Prohibido no leer

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Reseña: Hrabal, Bohumil. Una soledad demasiado ruidosa. Barcelona: Ediciones Destino, 2001. 160 p.

Bohumil HrabalUna taberna, una cerveza y horas charlando. Bohumil Hrabal (Brno, 1914- Praga, 1997), gustó de mezclarse y conversar con la gente corriente. De hecho, en sus novelas, novedosas y transgresoras, utiliza vulgarismos y el argot propio de las tabernas. De este anhelo por conocer a la gente de la calle, a los sin voz, y también gracias a los trabajos variopintos que desempeñó a lo largo de su vida, surgió la inspiración para muchos de sus libros.

Empezó a escribir en 1937, un día de lluvia. El recuerdo de El paseo de Robert Walser y La tarde de un escritor de Peter Handke, vienen a mi mente. La trama en ambas novelas se desarrolla en torno al paseo que los protagonistas dan por la ciudad, poeta y escritor respectivamente. Son muestras de la capacidad de observación y el contacto con el mundo de alrededor como motor de la creación artística. Al igual que aquellos personajes, Hrabal encontró su musa en un paseo aparentemente insignificante. Y supo convertir aquello que grababan sus sentidos en elementos de sus novelas, como lo es, por ejemplo, la ciudad de Praga en Una soledad demasiado ruidosa.

Durante estos años escribió, pero fue en los años 60 cuando su carrera se consolidó. Su obra literaria sufrió las idas y venidas de los regímenes políticos; primero, fue censurada por el régimen soviético, aunque estaban al alcance de sus lectores copias clandestinas mecanografiadas. En los años 70, con cierta apertura política, y ya viviendo en el campo junto a su mujer y sus gatos (se negó al exilio tras el fracaso de La Primavera de Praga y la invasión de tropas soviéticas), comenzó a publicar todo lo que había sido censurado anteriormente.Una soledad demasiado ruidosa

Bohumil Hrabal escribió Una soledad demasiado ruidosa en 1976. Esta novela, de una prosa poética conmovedora, estuvo rumiándose en el interior del escritor cerca de 20 años. En 1954 Hrabal trabajó como operario clasificando y empaquetando los libros fuera de circulación y las obras de autores prohibidas por la censura.

A partir de esa experiencia, escribe esta historia donde Hanta, el protagonista, un hombre solitario, llena su soledad con pensamientos y reflexiones procedentes de los libros que recibe para prensar (entre ellos, Hegel o Lao Tse); lee, no con el objetivo de pasar el rato, sino «para que la lectura me produzca escalofríos». Los libros le hacen feliz porque se siente un «Don Quijote del infinito y de la eternidad». Además, y quizás él no lo sepa, genera un debate sobre el libro como objeto de arte al experimentar con él para crear balas de libros de gran belleza artística.

Es un personaje por el que, desde el principio, se siente aprecio y simpatía. El autor nos presenta a alguien sencillo, que vive rodeado de libros hermosos, de jarras de cerveza, que da su particular visión del mundo – imperfecto- en el que vive y no se avergüenza, que exprime su soledad para escuchar lo que los libros tienen que contarle y que es fiel a sí mismo cuando la maquinaria del capitalismo destruye su vida.

Sin duda, sin menospreciar Trenes rigurosamente vigilados o La pequeña ciudad donde se detuvo el tiempo, es la novela que más ha removido mi interior, tan llena de surrealismo pero, al mismo tiempo, irónica y con sentido del humor.

El capitalismo nos sumerge en el frenesí de consumismo y aislamiento en el mundo virtual; la necesidad de consumo apremia, el valor no importa y la cultura no escapa al pozo sin fondo al que nos dirigimos. Lecturas, las justas, de mala calidad y, por supuesto, que se puedan engullir, porque no disponemos (o no queremos tenerlo) de tiempo para detenernos y saborearlas, al contrario de lo que hace Hanta: «…cuando leo, de hecho no leo, sino que tomo una frase bella en el pico y la chupo como un caramelo, la sorbo como una copita de licor, la saboreo hasta que, como el alcohol, se disuelve en mí, la saboreo durante tanto tiempo que acaba no sólo penetrando mi cerebro y mi corazón, sino que circula por mis venas hasta las raíces mismas de los vasos sanguíneos».

Así, la lectura de Una soledad demasiado ruidosa es una oda al amor por los libros y nos hipnotiza y nos insta a querer estar a solas y aprender de los buenos libros. Una relación auténtica, real, sincera y profunda como muestra, la propia reacción que producen en Hanta.

 

Y no debemos menospreciar el valor de estos momentos de reposo,  relajación y disfrute porque, parafraseando a Cortázar, los libros van siendo el único lugar de la casa (el único lugar del mundo, diría yo, si se me permite) donde todavía se puede estar tranquilo.

 

Para saber más:

Literatura de compasión: https://elplanetadeloslibros.wordpress.com/2011/01/18/bohumil-hrabal/ [acceso el 28 de agosto de 2014]

Bohumil Hrabal, el plus ultra de la literatura checa http://www.elcultural.es/noticias/LETRAS/6093/Bohumil_Hrabal_el_plus_ultra_de_la_literatura_checa [acceso el 28 de agosto de 2014]

Al rescate de Bohumil Hrabal http://periodistas-es.com/al-rescate-de-bohumil-hrabal-33466 [acceso el 28 de agosto de 2014]

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3 comentarios to “Prohibido no leer”

  1. Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

    Muy recomendable leer a Hrabal y a ti, Noelia. Alguna vez hemos comentado que el inicio de este libro es de los que nos emocionan, como amantes de la lectura, pero además tus palabras previas hacen un justo contrapeso de denuncia cultural:
    El capitalismo nos sumerge en el frenesí de consumismo y aislamiento en el mundo virtual; la necesidad de consumo apremia, el valor no importa y la cultura no escapa al pozo sin fondo al que nos dirigimos. Lecturas, las justas, de mala calidad y, por supuesto, que se puedan engullir, porque no disponemos (o no queremos tenerlo) de tiempo para detenernos y saborearlas, al contrario de lo que hace Hanta: «…cuando leo, de hecho no leo, sino que tomo una frase bella en el pico y la chupo como un caramelo, la sorbo como una copita de licor, la saboreo hasta que, como el alcohol, se disuelve en mí, la saboreo durante tanto tiempo que acaba no sólo penetrando mi cerebro y mi corazón, sino que circula por mis venas hasta las raíces mismas de los vasos sanguíneos».

  2. Noelia_Alvarez Says:

    Nieves, muchas gracias. Sí, como bien comentas, esa era mi idea. Resaltar la poca importancia que se da a la cultura, y en particular, a la literatura. Es imprescindible resaltar el papel estratégico que juega la cultura para promover cambios políticos, sociales, culturales y personales en estos momentos.

  3. Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

    Se me había pasado el Audio!!! Espero que a nadie le ocurra lo mismo (incorporado en segunda imagen). Suena muy bien tu lectura. Apetecía seguir escuchando🙂

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