El precio de la literatura

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Feria del Libro de Madrid 2013

Feria del Libro de Madrid 2013

Estos últimos días me han deparado más de una sorpresa, como es habitual en el planeta al que nos llega información de todo tipo, de libros y actividades relacionadas. Lo curioso en esta ocasión es el cariz repetitivo de algunas de ellas ¿Qué hace una Antigua Responsable de Cultura -nada menos que de la Moncloa o Presidencia del Gobierno si lo prefieren– dentro de un ciclo de Poetas en la Resistencia? ¿Le costará llegar a fin de mes, a pesar de que suponemos tiene ya ganada una pensión o similar tras ocho años de numerosos esfuerzos? ¿Le entraron ganas, de repente, de situarse junto a los que nunca confraternizaron con el poder, o sencillamente le gusta estar en los dos lados, en todos lados?

¿Qué hacía uno de los máximos responsables del mayor libródromo del país hablando recientemente de la necesidad de resistir culturalmente en los tiempos en los que estamos? ¿Va a poner sus escaparates al servicio de la resistencia cultural? ¿O se trata de utilizarla, convertirla en una mera fachada, en esta ocasión en una entrega de premios? ¿Es posible contentar al personal “cultural” de esta manera rápida y eficiente, hasta el punto de que le aplaudan entre vapores de vinos y cervezas?

¿Qué hace un escritor, que tampoco desdeñó el poder hasta el punto de dirigir el Instituto Cervantes en Nueva York, escribiendo ahora sobre los desmanes en la administración pública, y los políticos que otrora frecuentó, en las últimas décadas? Por muchos Salvados TV que le hagan, me temo que inicie una bajada por la senda de credibilidad, pareja a la de esos programas de televisión que con su cuidado sensacionalismo resultan una auténtica enseñanza maquiavélica, al menos para los de la profesión, o para los que no aplauden como en los toros o el fútbol al grito de viva el espectáculo.

Volvamos a estos tres casos, ejemplos de los muchos Intelectuales de Consumo a los que se refería José Antonio Fortes en el audio de uno de nuestro programa hace años. La Primera –que se sepa- hizo poco o nada por la poesía de la resistencia, cuando pudo hacerlo, cuando tuvo todo su dinero -el del pueblo- al que ahora parece no le queda otra que seguir resistiendo las malas gestiones pasadas, y aplaudir los supuestos beatíficos deseos de sus responsables.

El Segundo, indudablemente, está más interesado en vender cultura que en la cultura en sí misma. Claro que también saben los comerciales que hay que apelar a misión, valores y hasta responsabilidad social empresarial para llegar a ciertos públicos. Y ya me dirán si los de la cultura no aprecian precisamente que se les endulce el producto, hasta el punto de que llegue a pagar incluso más de su valor gracias a una buena campaña de ventas. Aquí entra el título de este artículo.

Antes de llegar a él, hablemos de El Tercero. Es sin duda el caso que más me apena. Por supuesto lleva décadas perteneciendo a la élite cultural e institucional, esa a la que alguna vez pedí en este blog que ayudara a elevar nuestra situación cultural y hasta mediática (también pertenece a uno de los mayores escenarios mediáticos). Sus amigos quizá crean que pretende por fin iniciar ese camino, responsabilizarse él mismo de la situación y cambiar de rumbo. Personalmente, estoy empezando a dejar de creer.

El precio de la literatura es un título que hace referencia a lo que pagamos por un libro, aunque también hay referencias más sutiles: lo que pagan los autores, el precio de venderse, lo que dan más allá de la literatura hasta el punto de acabar cargándose su propia creación.

Después de escuchar al responsable del mayor libródromo del país la pasada semana, surge una conversación con un poeta sobre el precio de la literatura. Me hace reflexionar lo caro que pagamos un Premio Planeta o cualquier otro cada vez más carente de valor literario (20 €?) cuando por 11€ nos hacemos con toda la poesía de Quevedo. Arguyo que el insigne escritor del Siglo de Oro no está en el candelero mediático, no se hace dinero rápido con su literatura, no se consiguen fondos para montar un festival pongamos por caso en Getafe. La literatura no está en consonancia con su precio de mercado, ni con los fondos de dinero público, ni con un mínimo de coherencia.

Karl Marx, esa mujer

Karl Marx, esa mujer

Como colofón, acaba de llegarnos a este planeta El Capital de Karl Marx en versión manga. Herder Editorial anuncia que se han vendido más de 120.000 ejemplares de este libro sólo en Japón. Comprar y leer no presupone estar de acuerdo con los contenidos, y quizá sea buena la actualización, la ilustración, y relectura en estos tiempos. Hace unos días asistí en el Teatro La Puerta Estrecha a una representación de Marx en Lavapiés; a pesar de algunos problemas de libreto y ciertos monólogos excesivos por extensos e intensos, la obra es recomendable aunque sólo sea por observar a Marx interpretado por una mujer. Otra forma de actualizar permanentemente iconos propios y ajenos.

Iconos como La Divina Comedia, a la que ya dicen los críticos no ha conseguido ni acercarse Dan Brown, qué esperaban. Eso sí, sus ventas siguen elevadas, al igual que su precio (y ya saben que los libros una vez pagados, si no te satisfacen, no te devuelven el dinero). La semana pasada preferí el Brunch de la Editorial Bruño, con su nueva colección para niños de 0-3 años, que escuchar su rueda de prensa, nada menos que en la Biblioteca Nacional, ¿para eso está? El mundo al revés. No le escuché en directo pero, lógicamente, me llegaron algunas de sus grandes reflexiones, en concreto ese argumento tantas veces utilizado por lo peor del mundillo editorial: gracias a esas grandes ventas, otros autores pueden publicar. Me imagino a un mal artista plástico vendiendo a mansalva y justificándose así ante la crítica y resto de artistas. ¿No han caído tan bajo, no? Quizá estén a punto de ello, y la literatura pueda ayudarles en el camino. Crear salva-patrias parecía algo del pasado, pero de nuevo mis esperanzas se disuelven. En realidad no teníamos suficiente con los salvadores aguantados todos estos años en la política, la economía, la judicatura, el periodismo… Ahora llegan los Salvadores Literarios. buen y elevado precio. Y nadie dice: nadie dice nada.

Una sonrisa para el final. A primera hora de la tarde, cuando abandonaba la Feria del Libro de Madrid (posiblemente hasta el 2014), dos chicas me preguntan si quiero un marca-páginas, así sin más, sentadas en uno de esos sombreados bancos del Retiro. Con la mente puesta en este artículo, pregunté, ¿cuál es el precio? Nada, me contestaron, es gratis, los chicos han cogido demasiados, para qué queremos tantos. ¿Qué podía hacer ante mi pregunta y su respuesta? ¿Cómo agradecer la llegada de  nuevos lectores tan generosos? ¿Queréis aparecer en el Blog del Planeta, el blog de un programa de radio que se llama El Planeta de los Libros? Sí, dijeron encantados. Y posaron para la foto.

Nos regalaron marca-páginas

Nos regalaron marca-páginas

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6 comentarios to “El precio de la literatura”

  1. Ricardo Mena Says:

    Demoledor. Magnífica experiencia que trasladas. Grazie.

  2. Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

    Me dicen que todavía me quedo corta. Pero no se puede decir todo, ni por extensión ni por responsabilidad personal. Cada uno asuma sus propios actos, sobre todo si son pagados con dinero público. Después de eso, la anécdota con los chavales fue emocionante 😉

  3. carmen garca bermejo Says:

    Maravilloso artculo!!. Gracias Nieves. Perfectamente expresado e ideas muy claras. Genial la sonrisa final!

    Date: Tue, 4 Jun 2013 16:19:47 +0000 To: cgbermejo@hotmail.com

    • Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

      Esa sonrisa me ha recordado las “voces del extremo” de hace unos años. A ver si las repetimos pronto. Un abrazo grande

  4. dospuntoceroconsulter Says:

    Reblogueó esto en Eres bella y lo sabes.

  5. Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

    Gracias “Eres bella y lo sabes”, me encanta la frase, muy acertada 🙂

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