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Poesía y Resistencia

agosto 9, 2018

Hoy termina Expoesía, la única, o una de las pocas feria de libros dedicada casi exclusivamente a la poesía. Lo decimos con cautela porque ¿cómo conocer todas las ferias y encuentros entre editores y escritores de poesía? Allí precisamente nos hablaban del Agosto Clandestino en Logroño. Tampoco hay barreras rígidas entre libros, entre géneros, todos están presentes y lo que llamamos poesía no se resume al clásico poemario, por muchas veces que los lectores digan que no leen poesía.

Y, por iniciar ya nuestra -casi siempre- crítica visión, habría que advertir también a los que creen que leen poemarios, que a veces no lo son, sólo lo pretenden o, lo que es peor, se aprovechan del término.  Entonces, ¿se puede falsear lo que creemos Poesía, incluidos los galardones poéticos? Por supuesto. Ya hablamos en marzo de 2005 del exitoso caso del Ateneo de Málaga que hizo la presentación de un poeta inexistente, con el aplauso de la concurrencia. Y hace sólo unos días, la noticia era “Condenado a 15 meses de prisión por plagiar poesía”. Si alguien que se llama poeta es capaz de menospreciar este arte como para negociar con él, imagínense los casos que no llegan a titulares ni a juzgados.

También se puede falsear Poesía cuando se une al término Resistencia u otros parecidos. En el reino de las “fake news”, que no son sólo noticias falsas, no reales, sino elaboradas mentiras, nadie se salva de ellas. La poeta irlandesa Mary O’Malley hablaba de ello en su presentación en Expoesía, y contraponía esa falsedad a la palabra “verdadera”, que para ella es la Poesía.

Desde el auditorio al aire libre de la Alameda Cervantes, pensé que allí había debate, que sería necesario cuestionar estas sencillas aproximaciones al arte y la sociedad de hoy. Pero no hay debate en esta 11 Edición de Expoesía, bajo el título de “Poesía y Resistencia”. Los movimientos de resistencia son cada vez más ligeros y, cuando se los anuncian, quizá no están con la intensidad que a todos nos gustaría.

Apenas estuve dos días en Soria y dos autores me interesaban especialmente, lo cual no quiere decir que no hubiera otros interesantes. Esperaba hablar con Antonio Orihuela y Amalia Iglesias, esta última no pudo acudir por motivos personales. Mientras tanto, prácticamente todos los poetas de Expoesía llamaban a la Resistencia,aún cuando fueran ajenos a la Resistencia o a la Poesía y estuvieran allí entre amiguismos o alabanzas sonrojantes. Pudimos ver “Poetas” que se aprovechan de otros poetas, que venden a otros poetas, que editan a poetas por puro negocio, que les deniegan sitios en encuentros de poesía o el pan que se merecerían, misóginos varios y hasta poca palabra verdadera.

Sí estamos de acuerdo con Jesús Bárez, al que entrevistamos a continuación, en que escribir es ya un acto de resistencia, aunque bajo la escritura se cuelen los que copian y pegan, o los que exaltan palabras mal reproducidas de poetas de otros lugares, de otras guerras. Por suerte, hablar con el concejal de cultura de Soria nos trasmite su positivismo, a través de proyectos como la Casa de las Letras o una política cultural que habla de espíritu, necesidad y ósmosis cultural. En algunas ciudades como Madrid, con muchísimo más presupuesto, ni se plantean que exista un concejal de cultura, menos aún el “policentrismo cultural” que Bárez defiende sin falsedades. Un asistente a Expoesía repetía una y otra vez a quien lo quisiera oír: “Tienen que inventar una coraza grande, especial, para que pueda albergar el corazón de Jesús”.

Entrevista a Jesús Bárez, Concejal de Cultura, Ayuntamiento de Soria. Expoesía 2018

En esta entrevista mencionamos nuestra visita a la Casa de los Poetas y cómo Manuel Melendo, conserje del Círculo Amistad Numancia, nos enseñó y hasta nos dedicó unas palabras a modo de resumen y breve introducción a este museo: Casa de los Poetas_Soria 2018

Al volver a Madrid, tengo que decidir si realizo el programa ahora y lo emito en las Redes, y cómo hacerlo para emitirlo también en la 15ª Temporada, en principio en octubre. No me convencen los tiempos tan dispares de agosto a octubre y tampoco que, aún resumiendo, con todo lo grabado no puedo reducir a 29 minutos de programa. Improviso este nuevo formato, no sé si llamarlo radio-blog o radio-blog-youtube, un artículo que incluye podcast variados, archivos sonoros subidos a un youtube creado hace tiempo, y que pocas veces hemos utilizado.

Aquí la entrevista a Antonio Orihuela por su recital “Poesía y Resistencia”, a partir del libro “El tiempo de las alambradas”, antología publicada por Pregunta Ediciones . Entre los poemas de los que habla, destaca “Antes muerta que sencilla”, que pueden escuchar de su propia voz en el enlace y que, como dice en la entrevista, nos advierte de esos cánticos consumistas que sólo sirven a proclamas de capitalismo feroz, nazismo incluso.

Una recomendación final, si están en Soria este mes disfruten de la exposición “Cantico en Castilla” Impresionante el trabajo del fotógrafo Mikel Alonso y la Poesía de Amalia Iglesias, con un prólogo de lujo como es el de Antonio Gamoneda.

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Prescindibles

noviembre 7, 2011

EL GRITO DE LAS AVESPablo González de Langarica me lo comentaba pocos días antes del último programa en torno a Gabriel Celaya. Como muchas personas sensatas y amantes de los libros no podía menos que escandalizarse: no sólo se publica mucho y mal, es que publicando así, incluso desde el primer libro editado hay quien se considera ya gran autor, escritor, o poeta. Y dándole otra vuelta a la tuerca: ¿puede darse el caso de que un@ escriba durante años, publique durante años, y sea totalmente prescindible en lo que a cultura se refiere? La respuesta es, si me permiten, un sí.

Un sí que se repite demasiadas veces, hasta constatar que vivimos en un mundo de prescindibles. Y ¿qué hacemos con todos los prescindibles del planeta, o si quiera con los que tenemos en este país? Para algo los hemos creado. Los medios convencionales, el sistema, o como quieran llamarlo, o nosotros mismos, los paseamos a bombo y platillo, los entrevistamos en grandes medios de comunicación, publicamos sus relatos, o el primer capítulo de su novela, o esa poesía malísima que a fuerza de aparecer, como ocurre con todos lo publicitado, acaba por ser alabado y, lo que es peor, comprado o premiado.

Admito que cada uno compre lo que quiera. Faltaría más. Ahí están las libertades individuales. Por eso mismo, también hay que denunciar las que no lo son, las que sólo obedecen a las campañas de marketing de los grandes grupos editoriales que curiosamente coinciden con los grandes grupos mediáticos, con intereses políticos, con el poder al fin. Hace unos meses un joven periodista que, sin saberlo, se encuentra en busca de criterio, me comparaba a Luis García Montero con Jaime Gil de Biedma. Lógicamente le dije que era como comparar churras con merinas -por decir algo porque evidentemente no se trata de ovejas- y me temo que es muy difícil que alguien repiense su opinión, o sus consignas, cuando sólo repite el mantra recibido, ya entonces le hablé del blog de poesía crítica, que curiosamente este mes de septiembre hablaba sobre uno de los mencionados, una entrada que ha tenido muchos comentarios, entre los cuales destacaría el de la viuda de Ángel González: por lo que dice del mundillo poético, y de sus aledaños, que una cosa es que Joaquín Sabina tenga amigos y otra que ande en esas compañías. Lo de las compañías poco recomendables lo mencionó también Langarica en el último programa al recordar lo que Antonio Gamoneda -nada menos- dijera de aquellas de Ángel González.

historias pequeñasEn el programa que titulamos “Historias pequeñas” invité al autor de un libro de relatos de mismo título. Él, Héctor Gomis, me había enviado este verano espontáneamente un ejemplar al Círculo de Bellas Artes de Madrid. Fue una buena sorpresa. Sin aspavientos ni endiosamientos. Pocos primeros libros muestran un autor en ciernes, que espero llegue a consolidarse; y lo digo egoístamente, porque sus pequeñas historias me alegraron lecturas que muchas veces son tediosas, o demasiado pagadas de sí mismas.

Me cansan las consignas culturales del país: este autor es el máximo, este debe ser invitado, este no. Me cansa que la cultura sea la última en preocuparse de la cultura. Como aquel político al que le preguntan por la política de su partido en estos asuntos y – según el periódico que leí- viene a decir que no es una línea prioritaria de su programa. La verdad es que la cultura nunca ha sido en este país línea prioritaria de partido alguno, menos de los que llegan al gobierno. La cultura funciona a largo plazo y la política es de hoy para mañana.

Claro, seguimos así, viviendo en la imprevisión máxima, ¿tendré técnico de sonido mañana?, ¿mantendrán los talleres las bibliotecas? Y como la cultura tiene que avenirse a los deseos políticos y económicos, casi es mejor no preguntar, sale caro.

Otros países, empezaron la casa por los cimientos. Se dotaron de una educación pública, una buena, la acompañaron de espacios mediáticos y de opinión y hasta de esparcimiento consecuentes con esa buena educación, con esos buenos valores civiles y democráticos, donde el bien colectivo tenía que tenerse en cuenta, incluso dentro de la sociedad capitalista: Dinamarca, Suecia, Finlandia. Cuando tuvieron problemas, caso de Islandia, fue esa cultura – en el sentido más general del término, empezando por la educación- la que les permitió ver sus errores y solucionarlos. Unos pocos habían preferido los atajos del poder económico y político, pero el civismo, el conocimiento y el carácter participativo y comprometido que habían alcanzado como sociedad consiguió darle la vuelta a la tortilla. Todavía me encuentro por aquí quien me niega la lección de Islandia con un comentario del tipo “pero los inversores extranjeros perdieron su dinero”. En nuestra situación es muy fácil manipular y desprestigiar lo que otros hayan hecho bien. Como decíamos en el primer programa de la temporada, después de 30 años en los que la sociedad ha estado en manos de políticos, de uno u otro signo, que han hecho lo que han querido en su propio beneficio, quizá necesitemos 30 años más para ver algún cambio, al menos en lo que se refiere a cultura.