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Historia de España en 70 minutos

junio 13, 2016
Reyes Católicos_Javi Rodenas y Luna Paredes

Los Reyes Católicos_Javi Rodenas y Luna Paredes

Hay que echarle humor del bueno a nuestra Historia y, desde hace 5 años, se ocupa de ello “Historia de España en 70 minutos, una obra de teatro que, tras pasar por muchos Institutos Escolares en un ardid pedagógico -tan grande como poco publicitado- llegó también a los Teatros, especialmente a las salas no oficiales, como Nave 73, donde hace casi un año vimos otra obra genial “Calderón Cadáver“.

Es curioso este país donde el Teatro Oficial sigue demasiado encorsetado (salvo excepciones, como la abroncada Zarzuela “¡Cómo está Madriz!“), a años luz de Shakespeare 400 años después, pero donde encontramos Teatro no Oficial, tan bueno como el que nos mostraron en La Puerta Estrecha y que llevamos al programa de Radio: “Shakespeare, La Tempestad; o esta Historia de España de Ernesto Filardi que tan necesaria nos ha parecido.

En el programa “Decidme cómo es un árbol” entrevistamos al autor de este libro de memorias, Marcos Ana, que además de poeta es conocido por ser el preso que más tiempo estuvo en las cárceles franquistas (23 años) y que a pesar de ello no guarda rencor sino todo lo contrario. Conversar con él fue otra forma de acercarnos a la Historia de España, y a la actualidad. Con esta entrevista, como advertíamos en la propia emisión, puede que tengamos que dar ya por terminada la 12ª Temporada. Eso sí, estamos llenos de proyectos y sobre todo con muchas actividades este mes de junio, si no podemos llevarlos a la Radio o el Blog del Planeta, seguro que darán para la comunicación en las Redes: Facebook, Linkedin o Twitter.

Cada una de estas redes es diferente pero al mismo tiempo igual. El Medio no es el mensaje, quiero contradecir a McLuhan. Alguna vez coincidí en este pensamiento, pero finalmente creo que es erróneo, como si el emisor tuviera algún derecho o el propio medio, cuando todo está en el receptor. Un receptor/a que cada vez es más emisor, y les animo a que lo sean todavía más.

Muchas veces nos llegan sugerencias a El Planeta de los Libros, como la de un miembro de las I Tertulias de Literatura Coreana, hace unos meses, que nos hizo llegar el libro de Marcos Ana. Mucha gente nos había hablado del poeta revolucionario y de su libro de 2007 (que sigue firmando con largas colas en la Feria del Libro de Madrid hasta este mismo año), pero fue gracias a esta acción generosa que empecé a leerlo, a descubrir una Historia que no me habían contado.

Este domingo pasado, me ocurrió lo mismo con la Historia de Filardi, que creo está desterrado en Canadá por cuestiones económicas; la política y la economía del país siempre facilitando el exilio. La Historia escrita por Filardi, que pueden ver todavía los dos últimos domingos de junio en Nave 73 y a hora europea de teatro -la 1 de la tarde-, la Historia me asombraba no sólo por el humor bien trenzado con la investigación y verdad histórica: había pasajes que aprendía, que no conocía. Que el Duque de Lerma se enriqueciera a expensas y con la propia voluntad de la Monarquía…, que tantos Reyes y Políticos robaran al país, aún en clave de comicidad, debería hacernos reflexionar sobre si queremos seguir siendo un país de chiste (esta expresión es mía y no sé si de alguien más) o ser serios cuando hay que serlos; es decir, cuando se trata del bien común.

De momento, seguiremos siendo pioneros de La Fiesta, La Playa y El Fútbol (con la maldad y la violencia que ya ha marcado el inicio de la Eurocopa en Francia). Más adelante, con más y mejor pedagogía en la Escuela, los Medios y las Artes, quizá descubramos el penoso Franco que gobernó este país 40 años (excelente interpretación de Luna Paredes).

O un Azaña que debería ser más reconocido, en serio, o al menos con el humor adecuado con que lo interpreta Javi Rodenas, al que -conexiones teatrales- tuvimos en el programa de Radio dedicado a La Tempestad (todavía en cartel hasta finales de junio) por su dramático y malvado papel de Calibán, aunque para algunos fuera una víctima, y tendría que mencionar a todos y cada uno de los actores y equipo técnico de esta obra también, porque se lo merecen, pero mejor vayan a verlos.

Siguiendo con “Historia de España en 70 minutos”, donde los más de 70 papeles son interpretados por 3 actores, sólo me falta mencionar a David Ortega que borda el papel de Duque de Lerma, gran ladrón de guante blanco en cortijo Real, aunque los robos ya sabemos que no sólo se producen en la política y la economía, quizá el mayor robo sea el cultural. Les dejo un vídeo-muestra de esta Historia, hasta la fecha.   

Borrón y cuenta vieja

julio 16, 2014

Carcel de MujeresAyer nos acercamos al ciclo “Lavapiés no pierde la memoria. 1936-1939 Guerra Civil y Exilio”, una apuesta valiente este mes de julio que reivindica nuestro pasado más oculto, y lo hace nada menos que a través de la creación y el diálogo. Empezamos con el Documental “La columna de los ocho mil”, testimonio duro sobre los intentos de huir del avance de las tropas de Franco en el suroeste peninsular. No habíamos oído nada o casi nada de este episodio de nuestra historia. El sufrimiento de miles de personas que tuvieron que abandonar todo, las dificultades y hambrunas de las marchas que no sirvieron ni para escapar de la muerte. Esta penosa columna que ya debía figurar en los libros de historia por sí misma, pero además por la indignidad de la muerte que esperaba a muchos de los caminantes. La indignidad de los sublevados que se hicieron pasar por republicanos para llevar a miles de ellos al pueblo de Llerena. Allí les esperaba la muerte. Civiles en su inmensa mayoría, despojados con engaños de sus pocas armas, inocentes, ingenuos tal vez, por pensar que no puede haber nadie tan malvado. Pero allí estaban, visibles, haciéndose fotos con representantes de la Iglesia Católica, sin la cual no hubiera sido posible tanta miseria humana y divina. Allí estaban y al ejecutar las muertes se jactaban, como héroes. Luego vendrían los años de la proyectada desmemoria; tras la invisibilidad de los cadáveres, la invisibilidad de la Historia. Llerena apenas recuerda su pasado. Al lado de los registros quemados, algunos testimonios personales, valiosos pero dramáticos, rescatados del silencio durante años, de la historia posterior hasta el día de hoy y quien sabe si de mañana.

Al salir de la proyección, en ese espectacular “salón de casa” que tiene el Teatro La Puerta Estrecha, la gente habla. Cómo no sufrir, cómo no estar triste por ellos, por nosotros; por el engaño del que no queremos ser cómplices.

Cogemos fuerzas, respiramos como podemos, y nos situamos a la entrada del Teatro para ver a continuación “Borrón y cuenta vieja”. El título de la obra reivindica, frente al dicho habitual, que después del borrón se mantiene la cuenta vieja, aunque los cuentos nuevos escritos sobre ella quieran ocultarla. Lo explican muy bien en la información de mano: “Un palimpsesto es un manuscrito borrado y reescrito que conserva alguna huella de lo anterior. Nuestra memoria histórica reciente está llena de palimpsestos entre los que transitamos sin incomodarnos, como si nada hubiera pasado

Sería demasiado exhaustivo comentarles todos los palimpsestos históricos que nos muestran en este recorrido, preciosa teatralización por lo demás, con mucho esfuerzo de todo el equipo que, a pesar del tema que nos ocupa o precisamente por ello, muestran una gran empatía entre ellos y respecto a los espectadores. No es la primera vez que representan la obra, ya saben de la diversidad de opiniones entre el público; recuerdan incluso su sorpresa en su estreno en la RESAD (Real Escuela Superior de Arte Dramático), cuando compañeros jóvenes se decantaban por el borrón y los cuentos nuevos. Vero Clausich, que junto a Amelia Die y Raoul Polar dirige la obra, comentaba cómo en su generación -nacida tras la Transición- también funcionaba el lavado de cerebro, quizá precisamente por ello.

No voy a adelantarme al final aunque, después de la función, la puesta en común entre el equipo teatral y los espectadores fue sin duda un interesante y emotivo diálogo colectivo, donde cada uno aportó lo que quiso y sobre todo sus experiencias más personales, síntoma de que la obra había conseguido inquietarnos, y hasta descomponernos.

Tuve suerte de que me asignaran al grupo B de público. Suerte por recibir la versión NO oficial de los lugares-palimpsestos con historia sangrienta. Ahí descubrí lo que oculta una Biblioteca de Valencia, seguramente la Biblioteca más infame de la Historia; la represión carcelaria sobre la que se alza un establecimiento del Corte Inglés en Barcelona , de ahí la instalación-representación cuya fotografía acompaña el artículo: los zapatos con tacón mostrando que todavía puede ser más fácil borrar los crímenes en función del género.

En el recorrido-performance-teatro estaba por supuesto el centro de todo esto: la Puerta del Sol, el Km O, la entrada a la antigua Casa de Correos, terrible DGS en tiempos de Franco, sede del Gobierno de la Comunidad de Madrid en tiempos de hoy. Tantos y tantos lugares y recorridos, sin una placa siquiera que recuerde. Por eso en la obra tienen mucha importancia las palabras, escritas, habladas, cantadas, o no dichas. Por qué no se dice, por qué no se habla, porque el miedo sigue presente y sólo algunos consiguen sobreponerse a él.

Con todas esas palabras silenciadas: genocidio, represión, o muerte (por ejemplo), se llena una urna de cristal. Literalmente, tras ser escritas por no poder ser dichas, una a una van cayendo en el interior de la urna, y cuando ya están todas allí llega el agua que las silencia doblemente. Dos actores escenifican la inauguración de lo que se convertirá en uno de esos pantanos a los que Franco nos tenía acostumbrados, de nuevo la importancia de la versión oficial, utilizando sus mismas palabras. Una performance, como las demás, donde la creatividad y el pensamiento se aúnan mutuamente, intentando sacarnos del “empantanamiento” que nos ha llegado hasta ahora.

recorridoEmpezaba escribiendo sobre los 8.000 que caminaban, o tiraban de sí, en tierras de Badajoz, uno a uno, zapato a zapato, como en la fotografía tomada también en la obra de teatro. En la puesta en común al final de “Borrón y cuenta vieja”, una viuda con un ramo de flores que había estado incomodándonos sabiamente toda la obra, nos contaba su papel en parte autobiográfico como el de tantos otros. En su caso autobiografía de los genes, cuando sus padres y sus abuelos se sumaron a lo que en Málaga se llamó “la desbandá”, más de 150.000 personas huyendo de las tropas de Franco. ¿Se imaginan si quiera lo que debió ser esta marcha, ese miedo, ese tirar las llaves de casa porque no se piensa volver?

Espero que los miembros de este equipo teatral puntualicen cualquier desliz informativo del artículo, con ganas me quedé de arramblar con toda la información impresa que pusieron a nuestra disposición después de la función pero me daba vergüenza coger por ejemplo la única copia de esa “biblioteca” inmunda de Valencia. Agradecida estaría que subieran esa información elaborada por ellos a Internet. Y, por último, a los queridos lectores del blog del planeta, disculpen que la entrada haya sido más larga de lo habitual, de alguna forma tenía que quitarme la congoja. Y si se acercan a la Puerta Estrecha a continuar con el ciclo, cuéntennos (que no, cuéntame).