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PolíticosQueNoLeen

mayo 13, 2014

LibroSobreZapateroPreparando el programa con Joaquín Leguina, por su libro Historia de un despropósito. Zapatero el gran organizador de derrotas, encontré una entrevista en la que ElQueFueraPresidenteDeLaComunidadDeMadrid decía que ElQueFueraPresidenteDelGobiernoDeEspaña no leía.

El ataque en principio profundo e intelectual me sugirió dos preguntas de igual naturaleza a ElQueDicenEnfadadoPorqueNoFueraNombradoMinistro: ¿habría una relación causal entre las no lecturas de Rodríguez Zapatero y su NoOrganizaciónDeVictorias? – No, no- respondió rápidamente ElOtroraPolíticoAdoradoPorElPSOE.  ¿Entonces? Aunque la lectura no fuera necesaria para un Presidente del Gobierno, en España al menos, ¿si el político de turno era también escritor tendría grandes referentes que compartir con nuestros oyentes?, así le pregunté hacia el final del programa, no sin antes avisarle de cómo nos retratan nuestras recomendaciones, que hasta nuestra última Premio Cervantes no había salido muy bien en la foto. Ni por esas, el entrevistado muy ufano dijo que su abanico era muy amplio: Pérez Reverte y Javier Marías.

Obnubilados por la GranLiteraturaPatria, así estamos,  ¿habrá que ser PolíticoDeOtroPaís para no dejarse seducir por ella?, o simplemente LectorConCriterioPropio.  Lejos está cuando Lector y Político era una unión consecuente o si quiera deseable, ahora se ha convertido en un Oxímoron, aunque ellos no sepan ni de qué hablo. Si encuentran algún ejemplar de esta especie en extinción díganmelo. Por un PolíticoLector sería capaz de hacer lo que fuera, hasta votarle en las próximas Elecciones Europeas del 25 de mayo. Eso sí, tiene que demostrarlo previamente. Que luego, si te he visto no me acuerdo.

Voy a iniciar una búsqueda en los extrarradios políticos. Los dos grandes partidos hacen aguas desde hace tiempo y hasta ahora mismo;  si no que se lo pregunten a NuestroActualPresidenteDeLaComunidadDeMadrid, Ignacio González, del PP, que el 9 de mayo habló de nuestro único premio Nobel: Cela, y en el camino se dejó a otros 7; 5de Literatura: Echegaray, Benavente, Aleixandre, JRJ y Vargas Llosa – que sí, que tenía nacionalidad española cuando el galardón- más 2 de Medicina: Ramón y Cajal, y Severo Ochoa. ¿A qué nos pueden conducir PolíticosQueEnUnActoPúblicoDemuestranQueNoLeen?

Esta semana no tenemos programa por festivo (San Isidro), para la próxima estamos preparando un especial sobre salas alternativas de teatro en Madrid. Hace unos días en Teatro del Barrio vimos dos espectáculos muy recomendables: TroikaParty y Autorretrato de un joven capitalista español”. Si nuestros políticos no leen, por lo menos que vayan al teatro. Allí, se vuelve a hablar de ellos y, en el caso de la última obra de Alberto San Juan, con una buena selección de libros.

 

 

José Echegaray, un nobel de escándalo

agosto 31, 2012

Recorriendo el Madrid de la letras con Dostoievski

Por Salvador Moreno Valencia

El mago que habíamos elegido, o mejor dicho que nos había elegido a nosotros como conejillos, no dudó en sacarnos de las orejas y colocarnos en otro escenario más moderno. Nuestro mago hizo que en ese viaje que va del interior del sombrero al exterior se quedaran atrás más de cuarenta años de historia, quizás este mago no es muy dado a eso que llaman Memoria Histórica, y sí es ferviente seguidor de eso que llaman Amnesia Voluntaria, en la que se suelen excusar, sobre todo, los asesinos.

-¿Cómo hemos podido dejar a esos insignes literatos así de golpe y porrazo, cuando la cosa se ponía al rojo vivo? –preguntó Fiódor que no salía del asombro al descubrir el salto que habíamos dado en el tiempo.

-Bueno, maestro, ya lo que estos dijeron está registrado en la historia, y no tenemos más que leer los libros para averiguar qué dijeron en la tertulia de la que nuestro mago nos ha sacado como el pescador saca el anzuelo del mar cuando descubre que algún ingenuo pez ha picado –respondí mirando el lugar al que habíamos venido a parar.

-¿Otro Nobel escandaloso? –preguntó mi querido maestro cuando vio que el lugar donde nos había depositado nuestro mago era nada más y nada menos que la recepción del Palacio de Conciertos de Estocolmo.

-¿En qué año estamos, mi querido batuchka? –pregunto excitado por la puesta en escena del lugar, la parafernalia que allí había; hoy tendremos la satisfacción y el honor de presenciar la entrega del Premio Nobel de Literatura a…

-¿Quién es ese tipo tan estirado de pelo blanco, vestido con esmoquin, que luce ese corbatín más propia de la época de los zares que de estos tiempos, Rodia?

-No sé, maestro, pero por la apariencia, aunque esta nos engañe a veces, parece un político, ¿no?

-Yo diría que parece más bien un embajador engolado cuya presunción nos hace correr cierto peligro, por el alto grado de pedantería que probablemente posea el tal individuo.

-¿Qué le parece mi querido maestro, si dejamos que el lector sea el que averigüe quién es el laureado?

-Mi querido Rodia, no hemos dado muchas pistas, no creo que el lector sepa de quién se trata.

-¿Damos alguna más?

-Ya puestos, venimos de mil novecientos cuatro, hemos dejado en La Cruzada al recién elegido Premio Nobel de Literatura José de Echegaray, del que sabemos que sus detractores dicen que ha sido una Nobel de escándalo, queriendo decir con ello que… bueno, a buen entededor pocas palabras…

-La verdad Fiódor que los dichos y refranes son muy socorridos a la hora de salir de un lío como en el que nuestro mago nos ha metido, pero sí, que sea el lector el que busque las coincidencias, y luego que descubra en qué año hemos venido a caer, y quién es el escritor estirado de pelo blanco que viste esmoquin y luce corbatín blanco al estilo de los zares y que acaba de ser premiado con el Nobel de Literatura, ¿otro Nobel de escándalo?

-¡Hombre! ¿Por qué dices, mi buen amigo Benito, que mi premio no ha sido merecido?

-Yo no lo he dicho, querido José, son las malas lenguas que han hecho correr ese rumor por los mentideros de Madrid, donde una buena parte de ese grupo de intelectuales modernos, dice que tu premio no es merecido.

-Sí, sí, ¿qué sabrán ellos? Los mismos que critican y despotrican sobre tu premio, cambiarían su parecer si el premio hubiera recaído sobre uno de ellos, y es que en este mundo de las letras, no hay más que lenguas viperinas dispuestas a -blandirse con movimientos trémulos y vibratorios-, todo menos a halagar o lisonjear a los que reciben los premios.

-Es cierto, amigo Pío, pero sabríamos el porqué de muchos de esos premios tan solo con seguir los apellidos del laureado –dijo mi querido maestro Dostoievski.

-Estimado amigo, ¿qué dicen esos apellidos del que los lleva?: lo dicen todo.

Otra vez el mago nos había vuelto a pasar una mala jugada porque de un plumazo nos hizo volver a la taberna La Cruzada, y allí nos ensalzamos con Pío Baroja, Benito Pérez Galdós y José de Echegaray –recién premiado Nobel de Literatura, compartido, pero Nobel al fin y al cabo-, en un debate del que difícilmente saldríamos ilesos.