¡Vivan los novios y esos talleres literarios!

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Recorriendo el Madrid de la letras con Dostoievski

Por Salvador Moreno Valencia

“No enciendas tanto la hoguera contra tu enemigo
que alcance a quemarte.”

De Vere.

Escena de la película Luces de Bohemia

Ahí estaban los novios, delante nuestro como por arte de magia; la verdad, debemos hacer un breve homenaje a nuestro mago creador que nos lleva y nos trae a su antojo, con poco método y con más improvisación que ingenio, así que hecho el petit hommage a nuestro ínclito…

-¡Cómo gusta, amigo Rodia, abusar de esa palabra –me interrumpe el maestro, cuando estamos a unos metros de la comitiva que precede a los novios, sí, delante de ella va el señor Ramón María, y su recién estrenada esposa-. Y cuide el lenguaje porque mire que decir recién estrenada esposa como si se tratase de un objeto, las feministas se le van a tirar a la cabeza, o peor todavía, a la yugular y no van a dejar de usted ni la muestra del ADN –me mira Fiófor y me invita con estas palabras a reflexionar, a pensar antes de hablar o escribir.

-Mire, mi querido Fiódor, yo nunca fui a un taller literario, y cometo los errores, que creo le son propios a los que nos hacemos a nosotros mismos como escritores, pintores, músicos, etc.

-Lo que se dice autodidácticos, querrá decir usted –interrumpe Fiódor mirándole el trasero a una señora que va delante de él cogida del brazo de un señor que por la espalda parece Juan Ramón, pero quizás no es este el momento más oportuno para hacer aparecer de nuevo al señor del burro, así que solo se le parece, ella, sí, ella es sin duda Zenobia, ¿o es anacrónico que ella aparezca en este momento?

-Creo que tendría que consultar algún diccionario de historia literaria o de la bohemia española de principio del siglo veinte, pero juraría que ese trasero pertenece a la novia del señor del burro –dice el maestro.

Seguimos a la comitiva y llegamos a un café donde al parecer se va a dar un aperitivo a los invitados, y si no es así algo ocurrirá allí, gracias a nuestro mago que pasa de todo e inventa según las ganas que tenga de entrar o no en la ficción o de plasmar la realidad como aconteció en aquel caso de la boda de nuestro ínclito.

-¡Qué manía, tiene usted con esa palabreja –me recrimina Fiódor.

-Disculpe mi querido batuchka –pido disculpas por repetir tantas veces ese adjetivo que uso con tanta asiduidad.

De repente el mago parece haberse vuelto loco porque nos ha colocado sentados a una mesa en la que el señor Ramón da una conferencia sobre los talleres literarios, y yo, llevando al pie de la letra el papel que el mago me ha otorgado en esta historia, transcribo aquí la conferencia con comas y puntos, puntos y comas, y que el lector/a sea quien reflexione al respecto, no voy a encender yo tanto la hoguera contra el enemigo para que las llamas alcancen a quemarme…

-¡Bien, bien, querido Rodia, pase usted a la acción –me anima Fiódor-, soy todo oídos.

 

-Aspiro ante un libro a que me deje huella. Muchos libros que he leído los he olvidado, sin padecer la desmemoria de la que presumía Montaigne y de la que se quejaba todo el tiempo Nabokov, y cuál es el motivo por el que se producía ese olvido: la inconsistencia del argumento más que la estructura del libro. Una casa ha de estar edificada sobre sólidos cimientos, pero el contenido es lo que al final nos acoge calurosa o fríamente.

-Cuando uno lee un libro, por ejemplo, una colección de relatos de autores que provienen de talleres literarios, no siempre es el caso, hay excepciones, pero… Decía que algunos de esos libros parecen estar escritos por el mismo autor, y no es así porque como he dicho son libros de relatos que han escrito varios autores, pero todos vienen de los mismos talleres, por tanto, parecen tener una carencia imaginativa, aclaro que los relatos en cuanto a estilo y técnica están realizados con milimétrica perfección, casi demasiado perfectos en cuanto a estos dos puntos.

-¿Qué ocurre cuando uno termina de leer un libro de este tipo? –si es que llega a terminarlo-, que los relatos caen el más absoluto olvido, porque como decía al comienzo de mi conferencia, nada de lo leído, en esos casos, me ha dejado huella. Las historias contadas, desaparecen como la niebla se esfuma en una mañana de primavera cuando el sol comienza a bañar los campos con su tremenda luz, con la diferencia -valga la reiteración-, entre la niebla y los relatos en que la primera siempre nos quedará en el recuerdo, se quedará grabada en nuestras retinas para siempre, sin embargo de los segundos no quedará ni el menor rastro: Et il ya.

Nuestro conferenciante se detiene en ese momento porque acaba de llegar el escritor Manuel Bueno, éste sin mediar saludo lo increpó atacando al Modernismo y los autores que lo representaban, Ramón María, se defendió argumentando que él no pertenecía a movimiento alguno ni modernista ni noventayochista, el otro indignado arremetió contra Valle-Inclán esgrimiendo como espada su bastón y golpeando varias veces en la cabeza y el brazo del conferenciante con tal fuerza que tuvimos que intervenir mi querido Fiódor y yo, pudiendo entre los dos, con la ayuda de Pío Baroja y de Máx Estrella, que también nuestro mago los acababa de colocar por allí, sujetarlo. Manuel Bueno fue expulsado con algo de violencia y pateado como se merecía, entre otras cosas por su agresión a nuestro amigo Ramón María, y por otra, porque nuestro mago nos sopló al oído que se merecía, además, una par de patadas por fascista, ya que como dijo el mago habría de apoyar la dictadura de Primo de Rivera más tarde de aquel momento.

Cuando pasó todo el jaleo, Valle-Inclán, sin querer ser asistido por un médico continuó su conferencia sobre los talleres literarios, y lo hizo con estas dos preguntas:

-¿Qué dirían sobre los talleres literarios Joyce, Edgar Allan Poe, Kafka, Sartre, Rimbaud, Baudelaire, Dostoievski –aquí presente-, Tolstói, Vernaline, De Vere, Donne, Bukoiwski, Camus, Avalón Breton, Richard Shootarrows, Miller, Faulkner, Carver, etc.?

-¿El escritor nace o se hace?

MAX
¡Don Latino de Híspalis, grotesco personaje, te inmortalizaré en una novela!

DON LATINO
Una tragedia, Max.

MAX
La tragedia nuestra no es tragedia.

DON LATINO
¡Pues algo será!

MAX
El Esperpento’.

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2 comentarios to “¡Vivan los novios y esos talleres literarios!”

  1. Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

    Dependerá del maestro, ¿no? El que se pueda llamar así😉

  2. alvaeno Says:

    Sí, es el maestro el que decidirá que se pueda llamar de ese modo.

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