Prescindibles

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EL GRITO DE LAS AVESPablo González de Langarica me lo comentaba pocos días antes del último programa en torno a Gabriel Celaya. Como muchas personas sensatas y amantes de los libros no podía menos que escandalizarse: no sólo se publica mucho y mal, es que publicando así, incluso desde el primer libro editado hay quien se considera ya gran autor, escritor, o poeta. Y dándole otra vuelta a la tuerca: ¿puede darse el caso de que un@ escriba durante años, publique durante años, y sea totalmente prescindible en lo que a cultura se refiere? La respuesta es, si me permiten, un sí.

Un sí que se repite demasiadas veces, hasta constatar que vivimos en un mundo de prescindibles. Y ¿qué hacemos con todos los prescindibles del planeta, o si quiera con los que tenemos en este país? Para algo los hemos creado. Los medios convencionales, el sistema, o como quieran llamarlo, o nosotros mismos, los paseamos a bombo y platillo, los entrevistamos en grandes medios de comunicación, publicamos sus relatos, o el primer capítulo de su novela, o esa poesía malísima que a fuerza de aparecer, como ocurre con todos lo publicitado, acaba por ser alabado y, lo que es peor, comprado o premiado.

Admito que cada uno compre lo que quiera. Faltaría más. Ahí están las libertades individuales. Por eso mismo, también hay que denunciar las que no lo son, las que sólo obedecen a las campañas de marketing de los grandes grupos editoriales que curiosamente coinciden con los grandes grupos mediáticos, con intereses políticos, con el poder al fin. Hace unos meses un joven periodista que, sin saberlo, se encuentra en busca de criterio, me comparaba a Luis García Montero con Jaime Gil de Biedma. Lógicamente le dije que era como comparar churras con merinas -por decir algo porque evidentemente no se trata de ovejas- y me temo que es muy difícil que alguien repiense su opinión, o sus consignas, cuando sólo repite el mantra recibido, ya entonces le hablé del blog de poesía crítica, que curiosamente este mes de septiembre hablaba sobre uno de los mencionados, una entrada que ha tenido muchos comentarios, entre los cuales destacaría el de la viuda de Ángel González: por lo que dice del mundillo poético, y de sus aledaños, que una cosa es que Joaquín Sabina tenga amigos y otra que ande en esas compañías. Lo de las compañías poco recomendables lo mencionó también Langarica en el último programa al recordar lo que Antonio Gamoneda -nada menos- dijera de aquellas de Ángel González.

historias pequeñasEn el programa que titulamos “Historias pequeñas” invité al autor de un libro de relatos de mismo título. Él, Héctor Gomis, me había enviado este verano espontáneamente un ejemplar al Círculo de Bellas Artes de Madrid. Fue una buena sorpresa. Sin aspavientos ni endiosamientos. Pocos primeros libros muestran un autor en ciernes, que espero llegue a consolidarse; y lo digo egoístamente, porque sus pequeñas historias me alegraron lecturas que muchas veces son tediosas, o demasiado pagadas de sí mismas.

Me cansan las consignas culturales del país: este autor es el máximo, este debe ser invitado, este no. Me cansa que la cultura sea la última en preocuparse de la cultura. Como aquel político al que le preguntan por la política de su partido en estos asuntos y – según el periódico que leí- viene a decir que no es una línea prioritaria de su programa. La verdad es que la cultura nunca ha sido en este país línea prioritaria de partido alguno, menos de los que llegan al gobierno. La cultura funciona a largo plazo y la política es de hoy para mañana.

Claro, seguimos así, viviendo en la imprevisión máxima, ¿tendré técnico de sonido mañana?, ¿mantendrán los talleres las bibliotecas? Y como la cultura tiene que avenirse a los deseos políticos y económicos, casi es mejor no preguntar, sale caro.

Otros países, empezaron la casa por los cimientos. Se dotaron de una educación pública, una buena, la acompañaron de espacios mediáticos y de opinión y hasta de esparcimiento consecuentes con esa buena educación, con esos buenos valores civiles y democráticos, donde el bien colectivo tenía que tenerse en cuenta, incluso dentro de la sociedad capitalista: Dinamarca, Suecia, Finlandia. Cuando tuvieron problemas, caso de Islandia, fue esa cultura – en el sentido más general del término, empezando por la educación- la que les permitió ver sus errores y solucionarlos. Unos pocos habían preferido los atajos del poder económico y político, pero el civismo, el conocimiento y el carácter participativo y comprometido que habían alcanzado como sociedad consiguió darle la vuelta a la tortilla. Todavía me encuentro por aquí quien me niega la lección de Islandia con un comentario del tipo “pero los inversores extranjeros perdieron su dinero”. En nuestra situación es muy fácil manipular y desprestigiar lo que otros hayan hecho bien. Como decíamos en el primer programa de la temporada, después de 30 años en los que la sociedad ha estado en manos de políticos, de uno u otro signo, que han hecho lo que han querido en su propio beneficio, quizá necesitemos 30 años más para ver algún cambio, al menos en lo que se refiere a cultura.

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8 comentarios to “Prescindibles”

  1. Carmen Says:

    Un post muy bueno e intenso, tratas temas diversos y todos ellos interesantes, me quedo sobre todo con esta reflexión: La cultura funciona a largo plazo y la política es de hoy para mañana.
    Y así es, la política es una contingencia y la cultura es un corredor de fondo, quizá cuando el tiempo haya pasado por encima de las modas como una apisonadora, caerán en el olvido los prescindibles de hoy, aunque yo espero que queden los imprescindibles, aquellos cuya obra sí está “cargada de futuro”, quizá dentro de 30 años…
    un abrazo

  2. Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

    Esa obra imprescindible, “cargada de futuro”, me gustaría que se viera antes, ¿en 3, en 10 años? No esperar tres décadas. Medios hay, sólo se necesita implementarlos: menos concentración editorial, mediática y de recursos públicos, más transparencia en sus empresas e instituciones. De lo contrario la cultura que todos deberíamos estar recibiendo, con lo que eso significa para una sociedad con nuestro déficit cultural, se va por los desagües, esperando ser recogida cuando llegue al mar, ¿en pequeñas pepitas de oro? Y visto-oído el único debate entre los candidatos a presidir el país el 20N (que recién terminó), donde no ha habido ni una mínima referencia a las necesidades, o a las políticas o reformas, en estos sectores…., queda mucho por hacer. Gracias, Carmen, porque se necesita gente como tú, que participe conscientemente de la cultura. Un abrazo

  3. Lola Sanabria Says:

    Tienes más razón que un santo. Un santo ateo, sí, pero un santo a fin de cuentas.

    Abrazos de cultureta perroflautera

  4. Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

    Ni santa, ni atea 😉 prefiero tu opinión sobre los asuntos en cuestión. Cómo nos gusta el folklore: perros, flautas, que no digo que esté mal pero “un pasito pa’lante”…

  5. Ana Says:

    Hola! Os dejo un vídeo sobre el libro de Héctor, espero que os guste:

    Un saludo!!

  6. Jorge Herraiz Martin Says:

    Lo que no sabemos es en qué sentido se refería el periodista en cuestión cuando comparaba a Gil de Biedma con Luisito; eso es lo que no sabemos. Y en relación a los “prescindibles”, no cabe ninguna duda que los hay, sin embargo, permítanme decir que eso, en última instancia, quien lo decide siempre son los lectores y el tiempo.

  7. Jorge Herraiz Martin Says:

    ¡Pues vaya novedad!

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