozcamos.

Siempre hay excepciones, por ejemplo ayer mismo: en una mesa redonda sobre 40 años de Política Exterior en Democracia, organizado por el Instituto Elcano, a partir de su último barómetro por el 40 Aniversario de la Constitución (como decía su responsable, Carmen González Enríquez, es lamentable lo poco que nos importa el mundo, a pesar de que los datos estén mejorando). Era en el Congreso de los Diputados y, entre los invitados, Josep Piqué decía: “la Democracia, como la U.E., aunque las consideremos irreversibles, hay que regarlas. Si no, se marchitan”.

Regarlas, alimentarlas y mejorar nuestras instituciones. La sociedad cambia y si no atendemos a ello, es posible que en unos años estemos peor de lo que estamos. Ayer mismo una amiga, motu proprio, me enviaba esta canción que me sirve de título: Todo Cambia. escrita por el chileno Julio Numhauser y cantada por la argentina Mercedes Sosa. El ex-ministro de Exteriores recordaba ayer que la U.E. tiene en menos de 6 meses unas elecciones al Parlamente, cruciales. También lo comentaba en el último programa El mundo que nos viene, por el libro homónimo en el que escribe, entre otros asuntos, de la encrucijada en que se encuentra Europa y la posibilidad de que haya una mayoría de eurófobos sentados en el Parlamento, contra la propia institución.

Aprovechamos la entrevista para preguntarle por los problemas de comunicación de la UE hacia sus ciudadanos; como le dijimos, se ha formado un grupo de periodistas en España interesados al respecto y donde han tenido a bien incluirnos, aunque no estemos todos con los mismos objetivos.

Piqué contestaba que además de la comunicación era realmente importante la falta de contenidos.  Y, en la primera reunión de este grupo de periodistas, expuse esta cuestión, incluso la existencia de contenidos problemáticos; algunos llevado al programa de radio, como Controles Migratorios hace tres años tras leer El Negocio de la Xenofobia: la privatización de fondos públicos europeos dedicados a la atención de los migrantes, No fue posible debatir contenidos y la convocatoria acabó alabando medios de propaganda como un manifiesto de Periodistas por Europa, o un hashtag.

Otro cambio necesario: el del Periodismo en España, cuyo lenguaje es cada vez es más propagandístico. Y no creo que éste sea el periodismo que quiere la U.E., o España, sobre todo por adónde nos puede llevar la falta de contenidos y debate, la superficialidad.

Me recordaba otro amigo ayer en las Redes las palabras de Unamuno: “el fascismo se cura leyendo y el racismo se cura viajando”. Y el fascismo surge de todos los extremos, de todos los lugares. Me decía una amiga africana hoy: “a algunos les vendría bien una temporada sin qué comer en mi país”. Hay jóvenes que han viajado más y mejor que algunos periodistas y políticos que viven como millonarios.

La política, ese nuevo negocio, al que se apunta hasta la alcaldesa que no quiere ser líder de oposición, sino sólo tener el poder y dedicarse a enseñarnos cómo hacer magdalenas. El populismo, una lacra que algunas mentes no ven, ¿o creen que no vemos y que nos dejamos engañar por sus fiestas y celebraciones? Los contenidos serios, o de debate, esperan otras cabezas pensantes. Ahora toca disfrutar y que me quiten lo bailado. Dicho provinciano, paleto y cortoplacista, acorde con intenciones que se llaman políticas pero no son de servicio público sino personal o para los amigos.

Intenciones abusivas de poder que venimos denunciando desde hace años, como en Hartos de Corrupción, pero que siguen funcionando, a veces descaradamente, en todos los partidos políticos (mientras no se demuestre lo contrario). Recientemente, una responsable de cultura del PSOE me enviaba WhatsApss para ayudarla en la DIFUSIÓN (lo escribe en mayúsculas, gritando) de su obra. No apoyar los escasos medios culturales y encima querer aprovecharse de ellos, dice mucho de nuestros “responsables” culturales.

En fin, ya tenemos los tres deseos para los Reyes Magos: mejora de la Constitución, mejora de la U.E. y mejora de nuestro pueblo…, un barrio de cualquier gran ciudad china, decían ayer en el Congreso.

Que el 2019 nos traiga debate de contenidos, Periodismo de interés público. Hasta entonces, que sean muy felices.

 

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No ninguneen nuestras lecturas

octubre 9, 2017

Abrimos la 14ª Temporada con “Lectura radical de la Constitución“, un programa con el jurista Fernando Oliván, a partir de su libro “Para una lectura radical de la Constitución de 1978“.

Varios oyentes me dicen tras escucharle que no les parece una lectura tan “radical” sobre la Carta Magna. Les recomiendo el libro, sin duda más radical que la entrevista. Oliván mismo aclara cuando hablamos que se refiere a una lectura de raíz, profunda. Un trabajo mucho más valioso que cualquier acto de violencia al que suele unirse el término. Todavía en su escrito dice más: “La lectura radical se opone, así, a esa lectura mojigata que pretende ningunear al ciudadano“.

Esa frase cobra vida en mi cerebro: hay lecturas mojigatas que, no sólo pretenden ningunearnos, lo consiguen. Más allá de los malos best sellers o de autores famosos que se rifan las Editoriales, nos ningunean incluso supuestos grandes Premios nacionales, como el último de la Crítica en España que el propio Rajoy recomienda y que ya ha vendido sus derechos audiovisuales, para que los no lectores lo asimilen en sus pantallas; o Premios internacionales, como el reciente Nobel de Literatura, con el que los 18 suecos quieren lavar las críticas recibidas por el espectáculo Dylan el año pasado.

Poco se ha leído a Kazuo Ishiguru en nuestro país, empezando por mí. Le leo estos días. También me encuentro con el resto de su obra: audiovisual, compositor de canciones, etc. Tiene bastantes premios y distinciones, incluida la Orden del Imperio Británico. Veo alguna novela adaptada al cine: “Nunca me abandones“, la distopía que escribió hace 12 años. Las comparaciones son odiosas pero a veces necesarias. Mientras Margaret Atwood escribía hace 32 años sobre los vientres alquilados para ricos: “El cuento de la Criada“, donde desde la Literatura y la vida adulta abordaba la utilización futura – como histórica- del cuerpo de las mujeres (por no hablar de su mente); Ishiguru 20 años después fabrica granjas de niños para producir órganos, recreándose en la edad de la inocencia.

Es importante seguir recreando mundos, pero para mejorar los ya creados; si no es así estamos ante la mera producción bibliográfica de “novedades”. El británico sabe escribir: empezó haciendo guiones para series de TV, luego llegaría el éxito de sus libros y películas. Pero, no dejo de pensar: ¿ningunean de nuevo mis lecturas?, ¿por qué este escritor y no otro? En las apuestas había de todo como siempre, incluso el keniata que sufrió en carne propia el colonialismo británico: Ngugi wa Thiong’o, por el que apostaba ya públicamente el año pasado y que pronto cumplirá 80 años.

Saben que los grandes escritores no son políticamente correctos, no se amoldan al poder, sólo sobreviven a él y eso se le nota, en la vida y en la inmortalidad de su obra (salvando excepciones como siempre). Se le notó a Juan Goytisolo, toda su vida, y cuando recibió el Cervantes (lean su discurso), se le notó al Nobel de Literatura de 1964, Jean-Paul Sartre, que no quiso recoger el premio. Y tantos y tantos otros. Y muchos más que vivieron y murieron sin premios; pobres por no vender su dignidad, aunque acabasen utilizados como mascotas del Poder: “Cervantes y la libertad de expresión“. Frente a la integridad de estos escritores, la élite de la industria del libro o de la cultura, los utiliza para tener cuentas millonarias que inocentes lectores se encargan de abultar.

En estos tiempos de crítica positiva, delicada, o sencillamente autocensurada (elijan el término que prefieran) se nos olvidan los “daños colaterales”. Lo que los escritores (y también periodistas) deberían hacer y no hacen, porque llevan tiempo sin hacerlo y gracias a ello no son si quiera criticados sino que reciben premios, distinciones; dinero y poder al fin. El empobrecimiento es sólo para la ciudadanía, ese “daño colateral” continuamente ninguneado.

Recordaba en este primer programa de Temporada que, frente a la participación ciudadana, el poder siempre tiende a concentrarse. Hablábamos de la aplicación de la Constitución y, lo cierto, es que podríamos haber hablado de otros muchos libros, de esa industria editorial que en España presiden dos grandes grupos, con sus correspondientes poderes mediáticos, políticos y económicos que mantienen no sólo la hegemonía sino además el silencio cómplice en los diferentes sectores.

Una lectura no mojigata de los libros en España, o al menos de la obra de algunos de los más famosos escritores, nos llevaría a ver cómo apuntalan imperios y reinos, cómo ningunean las lecturas de todo el planeta. A los ciudadanos no nos hace falta imaginar una granja de jóvenes para tener órganos frescos, ya sabemos que se toman de sociedades esquilmadas o, más cerca, de los desfavorecidos económicamente.

Para valorar el arte literario del flamante Nobel, les dejo un adelanto de “El gigante enterrado”, su última obra publicada en España. Ustedes son en definitiva los jueces, los dueños de su propio criterio literario. Ahí sí pueden comparar, así que les dejo un posible texto para ello: “País de Nieve” de Yasunari Kawabata, primera obra del primer Nobel nacido en Japón. Empezó a escribirla en 1935 y entiendo que estará libre de derechos de autor, si no es así no se preocupen: está en bibliotecas y el ejemplar que ilustra el artículo me costó 1€ en el Rastro madrileño.

“Ciudadanos del mundo, ¡uníos!”, recordaba Fernando Oliván en el libro. Una ciudadanía planetaria, unida y en paz, que requiere que no ninguneen lo que leemos o escuchamos. En la Historia no sólo ha habido progresos (muchas veces para unos pocos o, como mucho, un tercio del planeta), también ha habido retrocesos, y nos hemos dado cuenta demasiado tarde. Que los retrocesos a los que asistimos hoy no continúen por más tiempo. Hasta el próximo jueves, después de la festividad del día 12, como siempre: que sean muy felices.