Posts Tagged ‘Amós Milton’

Maridajes imperfectos

junio 2, 2012

El viernes 25 de mayo me dirijo al centro de Madrid y, todavía con la imagen de la pancarta descubierta en el aniversario del 15M: “El fútbol no es cultura”, se me ofrecían al natural más y más fotografías, con idéntico mensaje. A punto estaba de inmortalizar algunas de ellas en mi móvil en el trayecto de Metro. A mi izquierda, dos lectores de libro electrónico, sentados, callados, en actitud hasta diría reflexiva. A mi derecha cuatro energúmenos futboleros cuya contaminación acústica superaba la visual. Aunque parezca increíble, losdelosberridos nos tenían a todos los demás sufridos viajeros tapándonos los oídos como podíamos, tanto que me recordaron una parecida situación en la que alguien me recomendaba llevar tapones, comomedidahabitual; fue el verano pasado, cuando los fans del Papa nos atronaban con sus cantos en cualquier vagón de metro. Hordas invasivas hay muchas y variadas.

La imagen barriobajera, inculta y prepotente de los aficionados se repetía ese día en Madrid en cualquier esquina – en grupo, como borregos- (el resto de días también, y en la mayor parte del planeta). Pienso que no es necesario explicar la frase “El futbol no es cultura”, porque estaríamos peor todavía si hubiera que explicarla. Sí quizá por qué siempre hay quien desearía poner la frase al contrario. Interesados de las dos partes, es el maridaje de los contrarios, aunque sea imperfecto o imposible. A unos les interesa la cabeza del otro, especialmente el habla, donde ellos están peor (les recuerdo que su tipo de vocablo preferido es el insulto); a los otros les podrían interesar las piernas o los cuerpos, hasta el cuello, pero no, lo que les interesa es los millones, el dinero del fútbol, el dinero que se le da al fútbol.

En facebook, a partir de la foto de “El fútbol no es cultura”, Esther Pérez de Eulate recordaba  los imperfectos maridajes económicos que, cómo no, tienen en el fútbol uno de sus vórtices fundamentales: “… Esta historia tiene otro dato importante. En 2009, fue Caja Madrid la caja que financió con un crédito de 75 millones de euros una parte importante de los fichajes de Kaká y Cristiano Ronaldo. En aquella época, Caja Madrid (ahora integrada en Bankia) era una caja controlada, como tantas otras en todo el país, por políticos e ilusionistas que jugaban a meter un fajo de billetes en un sombrero…”

El fútbol siempre se ha vendido bien (como los políticos y no digamos los banqueros). La cultura se le acerca en busca de pasta (ya poca consigue de políticos y banqueros) y él se hincha de orgullo cuando alguien lo relaciona con algoquesepuedaleer. Éxito de ventas, tipo feriadellibrodemadrid (uy, que todavía no he ido a la “manifestación por el centro” como decía Jesús Arroyo en el último programa). Otra cosa es que hablemos de literatura. Sólo una pregunta más, ¿por qué el fútbol no se casa con otras artes? Desde la papiroflexia al ganchillo, pasando por las finas artes del Olimpo, todas necesitan fondos.

De un viernes a otro. El de ayer me hace volver muy tarde de un bolo en Almería. Mientras deshago la maleta, zapeo por la radio y la televisión (con la excusa habitual de la deformación profesional de los periodistas). Y salta la alarma, ¿un escritor con Belén Esteban?, ¿un escritor que hemos entrevistado en El Planeta de los Libros? Querido Amós Milton, espero que sepas dónde te metes. Queridos otros escritores, ¿se iniciará un nuevo maridaje imperfecto entre el libro y la tele del higadillo? Tomen posiciones, el primero que se lleve un famoso, a cual más ignorante e inculto, alcanzará la meta.

Nota: La foto del artículo la encontré en esta entrada, cuya lectura recomiendo, especialmente a los que nos leen desde otros países, y no conocen el “fenómeno” Esteban, o los que quieran recordar el aprecio que le profesaba la “llamada Ministra de Cultura”, Ángeles González-Sinde.

Un marco para la reflexión

julio 7, 2011

Aproximadamente una veintena de medios acudimos a la presentación de la novela “El abogado de Indias” de Amós Milton. No doy número exacto porque además de los de Madrid y Barcelona, estaban los locales más difíciles de controlar. El caso es que desde el principio andaba yo preguntando cuándo me tocaría entrevistar al autor, lo cual parecía una empresa nada fácil: después de la comida, en el Palacio de los Pinelo (actual sede de la Academia de las Buenas Letras de Andalucía), antes o después de la visita a los Baños Árabes.

Mientras me tomaba un té moro para recuperarme de las aguas y masajes relajantes de la calle Aire, maquiné cómo culminar la labor. Por suerte el camino estaba más despejado, algunos periodistas empezaban a mostrar signos de debilidad, se iban al hotel, se aseaban, o decidían cambiarse de ropa. Eso sí, cuando ya tenía la entrevista concertada, cuando nos dirigíamos a la espectacular azotea de los baños, entorpecía el camino otro tipo de espesura no prevista: los admiradores, los lectores en busca de autógrafo, y no uno, dos incluso por persona, y se hacían amigos, y le invitaban, y Amos Milton siempre atento con todos los se acercan.

Finalmente, lo tengo sólo para mí. Empezamos a grabar: él, yo, la Giralda, los tejados. Y, al minuto, empiezan a llegar periodistas, cámaras, admiradores, amigos. El micrófono evita que se cuelen en la grabación, pero mis oídos y mis ojos captan, ven y oyen.

No pude extenderme más. Le robé sólo quince minutos. Qué diferente este periodismo de carreras del otro que prefiero, una entrevista más calmada, más íntima, profunda, larga. Espero que la disfruten (en breve la subiremos a la web), Amós Milton tiene otras muchas preguntas, que intentaré hacerle cuando salga la segunda parte de “El Abogado de Indias”. También se me queda en el tintero una interesante visita, sugerida por el autor, al Castillo de Triana o Castillo de San Jorge, sede durante 300 años del Tribunal de la Inquisición sevillano, y donde también transcurren algunos episodios de la novela.

El paseo entre las ruinas del temido Santo Oficio se puede hacer de la mano de un formativo y gratuito sistema de audio y es anunciado como “un marco para la reflexión”. Al final del recorrido, coronando una serie de artículos de la Declaración Universal de Derechos Humanos (que siguen siendo poco universales), se lee la siguiente pregunta: “¿sigues pensando que este lugar no tiene nada que ver contigo?” Lean o visiten, y saquen sus propias conclusiones. De momento yo me dirijo a otro evento literario, Voces del Extremo.

La novela hecha realidad

julio 4, 2011

Hacer la novela realidad, al menos un poco, eso persigue el autor de “El abogado de Indias”, Amós Milton, quien nos invita este martes a recorrer los espacios sevillanos de la historia recién publicada por Almuzara.

Después de leer una novela histórica, es fácil sentir la tentación de trasladarse a otra época, ser protagonista o al menos espectador in situ, recrear un tiempo ya pasado, compartir las idas y venidas de los personajes, pensar que algo del mismo aire, la misma luz, los mismos espacios, todavía pueden ser disfrutados.

En esta ocasión espero sentir la fastuosidad de algunos monumentos sevillanos en los que transcurre la obra a finales del siglo XVI. Aguardo con interés la llegada al Palacio Pinelo, donde viven algunos de sus personajes, ¿será tan lujoso como nos describe Milton? Y después de esa visita, está previsto que disfrutemos nada menos que de los auténticos baños árabes que utilizaban los abogados de la calle Aire (ahora reconvertidos en Aire de Sevilla-Baños Árabes, por si algún lector u oyente quiere visitar). Un placer adecuado, dicen los organizadores, para disipar el calor sevillano.

Que este martes vaya a vivir parte de una lectura me sugiere muchas ideas. Para empezar por qué no se hacen más presentaciones de este tipo: lectura con viaje y visita histórica incluida, gastronomía sevillana, un buen vino, o un té frío, tan habitual en la cultura árabe de la época de la novela. Dan ganas de llevar la literatura a todos los rincones, no sólo al cobijo habitual de la lectura, a muchos lectores les gustaría visitar los espacios de sus novelas preferidas. En todo caso, le preguntaremos a Milton por esta obra, cuya segunda parte ya anuncia, y su vivencia de la literatura (próximo audio en Grabaciones de Verano)

Por lo demás, abandono Madrid con una extraña sensación de déjà vu sobre dos actuaciones diferentes que en mi cerebro –quizá extrañamente- se muestran relacionadas. Por un lado ese manifiesto de intelectuales (escritores y músicos entre ellos) en los que reclaman una regeneración de la izquierda política. A muchos ha extrañado que los mismos conocidos como “el clan de la ceja” – por su apoyo a Zapatero- abandonen el barco a las primeras de cambio, quizá sólo interesados en él cuando está cargado de prebendas. Y más de uno se pregunta si no deberían empezar por una regeneración propia, al fin y al cabo se consideran intelectuales de izquierda y dicen que es ésta la que está en entredicho. Yo incluso me pregunto, dónde estaban los últimos meses, los últimos años. Se les veía en los medios pero no precisamente tan indignados como ahora dicen estar.   

La segunda actuación, que persiste en relacionarse con la anterior, no es otra que la intervención de la Guardia Civil en la dirección de la Sociedad General de Autores (SGAE) por presuntos delitos societarios y de apropiación indebida. Se trata de otro clan cultural, el de su presidente Teddy, que justo el día anterior volvía a ganar las elecciones internas. Siempre me pareció injusta la posición dominante de esta gestora privada de derechos de autor, una injusticia que rozaba el abuso (acuérdense de lo de las peluquerías), o los excesos, empezando por el jefe de todo ello, que en breve se retirará con una pensión de más de 4 millones de las antiguas pesetas, al mes…  No parece justo en el mismo país que acaba de endurecer su sistema de pensiones.

Por supuesto son diferentes actuaciones en el ámbito de la cultura. Incluso diferentes escenarios: Círculo de Bellas Artes de Madrid (donde se presentaron los intelectuales de izquierda), la SGAE, los tribunales… Sin embargo, hay conexiones, hay músicos y escritores famosos que están tanto en la noticia del Círculo como en la de la SGAE. Y no son los únicos círculos que comparten. No nos olvidemos que una entidad cultural no es ajena al resto (ni siquiera ajena a otras no culturales). Siempre hay flujos, reflujos, visitas e intereses.

Por terminar, y como hemos dicho en otras ocasiones, la burbuja cultural ya está bien engordada. Es hora de que empiece a desinflarse. Habrá que ver si contaremos para ello con el apoyo de la inteligencia cultural y mediática del país, que parece ya no quiere seguir siendo el coro del poder, ¿o sí? Nos tememos que los que son recibidos en Ministerios y Presidencias necesiten todavía más escándalos culturales, o más indignados culturales (de los reales, los que no somos recibidos), para dar un paso al frente, para enfrentarse realmente a la maquinaria que hasta ahora han engordado.