Posts Tagged ‘Jorge Javier Vázquez’

Grandes veladas

febrero 19, 2013

Jorge Javier Vázquez homenajeado por las ventas de su libro

Los últimos siete días asisto como espectadora a dos grandes veladas. Una en el sector editorial: Jorge Javier Vázquez recibe el Libro de Oro de la Editorial Planeta por los 250.000 ejemplares vendidos de su último y único libro, por el momento.

Los números cuentan como siempre, aunque no sea para bien, aunque exista un abuso de la cuantificación. También en nuestros índices de lectura. Quizá primero tengamos que alcanzar los datos de nuestros vecinos europeos para preocuparnos entonces, no tanto por cuánto, sino qué leemos. Así cerraríamos el círculo, volviendo al libro de oro del famoso, y caeríamos en la cuenta que la abundancia no significa nutrición, sino más bien malnutrición: se come demasiado y con efectos perniciosos. Pero hasta en Facebook me respondían sobre esta noticia con el típico: “con tal de que la gente lea”, y hasta agradecida estaba yo a mi interlocutora, que lo habitual es que estos temas ni reciban comentarios, que nos resignemos a ello.

En el país de la prensa rosa y el fútbol, como grandes eventos mediáticos, o como grandes veladas aguantadas noche tras noche y tarde tras tarde, no es extraño que aquel día acabara hablando de fútbol, no había forma de hablar de lectura, o de literatura, y supongo que no era el lugar para hablar de sus cosas, las rosas.

En la Página de Facebook de “El Planeta de los Libros” mantenemos la foto de una pancarta que dice “el fútbol no es cultura”, y hablaba sobre ello con uno de los invitados, cuando su mujer, periodista y editora (de algunas de las famosas entrevistadoras del programa de Tele 5), me puso en el brete de elegir entre un partido de fútbol o un programa rosa (o del color del higadillo, que sería más apropiado), cuál de los dos elegiría para un niño de corta edad, me decía, y se suponía que tenía que optar por el Fútbol aunque curiosamente ella viviera del otro. Y me resultaba imposible elegir entre las dos caras de la misma moneda.

Y del show de Jorge Javier, donde quizá la única periodista estaba de incógnito (el incógnito ya pueden imaginar por qué, y lo de única a la vista de su poca difusión mediática), al show todavía más mediático de Los Goya. Los pillé empezados pero así y todo bastaba: ¿cómo consiguen año tras año mantener el halo casposo, recibir buenas críticas de la supuesta progresía y que les paguen incluso con dinero público? Por no hablar de que resulta cuanto menos extraño que muchos privilegiados, o subvencionados a fondo perdido, se acuerden de nosotros: los pobres, los desahuciados, por una vez, y nos dediquen unas palabras o hasta  sus Goyas. Debe ser lo único que pueden darnos de sus privilegios, una actuada dedicatoria.

La vi poco la Gala. No sólo porque llegué tarde, también porque el otro canal de la pública, la 2, emitía a la par un documental interesante sobre el suicido: distintas perspectivas y cómo darle un poco de dignidad a algo considerado vergonzoso por muchos. Y llegué a pensar que el documental era como un premio de consolación para los que no aguantábamos la Gala de la 1 (cuídenme esas voces y esos comentarios, que no quiero tener que repetir lo que dije en este blog hace un año, que repetiría en esta ocasión si no fuera porque quiero ser benévola).

Decía que la vi poco, la Gala, pero alcancé a escuchar a Eva Hache hablando de lo mal que escribimos y lo poco que leemos. Seguimos en ese tipo de Humor Paleto tan manido en nuestro país: lo gracioso que es que seamos incultos, o que hablemos tan mal. Un humor al que se apeló en más de una ocasión como en anteriores ediciones. Humor facilón, de poco coste (neuronal, el otro no lo quiero ni pensar), como aquellos chascarrillos del cine de barrio que tanto éxito tuvieron en décadas que ya pensábamos superadas. Eso sí, ahora cada vez más rancio, más tópico, más avistado. Viva la decadencia, la cara decadencia que no nos podemos permitir.

Y llegaron las películas ganadoras. El cine en competición y lo que dio de sí, y se salvaron algunos trabajos muy dignos (que se notaban incluso en la forma de recoger el premio, como en el caso de José Sacristán). Pero, más que Cine me quedó la sensación de Gala Cómica. Aunque recordando la primera velada, aquella entre rosa y futbolera, no sé que puede dar más risa, si nuestro Cine o nuestra Literatura.

El tiempo de la Literatura

noviembre 26, 2012

SOLEDAD PUÉRTOLAS. Foto: Leopoldo Pita

Preparando la Conversación con Soledad Puértolas,  releo su ensayo “La vida oculta”, en el que reflexiona sobre la Literatura creadora de otros universos, el medio que nos permite mirar la realidad, de otra manera, el exponente de un tiempo más rico y poderoso que el real. Los tiempos de la literatura son más complejos, elásticos y eternos; sobre todo si comparamos con los de presentaciones, conversaciones y programas de radio, obedientes a sus respectivas limitaciones, aunque permanezcan y pertenezcan al acervo colectivo, y a veces incluso sean más decisivos.

Igualmente limitados los entrevistadores en sí mismos. Nos lo recordaba Puértolas comentando su relato “La indiferencia de Eva”, a partir de su propia experiencia como entrevistadora. Hay relatos como éste que desbordan su tiempo; y más allá de la literatura, como si ahí también siguiéramos relacionándonos en la punta del iceberg. Sólo hablando conseguimos descubrir muchas de las reflexiones que llevamos dentro, la literatura y nosotros.

La sociedad humana que tanto le debe al habla -como nos recordaba hace poco Emilio Lledó– se empeña en no reconocérselo y hasta en amordazarla: -enlace ejemplo de un panorama mediático y cultural en el que no caben las islas, solo las excepciones. Ocurrió ya en los tiempos más oscuros de nuestra memoria– más brutal, menos sutilmente. Tiempos recientes, llevados a los tiempos de la literatura en libros como el de Andrés Trapiello: “Ayer no más”. Tan cerca del ayer que sigue habiendo asuntos no del todo hablados: guerra civil, posguerra o época actual, donde aquellos  que dicen querer hablar esconden tantas veces intereses propios.  El tiempo de la literatura querría acabar con el provecho momentáneo, estirar nuestro propio tiempo una y otra vez.

Este mes de noviembre, también reflexionamos sobre una lucha que va más allá de la marea blanca, o la lucha económico-laboral en el ámbito de la salud. Fernando Ramasco, coautor del blog “la princesa en peligro”, contraponía la fuerza del espíritu del Hospital de la Princesa a los desastrosos resultados del ensayo “La corrosión del carácter” de Richard Sennett. Lo decía también su colega el Dr. García Pérez: lucha moral cuando la moral es la más afectada por la situación, y un estrato social inmoral pretende desmoralizarnos a todos.

Ese estrato inmoral se muestra incluso en la Literatura. Cobijado en grandes premios comerciales (y algunos nacionales), best sellers, populismo, o amarillismo mediático. Podríamos hacer un gran atlas de la geografía inmoral de la literatura. Hasta los periodistas somos cada vez más anunciantes de esta nueva, la literatura bonita que nada arriesga, que hasta nos hace más fácil encontrar amigos, aunque sean superfluos, o en facebook, y así creer que somos amados.

Jorge Javier Vázquez, uno de estos presentadores de la llamada televisión basura, montó hace poco una ficción de lectores en un plató donde estos, más que preguntarle, alababan su libro, al igual que los contertulios del programa. Me dicen que en su última aparición ya enviaba a los telespectadores a comprar su libro con una frase que indica todo sobre su autor: “que ningún hogar español se quede sin el libro”. Después del show de Belén Esteban con un escritor (que comentamos en este blog), y considerando la Marea Mediática que nos ahoga día a día, poco o nada extraña del lamentable estado de los medios de comunicación, quizá sólo que los periodistas, los intelectuales y el mundo cultural en general –al contrario que los médicos, el personal sanitario y los pacientes- acepta esto y mucho más; a salvo en su torre de Marfil, hasta que alguien decida por fin revivir al Quijote, eso sí ahora contra los nuevos – o renovados- libros de caballerías, convertidos en cursilerías.

“La sociedad del cansancio”, de Byung-Chul Han, es otro libro que estoy leyendo y cuya tesis central suscribo: el exceso de positividad (también informativa) está conduciendo a una sociedad del cansancio, que patológicamente deja atrás las bacterias y los virus para situarnos en la enfermedad neuronal. Enfermedad imparable aunque no seamos conscientes de la violencia -neuronal- a la que nos vemos sometidos.

PD: No se pierdan, el miércoles 12 de Diciembre, la conversación con Santos Juliá en la Biblioteca Regional de la Comunidad de Madrid, a las 7 y media de la tarde, C/ Ramírez de Prado, 3. Madrid 28045