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Comedias y Tragedias

marzo 30, 2020

Confinamiento COVID-19.

Este domingo 29 se aprobaron medidas para un mayor confinamiento de la población, como ya saben. Se prohibieron todas las actividades económicas no esenciales con el fin de no Colapsar el Sistema de Salud. Un relato oficial al que le faltaba añadir que el sistema de salud estaba ya colapsado en varias Comunidades Autónomas. Parece un dato minio y no lo es, aún cuando ese colapso haya sido censurado en la mayoría de los medios, o la realidad nos haya llegado con retraso.

Empieza a haber buenas excepciones a esos relatos oficiales, muchos engañosos en las últimas semanas y meses. Algunas excepciones las recogemos en este artículo, como esta que leímos ayer en El Confidencial: “Todos los días se nos mueren entre 15 y 20 personas en planta“.

Lo cuenta una doctora desde un hospital de Madrid. Nuestra Comunidad es una de las más afectadas por el virus y, más aún, por el Colapso Sanitario. Las deficiencias sanitarias (de material, organización y personal) han hecho que este domingo, oficialmente, ya tuviéramos 3.000 personas fallecidas por COVID-19. Desde hoy se ha decretado Luto Oficial indefinido, por los muertos y -supongo- por los futuros. Situación dantesca, mientras dure el virus.

He recordado la película de Amenábar, “Mientras dure la guerra”. Título que rescata la frase perdida del primer decreto que nombró Jefe de Estado a Franco. Era 1936, la guerra pasó y Franco siguió casi 40 años más. La pérdida de una frase es importante.

Las palabras cuentan. Susan Sontag nos advirtió en 1978  en “La enfermedad y sus metáforas” sobre el peligro de identificar padecimientos globales con estigmas o términos bélicos, entre otros símiles posibles. Ella no podía saber a qué nos enfrentaríamos en el futuro. En los 80 tuvo que añadir un nuevo capítulo a su libro: “El SIDA y sus metáforas”.

En 2020 están por escribir los ensayos sobre el COVID-19. Entre ellos, uno al menos sobre el uso de la Salud con fines Políticos. Se podría llamar “Antes que la vida humana: la Política, la Política Económica”.

No sé si en esos ensayos se escribirá en términos bélicos, ¿acaso la sanidad no es ya un arma política?. Peor aún, ¿podría hablar el ensayo de cómo se inició una Guerra? ¿En el seno de Europa? ¿En uno o varios países? ¿Qué tipo de violencia puede provocar el confinamiento cada vez más estricto? En el diario Público escribían el viernes sobre El rápido crecimiento de las sanciones en España respecto a Italia. Este domingo el diario ABC publicaba un reportaje sobre los disturbios en Italia, que podrían incrementarse si no se implementan las medidas sociales y económicas adecuadas.

Los que sobrevivimos al virus, de momento, padecemos la guerra política (con todo lo que ella conlleva de medios propagandísticos, que no de comunicación) siempre con mayor presencia que nuestros muertos. Y ojo, de momento no se vislumbra ningún Caudillo, aunque puede estar creándose o ya creado sin que lo sepamos, oficialmente.

Los Tiempos de Información no coinciden con los tiempos reales, apuntaba hace una semana. Y el mejor ejemplo lo ha dado este domingo Policía Nacional: al precisar que fue Sanidad la que recomendó en enero reforzar la protección de los agentes frente al Covid-19 Lógicamente Sanidad debería haber recomendado a su personal lo mismo. Y haberlo gestionado. Esto, junto al aumento de otros recursos, pero su inexistencia nos han llevado a este Colapso Sanitario.

Las Tragedias llegaron así, más de 7.000 muertos en España, según los últimos datos; las Tragedias seguirán llegando. No tenemos noticias de que se esté mermando el Colapso. Peor aún, hoy sabemos que más del 12% de nuestro Personal Sanitario está contagiado y por tanto no pueden trabajar para que el Colapso sea menor.

A todos nos gustaría mostrar nuestras condolencias a los miles de muertos, también a los afectados gravemente y que morirán los próximos días. Tragedia es también que no se les ponga cara, o que una cámara oculta les grabe sobre una esterilla en los pasillos de un hospital madrileño.

En lugar de estas Tragedias, en los medios de comunicación más populistas surgen Las Comedias. Se cuentan las historias de los famosos contagiados o muertos; una malvada estrategia para no pensar en los otros 7000. Uno de los programas de TV que ha alcanzado mayor audiencia en esta Pandemia de COVID-19 es “Sálvame”. Sus Comedias, o Tragedias de higadillo, antes escritas por guionistas profesionales han dado paso a estas Comedias de Famosos contagiados o muertos.

El Infoentretenimiento, o cómo utilizar hechos para el entretenimiento (no para la información), sigue progresando ante la falta de proyectos periodísticos comprometidos. Mientras muchas informaciones se nos niegan o nos llegan con retraso, este plató de Televisión -con mucho dinero a sus espaldas, porque a la economía y a la política le interesa distraer a la sociedad- se ha llenado de expertos sanitarios, ministras o políticos. ¿En serio? Sí, y es la Comedia por excelencia de estos días.

Comedias y Tragedias no escritas por los que deberían ser sus autores habituales. Los intelectuales españoles brillan por su ausencia cuando son más necesarios. Los que podrían decir algo están demasiado acomodados o no quieren arriesgar. Su miedo no solo es por la salud o la renta, temen no salir en la foto. Me pregunto cómo quedarán retratados después de muertos.

Termino, pidiendo que todo mejore. Que todo mejore, no desde el tejado sino desde los pilares. Que fortalezcamos nuestro sistema sanitario y sobre todo político, que dejen de gestionan mal los recursos, como vienen haciendo desde hace décadas. Se cargaron las débiles bases del periodismo del país hace ya años, no se carguen aquella frase que decía:España tiene la mejor Sanidad del mundo”.

Y cuídense.

Tiempos de Información

marzo 23, 2020

Kathleen O’Meara

La Epidemia se convirtió en Pandemia en apenas unas semanas, el virus había llegado sin Informarnos y no había Organización que pudiera atenderle. Entonces, los Tiempos de Información empezaron a ser caóticos. De una semana a otra pasamos de forma abrupta de intensos eventos sociales, culturales y laborales al #yomequedoencasa.

Ocurrió aquí y, lento pero seguro, en todo el planeta. Un 2020 que empezábamos con más preocupación por el poder económico -legal o no- y los corralitos ideológicos -verdaderos o no. Las ansiedades políticas y económicas fueron las primeras en hacerse global, o siempre han aspirado a ello.

En algunos artículos escribía sobre Equilibrar el Planeta, Decrecer, y hasta Descentralizar; utopías en una realidad que arrasaba con todo, planeta incluido. Entonces, llegó el COVID-19. Un patógenos pequeño empezó a hacer lo que los Humanos con Poder no estaban dispuestos a afrontar. El virus lo hizo de una manera muy dolorosa, llevándose a esos humanos pero sobre todo a los menos pudientes; un número, una estadística. Duele que la naturaleza recuerde el lugar de nuestra especie en el mundo, su muerte, sea de forma trágica o no.

El 10 de febrero entrevistaba a Miguel Otero-Iglesias sobre un último informe publicado en España (en inglés, Europe in the face of US-China Rivalry). Había elegido este texto actual de reflexión porque la realidad se iba imponiendo; no solo la rivalidad entre las dos potencias sino como la afrontábamos en Europa, actores pasivos que podían convertirse en activos.

En Europa. Entre EEUU y China hablamos también del Coronavirus, el 11 de febrero la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunció su nombre oficial: COVID-19, un acrónimo de Coronavirus Disease 2019, que quería evitar referencias a lugar, especie animal o grupo de personas. Evitar la estigmatización contra algún colectivo.

Poco antes, el 30 de enero, la OMS había hablado de Emergencia de Salud Pública, luego llegarían la declaración de epidemia y la actual pandemia (11 de marzo). Me pregunto si los Tiempos de Información fueron los adecuados también en la OMS. Si sus declaraciones oficiales no estuvieran influenciadas por el efecto político y económico que ya se temía.

En aquella entrevista pregunté sobre los efectos económicos del virus. El entrevistado confiaba que China (entonces apenas se sabía de su expansión internacional. Los Tiempos de Información en la Sociedad Global no parecen ser mejores), que China consiguiera sobreponerse a la lógica recesión económica en tres meses, y que la realidad económica y tecnológica se recuperaría con más fuerza después del retroceso que ya se vivía.

Algo me resultaba incongruente en aquellos momentos. Y no supe verlo; mis Tiempos de Información eran igual de malos que los de los demás. Ya no era nuestro tema: la rivalidad EEUU-China y cómo Europa iba a reaccionar ante ella. O ya no era solo ese tema. Hay quien dice que este virus se creó precisamente para decidir esa guerra. Ninguna teoría o argumento convence todavía; aquí no sólo es cuestión de Tiempos, sino de Información fiable basada en realidades comprobables.

Acostumbrados a la inmediatez informativa del 2020, pensamos poco en la información manipulada u oculta. En marzo conocimos más la información que los Gobiernos manejaban en febrero. Sus Tiempos de Información Oficial no son los mismos que los nuestros y, por muy claro que haya ocurrido siempre, en estos casos hay que recordarlo.

Escribo parte de este artículo el domingo 22 de marzo, cuando el presidente del gobierno comunica que pedirá otros 15 días de cuarentena. Sabemos que la medicina amarga es mejor tomarla poco a poco, pero a veces retardarla nos hace más vulnerables. Los fallos en los Tiempos de Información Pública parecen no contar, mientras todos los ciudadanos estaremos sometidos a informar de nuestros desplazamientos en cualquier momento. Y el Tiempo de Información, para nosotros, es inmediato.

Nosotros debemos ser responsables, con las medidas del Estado de Alarma sobre todo. Leo también sobre la irracionalidad e irresponsabilidad humana en tiempos de miedo. Una vez superemos estos tiempos, que yo llamo de “guerra en domicilio”, vendrán análisis que podrán confirmar nuestra irracionalidad o/y la cortedad de miras y el interés personal de los prescriptores, como ocurre en todas las guerras.

El #DíaMundialDeLaPoesía, el 21, fue una explosión de buenas intenciones. A contracorriente, recordé en redes al joven Bertold Bretch que se arriesgó en 1919 a decir lo que otros callaban sobre la desaparición de Rosa Luxemburgo.

Entre los mensajes privados, ese mismo día una amiga me manda el poema que ha triunfado en las Redes. Es de la irlandesa que vivió sobre todo en Francia: Kathleen O’Meara. Una escritora que dicen no tuvo mucho éxito en su época. Aunque por ser mujer fuera más difícil y hasta hoy se adjudica la autoría de este poema a Oscar Wilde (foto artículo).

Escrito en alguna de las Epidemias de Cólera que azotaban Europa en el XIX, una época en que todavía se quemaban los cadáveres en hogueras de celebración, o se arrojaban al río sin saber que lo contaminaban. Otros tiempos, por mucho que queramos acercarlos a los nuestros. La propia escritora moría de pulmonía a los 49 años, en 1888.

Poesía positiva, y en absoluto profética. Aunque hemos mejorado, un siglo y medio después los que toman decisiones sobre los demás no escuchan mucho más que antes. Los Tiempos de Información no van con los Tiempos Poéticos.

La catarsis colectiva ante la tragedia no debería llevarnos a dar aplausos, solo. También a mejorar las condiciones socio-económicas por las que ya protestamos: por los sanitari@s, por los limpiador@s, por los policí@s, por los camioner@s, por los periodist@s. Sí, por los medios también. Aunque muchos se hayan convertido en propaganda del poder, algunos siguen siendo el objetivo, el mensajero a matar, por ese mismo poder; hoy el Presidente de Brasil dice que el COVID-19 es un engaño de los Medios. Mañana será otro.

Por tod@s los que buscan el bien común. Aquí y ahora. En estos Tiempos. Cueste lo que cueste.