Es La Hora del Planeta

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Un Blog,   como el nuestro, apellidado del Planeta, no podía dejar de hacerse  eco de la acción simbólica que este próximo Sábado, 29 de marzo 2011, se realizará, desde las 8,30 a 9,30 horas ( hora local de cada país). Una acción que es mucho más que un símbolo activo sobre el cambio climático. Se trata de una acción que supone avanzar en un modelo sostenible de usar los  recursos, finitos por otra parte, del planeta, en consecuencia, es una acción que redundará en la consecución de una sociedad  más justa y equitativa. Un reto para el que es necesario el debate, el compromiso y la implicación de cada uno de nosotros.

Cada vez  se observa más nítidamente la relación que existe en determinadas zonas del planeta entre deterioro medioambiental por efecto de la acción humana y la vulnerabilidad de muchas poblaciones ante, los llamados, “desastres naturales”. La sobreexplotación de recursos naturales subyace, la mayoría de las veces, bajo la expresión última de un desastre natural. La especulación  y el anárquico modelo de desarrollo económico, evidencian el impacto negativo para las condiciones medioambientales del planeta y al mismo tiempo nos hace volver la mirada hacia el fenómeno de la pobreza: hambrunas, enfermedades asociadas al índice de miseria, desintegración social, disparidades entre países, desigualdad social y política, etc.

Cada vez son más numerosos los estudios que abundan y ahondan  en la correlación de la intensiva deforestación, esencialmente en Centroamérica, y el incremento de las inundaciones y deslizamientos de tierras. También  se evidencia la conexión  entre el calentamiento, registrable, de la corteza terrestre  y la frecuencia de determinados fenómenos naturales, como resultan las depresiones tropicales. Fenómenos que inciden de forma causal en el Sudeste Asiático, por ejemplo, donde el elevado índice de población asentado en costas y que por ende dependen del mar para vivir, les convierte en población especialmente vulnerable. Hay otro tipo de fenómenos extremos, como los terremotos , tsunamis y huracanes, de los que aún no hay prueba suficiente para establecer  la relación causal entre la acción directa del hombre y la fenomenología concreta, pero existe la sospecha fundada.

La nació  a  iniciativa de WWF-Australia , retomando una idea  francesa de 2007, que promovió que  tres millones de hogares cortasen la  electricidad   durante cinco minutos. La asociación quiso dar a un  evento una repercusión mayor y cuantificable, y  que al mismo tiempo se expandiera por el mundo. Nació así  “  La hora   del planeta”.El Fondo Mundial para la Naturaleza validó con su respaldo, tácito y explícito, la iniciativa , en la cumbre de la ONU sobre el cambio climático  realizada en Copenhague. El Protocolo de Kyoto , que expira en el 2012, debería sustituirse por otro texto adoptado durante la Cumbre Mundial del cambio climático, y debería estar refrendado, de forma amplia, por los distintos países. Cuantos más adeptos, individuos , instituciones y gobiernos, tenga la causa  más repercusión tendrá sobre el  mal uso y abuso de los recursos, despilfarro de energía por ejemplo, de forma directa  y sobre la  justicia social de forma indirecta.

Para la tierra puede ser el principio de su regeneración y para la sociedad humana el principio de un cambio efectivo en la conciencia y  acción sobre las injusticias. Injusticias de la que los medios se hacen eco a plazo fijo y marcado en calendario. Injusticias que se evidencian a través de la repercusión mediática y que remueven las conciencias y espolean la vergüenza colectiva de los llamados países del  Primer Mundo.

En más de ochenta países, los ciudadanos y  organismos  institucionales respaldan esta  acción simbólica  que  pretende aumentar la conciencia sobre la lucha contra el calentamiento global y reducen de forma cuantificable  el consumo  energético y las emisiones de CO2 a la atmósfera y otros gases de efecto invernadero.

Por  la simplicidad del gesto este tipo de acción puede ser seguida  por gran parte de  la población. Pero ¿Realmente tiene la gente  tiene conciencia de las cuestiones del  cambio climático? ¿ Cuál es nuestro nivel de concienciación y compromiso con el planeta y la  humanidad ?.

Para comprender la génesis del problema, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el encargado de evaluar el riesgo del cambio climático, además de participarnos las conclusiones de sus estudios, debería actuar como catalizador de los  distintos gobiernos. Deberían estar al servicio incondicional del planeta y reflejar tanto el rigor en la profundidad de sus análisis como la voluntad inequívoca de influir directamente sobre los distintos gobiernos.

Sus conclusiones no deberían ser un simple libro de memorias, conocimientos y experiencia, sino que como testigos de privilegio  y desde la honestidad infranqueable deberían  desempeñar una labor “in vigilando” , deberían tener las atribuciones necesarias para potenciar y adoptar medidas con valor de ley, a modo, y con las analogías pertinentes,  de “ La Comunidad Internacional”.
Juntos podemos tomar el control del futuro del planeta, para legarlo en las mejores condiciones posibles a las generaciones futuras. Un gesto tan simple, en apariencia, como el de apagar las luces durante una hora, convertido en movimiento mundial y acción universal  podría no solo combatir el cambio climático, sino poner en marcha la consagración de una voluntad común  al servicio del mundo y la propia humanidad.

Es, La Hora del Planeta, súmate.

 

 

 

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7 comentarios to “Es La Hora del Planeta”

  1. Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

    Qué poca solidaridad con esta iniciativa, empezando por mí misma, Paqui, ¿no habría que buscar otras fórmulas de concienciación?

  2. Paqui Solana Says:

    Nieves, la verdad es que estas iniciativas no logran muy buenos resultados, y parece que este tipo de ideas evidencian una especie de pensamiento autista, que se repite, desde sus inicios, sin reconocer sus limitaciones y sus escasas influencias y apoyos.
    Nos atrincheramos en la comodidad del no hacer unamuniano (¡Que inventen ellos!) y una suerte de lúgubre pesimismo: si la iniciativa no va a tener grandes repercusiones ¿ para qué sumarnos?. Sin embargo si que nos estimula el precio de la energía , el hecho de tener que desviar un volumen de recursos a cubrir esos gastos. Y dicha circunstancia tal vez pueda revelar la naturaleza de las motivaciones del ciudadano occidental.
    Al mismo tiempo constatamos la necesidad de actuaciones políticas concretas en temas de energía. Tal vez sea una quimera pensar, a bote pronto, en la suficiencia energética para lograr un estímulo directo a la eficiencia , a la planificación, a la solidaridad interterritorial , y al mismo tiempo enfatizar los aspectos referentes a la transparencia y rendición de cuentas. La transparencia de la gestión y la eficiencia en el gasto siempre han sido un gran tabú como lo sigue siendo el debate nuclear. Un modelo de austeridad siempre encontrará resistencias. Por una parte las del sector privado que presta y canaliza los servicios, por otra la propia ciudadanía, que verá la evidente afectación sobre su actual estilo de vida.
    La petropolítica domina el panorama presente mundial de forma axiomática que nos lleva a hacernos sutiles preguntas ¿ es una casualidad que la primera democracia real en el mundo árabe no tenga una gota de petróleo? ¿ el petróleo puede marcar de forma tan contundente el ritmo o alcance y sostenibilidad de las libertades políticas y las reformas económicas necesarias en determinados países árabes? . Alguna vez he oído que “ el precio del crudo y el ritmo de la libertad siempre se mueven en direcciones opuestas”. La perversión, pues, está servida : cuanto más alto sea el precio medio global del crudo, más limitada y erosionada estará la libertad en general ( expresión, prensa, elecciones justas y libres, independencia de poderes, imperio de la ley, etc) . Y en el sentido opuesto vemos que mientras más bajo sea el precio del crudo, más obligados se ven esos países a avanzar hacia sistemas políticos y sociedades más transparentes y más centrados en crear estructuras legales y educativas que permitan a sus pueblos competir en los mercados globales creando empresas, atrayendo inversiones extranjeras, fomentando el turismo…
    En Occidente está claro que la dependencia de los recursos naturales influye sobre las decisiones políticas. Pero no es menos cierto que nuestros Gobiernos no han pensado, seriamente, como cambiar los patrones de consumo energético con una estrategia creíble y sostenible en el tiempo…De momento lo único que podemos constatar es lo expuestos que estamos, económicamente hablando, a las variaciones de precio del crudo, lo sensibles que son nuestras economías, la española una de las que más. España, el gobierno, entiende tarde y mal que el fin del petróleo barato es una realidad inamovible; y que no hemos hecho nada, o realmente poco, en aras a proteger nuestra economía de esos vaivenes de precios : no tenemos un plan energético ni a corto, medio o largo plazo. El resto de países de nuestro entorno, por ejemplo Francia, están en una posición de fuerza y lo saben. La rigidez del mercado y los elevados precios proporcionan a estos países un escudo energético, nuclear en el caso de Francia y petrolífero en el caso de nuestros primeros exportadores.
    ¿ Qué alternativa tenemos? La educación, la concienciación y encarar de una vez un debate energético de forma valiente y seria, implicando a toda la sociedad española. Un debate, que por otra parte, no conviene dilatar o prolongar en el tiempo, pues el desarrollo de la energía nuclear o energías alternativas verdaderamente eficientes y rentables son absolutamente necesarios para nuestra economía de país; por muy duro que resulte el precio de encender una bombilla tiene que subir…El reino de las ficciones en la que hemos vivido va a terminar de golpe. Los cambios sociales que se están produciendo en el Mediterráneo no han hecho más que subrayar la necesidad de ese debate y las exigencias de las reformas que necesitamos acometer. El fervor , casi iconoclasta, a la energías renovables, aún sabiendo el desfase tarifario y el coste para el Estado en € ha adquirido una dimensión notoria.
    ¿ Qué nos queda? Mano dura por parte del Estado , educación y contención por parte de la ciudadanía.
    ¿ Necesitamos ayuda? Claro que necesitamos apoyos, la imagen de España en el extranjero , en Europa ya no admiten más periodos de transición…Podemos compartir sus experiencias pero los deberes tenemos que hacerlos solitos. Ahora nuestra única opción es una estrategia coherente y aumentar la implicación de la ciudadanía.

    • Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

      Educación, concienciación. Como en este planeta no existen casualidades, imagínate mi sorpresa el viernes cuando escribiste “la hora del planeta” y yo estaba con la mochila al hombro para asistir a un Seminario de Voluntariado Ambiental organizado el fin de semana por ADENEX (www.adenex.org) en la comarca de la Vera (Cáceres). Había varias organizaciones ambientales más: Fundación Tormes de Castilla-León, SEO, ASPEA (de Portugal) y ARBA, entre otras; y primaba sobre todo la unidad. Quizá sea el momento de avanzar, en número y cualitativamente. Ando dándole vueltas a un proyecto eco-literario, para el que por supuesto toda la ayuda es poca, empezando por los que llevan años trabajando en ello. Alguien hasta me dio el nombre de la iniciativa, pero me lo guardo, que es muy bueno 😉

  3. Paqui Solana Says:

    !Pillina misteriosa!.
    Tengo unas fotos, muy originales y metafóricas, en la que aparece una mano sembrando letras en la tierra y otra en la que un hombre lee a la sombra de un árbol y, a su vez, su cabeza se ha transformado en copa de árbol. Tenía pensado escribir algo sobre el tema en cuestión…tu eres la dire y coordinadora, ergo….

    besitos

    • Nieves Martín Díaz_El Planeta de los Libros Says:

      jaja…, escribe tú, que esas son muy buenas ideas. No quiero ser misteriosa, es que lo mío va para largo, quizá después del verano… Besazos 🙂

  4. miguel l´pez castanier Says:

    perdom por la tardanza. Leo con retraso. Solo una pregunta. ¿Porque la inivistiva que saía de grupos ecologistas de hace dos meses no funciomo, ni fue publicitada en tvs? Y esta casi todo el arco parlamentario la aplaude?
    ¿Es como el dia sin coches? Una demostracion de qe si propagamos que somos buenos, y le damos publicidad, luego podemos ser el pais que mas incumple kioto, o cualquier cosa.

  5. Paqui Solana Says:

    Miguel, esperemos que no. Las utopías son lo realizables que queramos que sean : un grano de trigo no hace granero pero ayuda al compañero.
    La ley siempre va a remolque de la vida. Las leyes supranacionales, más…
    Las escuelas pueden generar valor, estoy convencida de ello y tengo más fe en las generaciones venideras que en la propia. Si el nacionalismo es capaz de vislumbrar el valor de la ikastola en la difusión de la propia lengua siendo una idea de unos pocos, imagina la puesta en valor de una idea de muchos.

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