“Alejandría Digital”, y otras formas de edición

Octubre 8, 2009 por elplanetadeloslibros

Llevo varios días en una atmósfera, casi, de ciencia ficción. El cambio de lo analógico a lo digital está produciéndose poco a poco desde hace años, pero es ahora quizá más imparable que nunca. Falta todavía mucho por hacer y tampoco se trata de dejarnos llevar por el “ciberfetichismo”, como bien dicen César Rendueles e Igor Sádaba en el libro de varios autores: “Dominio abierto. Conocimiento libre y cooperación”, editado por el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Es indudable el cambio cultural, social y económico que supondrá el nuevo panorama digital, y espero que ese cambio no se identifique con una sola política, o al menos no con la peor, con ésa que antepone los intereses de grupos y oligarquías poderosos en detrimento de la amplia base que conforman los ciudadanos.

Cuando empecé a pensar en esta nueva sección en el programa, “Alejandría Digital”, tenía claro que debía tratar el impacto de la nueva tecnología en el sector del libro de la forma más abierta posible. Ya llegarán censuras y controles, también presentes en las nuevas tecnologías, pero lo contrario sería como si al hacer un programa de libros en radio dijéramos que un libro – por tal o cual razón- no puede estar en el programa. De entrada todo soporte libro nos interesa, luego viene la selección necesaria y que fundamentalmente atiende a la diversidad y a la calidad, desde la universalidad de la literatura.

Decía Taibo II en el último programa que “La industria editorial española sufrió una crisis de provincianismo en los años 80, y que todavía le dura”, lo comentaba refiriéndose a la exclusión desde entonces de gran parte de la literatura latinoamericana. Seguramente le sorprendió a Paco una breve reflexión que hice al respecto de si la nueva edición digital podría ayudar a superar ciertas mentalidades y problemas de distribución, como los que hay entre la literatura en español a uno y otro lado del charco. Resulta que estos problemas me parecen vergonzosos, desde hace tiempo, y quizá las ganas de solución me provocan esos deseos, ingenuos tal vez pero, a estas alturas, es cada vez más difícil renunciar a los sueños.

Sueño también con los ancestros de la civilización, ésos que dicen están en África aunque no los recordemos. A raíz de la reciente matanza en Guinea Conakry (sigo esperando reacciones contundentes de la comunidad internacional) leía este comentario en un diario digital: “existen regiones de África donde ya existían la escritura y escribían libros aún antes que lo hiciese Grecia, por poner un ejemplo el Geez etíope es una lengua semita con raíces hebreas más antiguo que el griego y oriundo de Etiopia”.

En el SILA, el Salón Internacional del Libro Africano, pude escuchar el debate en torno a las lenguas de África, cómo muchas no tienen escritura y cómo esto ayudó a que otras lenguas europeas, como la francesa, continúen siendo las “oficiales”. A la espera del programa que le dedicaremos el martes 13 (genial fecha varias veces alabada en nuestra breve historia radiofónica), sólo quiero destacar que un Salón tan necesario como inevitable ha sido posible gracias al esfuerzo de una pequeña editorial. Me quito el sombrero de periodista cuando observo cómo pequeños -pero dignos- proyectos editoriales tomas las riendas que a otros – grandes- se les cayeron de las manos.

En fin, que la temporada ha empezado caliente. Dicen que más que nunca suena el programa, de eso se trata, de que suene.

El día 6, a por la 6ª

Septiembre 16, 2009 por elplanetadeloslibros

El primer martes de octubre, día 6, iniciamos la 6ª temporada. Quizá repetir un número perfecto ayude en plena crisis económica, política y social. No creo que ayude a la realidad cultural y mediática del país: ya saben que en este pequeño programa reivindicamos la transición cultural y mediática que en España todavía no se ha hecho, una reivindicación todavía mayor cuando estamos en tiempos difíciles: cuando el dinero disminuye a tijeretazos y el poco que queda sólo se emplea para publicitar -aún más- lo que no se ha hecho. Se continúa postergando la auténtica transición, la que no se basa en índices económicos o gobiernos marketinianos, y el “vuelva Ud. Mañana” no augura sino un futuro peor.

Estos meses, como en tantas otras profesiones, se pierden cientos de puestos de trabajo entre periodistas, por eso extraña más que siga habiendo quien reciba un sueldo por no hacer nada. Me lo contaba un autónomo de RNE hace unos días respecto a los asalariados en esta radio pública. Serán unos pocos, dije yo conciliadora… La mitad, me contestó. Sé cómo funciona la casa pero ese porcentaje me dejó anonadada. Incluso si mi contertulio exagerara (les juro que tenía pinta de lo contrario), decidí que ya estaba bien de taparnos unos a otros, había que airear la porquería.

En mi mente se cruza esa conversación con otra mantenida unas semanas antes con una periodista británica de una prestigiosa agencia internacional de noticias. Éramos varios de la profesión en torno a una celebración y volvieron a surgir quejas sobre el –llamémosle- producto RNE. De repente, esta periodista dijo algo increíble: no tienen medios, ¿verdad? Mis ojos se agrandaron, sabía que no era broma. Así que le pedí que se explicara. Y vino a responder más o menos: no sé, siempre están utilizando lo de las llamadas de oyentes, músicas del recuerdo o cosas así, y parece como si no tuvieran dinero para más. Claro, pensé yo, qué imagen estamos dando al resto del mundo con esta radio pública (de la tele ni les hablo): se trabajaba sobre lo de siempre, sobre lo de hace 20 años (que para una británica serían unos 40 años de diferencia): siempre los mismos comentarios, las bromas ya patéticas, o el humor al estilo de Cine de Barrio. Repetiremos hasta el infinito, que ombligo no nos falta. Hasta… ¿Hasta cuándo? 20 años, o 25, justo cuando una empezó a hacer radio, y les aseguro que todo sigue igual, o peor. Así que…, así que pasen 50 años.

Seguirán los programas populistas (malos, que los buenos todavía están por hacer), y sobre todo con una mayor publicidad mediática o institucional: ¡qué buenos somos en RNE! O, qué bien la campaña de marketing cultural del correspondiente ministerio, con lo que está por venir ¿por qué no llamarlo Ministerio de la Publicidad?. La propaganda tapará la falta de contenidos: una semana o diez días repitiendo lo mismo hasta que los oyentes (que no escuchantes, qué cursilería) aprendan la lección.

Según mis últimas noticias, la radio pública sigue sin un solo programa de libros, de una hora al menos de duración (lo demás es un “quiero y no puedo”). Esto sería insólito en Francia, Inglaterra o Alemania, aquí no. Algún amigo me recomienda que no sea tan crítica, que no lo haga aunque sea con la intención de mejorar la situación, que en España nunca se cortan las cabezas de los responsables, sí de los críticos. Mejor seguir cómodos, calladitos, buenos chicos, y no demandar lo que ni políticos ni responsables mediáticos y culturales están dispuestos a dar.

Con la cabeza cortada, o bien puesta sobre los hombros, este pequeño Planeta seguirá en órbita. El sector cultural y mediático seguirá sin reaccionar, los dirigentes de políticas y dineros continuarán su campaña de a-culturización y, en medio de este panorama aterrador, la ciudadanía quizá empiece a demandar.

El planeta se recicla

Agosto 6, 2009 por elplanetadeloslibros

En este Verano de la Villa, o “post-verano”, porque esto es más que verano, según los recientes datos estadísticos de temperaturas estivales de los últimos años, no está de más una reactualización de la conciencia ecológica: Madrid puede ser un buen paradigma del calentamiento que irremediablemente afectará de manera contundente a la mayor parte del planeta.

El calentamiento ya se siente en “El planeta de los libros”, con temperaturas cercanas a los 40 grados centígrados, y en estas circunstancias una tiene que tener cuidado con qué ocupa su tiempo. Casi la mejor actividad física es la lectura, pero también se puede aprovechar el supuesto descanso para otras labores no menos relacionadas con ella: quizá lo más productivo que he hecho los últimos días ha sido la limpia, reciclado y puesta al día del enorme contingente de libros recibidos durante las 5 temporadas en antena.

¿Cómo se recicla un planeta cargado de libros? ¿A qué institución pública puede uno encomendarse cuando quiere hacer una donación de material supuestamente tan preciado? Todos hemos oído las dificultades que entraña una acción de este tipo, sólo algunos afortunados consiguen que alguna biblioteca acepte sus estimados “desechos”, y más de uno observa el contenedor de reciclado de papel como posible solución a sus necesidades de limpieza.

Quizá algún día exista una auténtica cadena de reciclado de libros (no confundir con el reciclado de pasta de papel) con carácter institucional, pero de momento yo acabo de encontrar una solución que comparto por si les interesa. Conocía a la asociación Ayuda, Intercambio y Desarrollo (AIDA, http://www.ong-aida.org/  ) hace tiempo, pero es ahora cuando han puesto en marcha un nuevo proyecto: una Librería Solidaria; allí reciben todos esos libros que ya no queremos, que están obsoletos, que han sido reemplazados por otras ediciones o por otros intereses, o que sencillamente llevan años tan sólo acumulando polvo en nuestras estanterías. Tienen dos direcciones, en Madrid y en Segovia, para la recogida de libros (también pueden acercarse a por ellos) y en todo caso pueden visitar su página y llamarles por teléfono. La librería no está inaugurada oficialmente pero ya opera en Segovia.

Cuarenta años no es nada (que dirá pronto la canción), así que ayer, festividad de la Virgen de las Nieves (gracias por las felicitaciones), 5 de agosto a las 5 de la tarde me adentraba en el fresquito Museo Reina Sofía, huyendo del calor reinante, y sobre todo para disfrutar la exposición-homenaje a Los Esquizos de Madrid. La llamada figuración madrileña de los 70 resulta todavía sorprendente: color, concepto, humor y atrevimiento autóctonos que, además de historia plástica, congrega importantes referentes literarios y mediáticos, algunos todavía presentes y otros, como el programa Trazos de TVE dedicado a las artes, lamentablemente perdidos; ya saben: a veces la historia camina al revés. Admiraba uno y otro artista, obras dispares como “diario de una pierna” de Carlos Franco, “sin palabras” o “relato” (soldado, desertor, detenido, fusilado) de Manolo Quejido.

Me admiraba alguna crítica explícita al tardo franquismo, pocas porque para la mayoría el régimen estaba muerto y sólo era objeto de negación –en esto casi hemos dado un giro de 180 grados. Y eso quizá pensaba Guillermo Pérez Villalta cuando pintaba en 1975 “Grupo de personas en un atrio o alegoría del arte y de la vida o del presente y del futuro”, que convertiría en el retrato del grupo. ¿Pensaba Pérez Villalta de forma optimista respecto al futuro? Casi 35 años después, cuando yo admiraba este cuadro, no sabía que pocas horas antes (la noche del día 4), su autor recibía una paliza, según revela hoy la prensa, a las puertas de la sede del Partido Popular en Tarifa (Cádiz). La raíz de todo está en el macro-puerto que el gobierno local del Partido Socialista e Izquierda Unida planea construir, un proyecto al que se opone Pérez Villalta como presidente honorífico de la plataforma “Tarifa Sí”, y que al parecer también le provoca enemistades en la oposición.

Que grande quedan las palabras en boca de políticos de uno y otro signo, cuando deberían servir para el acuerdo y sólo se empeñan en falsedades. Este “gran proyecto urbanístico” me recuerda mucho a otras barrabasadas ecológicas de gobiernos supuestamente de izquierda. Y es que sigo teniendo una duda: ¿todavía tiene sentido hablar de “izquierdas”?, http://elplanetadeloslibros.wordpress.com/2007/11/18/a-extremadura-la-echan-de-espana/  . Mejor sigo reciclando y, si quieren alguna recomendación, ahora mismo leo entre otros: “Velódromo de Invierno” de Juana Salabert y “La virgen de la noche” de Marta López-Luaces.

Innovación también en Cultura

Julio 20, 2009 por elplanetadeloslibros

Con la vista ya puesta en la 23 edición de la Semana Negra, S.N., para julio de 2010, volvía ayer el bus negro de Gijón, con la habitual mezcolanza de escritores y periodistas. Ese día empezaron los primeros balances, los oficiales: más de 54.000 libros vendidos en 9 días, los políticos: en el acto de clausura Vicente Álvarez Areces, Alcalde de Gijón cuando se organizó la primera S. N. y ahora Presidente del Principado de Asturias, habló de la importancia de innovar también en cultura, especialmente en esta época de crisis económica.

Hace poco más de un mes criticaba en este blog la Feria del Libro de Madrid (http://elplanetadeloslibros.wordpress.com/2009/06/01/un-dia-en-la-feria/ ) por segundo año consecutivo, no sólo lo hacía yo, el debate creció y subió de tono este año, quizá la organización de Madrid debiera contactar con la de Gijón. Otros ya lo han hecho, desde Barcelona a Lyon o Getafe. No es fácil exportar cultura pero algo hay que hacer para que no nos encontremos presentaciones a las que asisten cuatro gatos. Y eso que hay gatos muy cultos, como el del fallecido PIT I, ése que decía “un país que lee mal, piensa mal”.

Hablando de pedagogía, qué pasó con la Feria Leer León, aquella gran apuesta por la literatura infantil y juvenil que dicen fue idea de Zapatero (por eso se celebrara en León). Este año acabó desapareciendo, y nadie dio explicaciones. Se puede hacer mucha novela negra, ahora también llamada social, sin necesidad de acudir al narcotráfico, dictaduras o guerras lejanas, sin salir de casa, sin dejar el entorno cultural, o el mediático, que al fin y al cabo es el mismo, hay historias muy negras.

Hay un nuevo intento de programa de libros en RNE. De momento sólo eso, intento. La transición cultural y mediática que hemos reivindicado otras veces sigue pendiente. Pase lo que pase, tiendo a pensar que la innovación cultural es imparable, o será que visto Gijón, sigo soñando con el verde esperanza, a ver si se extiende el combustible cultural al resto del país , como si de los antiguos astilleros de la playa del Arbeyal (lugar donde se celebró la S.N.) pudiera salir una nueva revolución en la que por fin lo cultural no diera la espalda a lo social, o viceversa. Mientras tanto, a leer algunos premios de la S.N (http://www.semananegra.org/ ) y otros grandes que acabaron sin premio, o que no lo necesitaban, como “El país de la canela” de William Ospina. Estoy en ello.

El color de la Semana Negra

Julio 14, 2009 por elplanetadeloslibros

Si hace unos días alguien me hubiera preguntado cual era el color de la Semana Negra, le hubiera mirado fijamente a los ojos, con esa contestación de mirada que vale mil palabras y con una media sonrisa. Pensaba yo que la Semana se dibujaba como una gran carpa negra, y que ésta cubría no sabía muy bien qué playa en el litoral gijonense, y que lo criminal y lo policíaco se harían omnipresentes hasta decir basta. A los amigos llegué incluso a decirles: no sé si aguantaré.

Si escucharon las crónicas el viernes en “Voces de Minerva” o en “La butaca” (www.radiocirculo.es ) ya saben que a los periodistas invitados nos hacen trabajar como “negros” (o sea, esclavos) desde el mismo inicio de la Semana Negra (esta tarde repetimos en “Voces de Minerva” y el viernes en “la butaca”). No acaba de salir el Tren Negro de Madrid – cargadito de escritores- y ya nos daban el programa de Ruedas de Prensa. Vale, sólo fueron tres ese día, pero eso las formales, a cada rato que cambiabas de asiento (o te lo levantaban) descubrías como compañero de viaje a un posible entrevistado ¿como no hacer eso que nos gusta tanto y que yo llamo “pre-entrevistas”, cómo no preguntarle al de al lado por su vida, y por su obra? También acabábamos preguntando a colegas, que algunos hay especialmente interesantes.

Además del color negro de la Semana, hay tantos otros colores de los que hablar: las gaitas que nos recibieron en Mieres y en Gijón, el sol que hasta el momento nos da la bienvenida en toda Asturias, el mar y el verde de las montañas (nos escapamos al Naranco un momentito). Todo eso como un amplio círculo concéntrico en el que se entrelazan otros muchos círculos. La Semana oficial transcurre en una playa, la del arbeyal, cargadita de colores, la feria con todo tipo de atracciones, los chiringuitos de bebidas y comidas, los puestos que venden de todo y -como no- los libros. Editoriales, librerías, agentes y responsables de prensa, pero también libros a 1€ e incluso regalados. La propia Semana Negra es una de las editoras presentes más importantes, y no comercial, que en esta época que vivimos es todo un logro.

Hablando de libros, no puedo resumir todo lo que me he encontrado de bueno en estos días, necesitaré un año al menos para hacerlo. Tienen el programa de presentaciones en internet así que les animo a que lo vean y vayan escogiendo por sí mismos buenas lecturas de verano, pero sobre todo quiero hacerles partícipe de un libro editado por la Semana Negra que ando buscando estos días y que, o consigo que alguien me ayude, o termino sin él. Se titula “Buscando a Belarmino” y lo presentan esta tarde en la Carpa del Encuentro. Verlo lo he visto, existe, y además debe ser un libro importante porque viene a presentarlo nada menos que el presidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, también estará el autor Tomás de Jorge Belarmino, y el Director de la Semana: PIT II (para los neófitos: Paco Ignacio Taibo II), pero ¿por qué no me dan un ejemplar, por qué no me lo dan ya? Que negro lo veo.

PIT II no es responsable de que no me llegue este libro. Sí lo es de todos esos colores de los que venía hablándoles. El equipo que le acompaña, desde Paloma y Ángel de la Calle, hasta cualquiera de los muchos colaboradores, también es responsable. Una no sabe cual va a ser el próximo fogonazo de color, ¿será el video sobre Modigliani, hecho por Germán para presentar un libro de Marco Antonio Campos?, ¿será la sesión de karaoke de la noche pasada en la que toda la organización estuvo implicada? Les aseguro que nos tienen sobre ascuas. 

Esta tarde noche – entre otros actos también- se espera una especial lectura de Joan Manuel Serrat, Victor Manuel y Ana Belén, entre otros. Se leerán textos de Paco Ignacio Taibo I (el padre del Director) que falleció recientemente, e imagino que incluso con esta pena acabaremos sonriendo todos, seguiremos viendo colores y serán muy parecidos al verde esperanza.

La hora azul

Julio 8, 2009 por elplanetadeloslibros

A veces hay un libro sin leer. Y más de uno. Y pasa el tiempo, y por fin el libro se lee. Puede ocurrir en cualquier momento, pero de hecho estaba yo seleccionando literatura de género con motivo de la Semana Negra de Gijón (del 10 al 19 de julio, por si se quieren dar una vuelta), y ahí estaba él, azul como el propio título, perfectamente virgen en mitad de la estantería.

Hay mucha literatura policiaca, criminal o negra, sólo en cuanto a novedades se habla de 30 títulos al mes (incluidos algunos malos best-sellers). Así que andaba tomando y dejando caer libros, queriendo encontrar alguno interesante que comentar en este blog. Y también para “Voces de Minerva”, el magazine cultural de Radio Círculo, www.radiocirculo.es , donde este viernes a partir de las cinco de la tarde hacemos una conexión en directo desde el famoso Tren Negro que nos conducirá a Gijón. Ah, y el mismo viernes a partir de las nueve y media de noche, en otro de los excelentes programas de la emisora “la butaca”, anticiparemos lo que esta semana nos deparará de cine negro.

Volviendo a los libros, entre los recibidos aprovechando este evento, algunos comics muy interesantes: “los cuatro ríos”, Fred Vargas-Baudoin, o “los viajes de Juan sin tierra III. Río Loco” de Isusi. Y sobre todo “Modotti”, ese gran volumen que Ángel de la Calle dedica a la fascinante fotógrafa de principios del XX, Tina Modotti.

Otros libros los reservé directamente para leer in situ, entre conferencia y conferencia: “la sombra de lo que fuimos” de Luis Sepúlveda, o “la funeraria” de Juan Luis Cano, el de “Gomaespuma”, porque lo siniestro a veces puede ser divertido y no vaya a ser que la semana sea excesivamente negra.

“La hora azul” estaba en mis estanterías hace tiempo. Premio Herralde de Novela en 2005, su autor es un peruano invitado también a esta 22 Edición de la Semana Negra. El equipo de prensa destacaba esta novela – junto a otras muchas, porque el elenco de escritores invitados es ya de por sí impresionante- la destacaba como imprescindible. Empecé a leerla no sabiendo si creerles…, pero acabé encontrando lo que buscaba: Literatura, de la buena. Fiel reflejo de lo que somos, esa humanidad dotada para el arte, luminosa y oscura a la vez. ¿Y de qué va el libro? Una guerra que podría ser cualquiera. La que ocurrió en Perú entre Sendero Luminoso y los Militares, con su epicentro en los años 80. El sempiterno abuso que sufren los desprotegidos, los civiles de todas estas guerras. Nada que no conozcamos. El acierto de Cueto está en mostrarnos todo eso desde una óptica más que cercana: la de la comodidad, el habitual olvido, o el no querer saber, nada de nada.

Seguiremos informando.

Un día en la Feria

Junio 1, 2009 por elplanetadeloslibros

¿Suficiente un día para apreciar los cambios, las mejoras, las novedades, la nueva realidad de la feria del libro de Madrid que comienza? Pues sí, en esta época del inmediato internet, la feria tiene escasas posibilidades de sorpresa. Me voy pues, un día de feria, eso sí pasado el mediodía, que tampoco hay que exagerar, y finalmente el día se reduce a hora y media: saludo a algunos amigos y asisto a una presentación. Esta edición tiene tan poco que enseñar que aquello de “el tiempo no existe, todo es presente continuo” se me hace una completa realidad. El deja vu es real, y la película, tantas veces vista, es cada vez menos gratificante.

 

El tema de conversación (en la feria) sigue siendo el mismo de siempre, en sus dos variantes fundamentales: o se pregunta, o se suspira, ¿Qué tal las ventas?…. A ver qué tal las ventas… No ha pasado ni un día desde su inauguración y tenemos el tema de siempre. Eso, y la cara preocupada de los editores. Esta feria se está nublando (en lo metafórico y en lo real) y acaba de empezar.

 

Como la feria cierra al mediodía (sí, pásmense el europeo o estadounidense despistado que nos lea), las cuatro horas de clausura nos dan licencia para abandonar el recinto en busca del buen yantar. El azar entre los comensales me sitúa frente a una responsable editorial, de uno de los grandes grupos del país. ¿Quieren hacer apuestas de cuál fue el tema principal, o cuanto menos la justificación más categórica de toda actividad editorial? Sí, acertaron, las ventas. Bien aderezadas eso sí con el sempiterno apoyo de “es lo que el público quiere” y uno no tan habitual, “esto es como lo de las taquillas en el cine, eso es lo que importa”. Siempre me ha admirado cómo utilizamos a “el público” según nuestros intereses.

 

Y no hay forma de hablar de literatura. Esta es la feria de las grandes editoriales, y de las medianas, que no las pequeñas (muchas de éstas vetadas por no llegar a un número determinado de títulos editados). Están también los libródromos, y aparatos culturales varios, entre ellos algunos medios de masas (no tanto de comunicación) que en el libro cada vez funcionan menos. Todavía está lejano el futuro de ciencia ficción en el que la prensa independiente desembarque en la feria, lejos también la llegada de la prensa digital, los blogs de literatura, o el libro electrónico. No hay espacio para ellos. El tufillo a rancio se extiende suavemente desde el gran queso central en el que se toman las políticamente correctas y grandes decisiones.

 

Grandes decisiones, grandes palabras, “gran cita literaria del año”. Parecería broma, si no fuera por las -esas sí- grandes oportunidades que se malogran: una ciudadanía más literaria, más crítica y más libre, y no meramente compradora o consumidora del material más publicitado. Así sobrevive la feria, con adornos grandilocuentes con los que voceros y propagandistas se encargan anualmente de engalanarla. La gran cita literaria del año no puede ser otra que aquella en la que uno que lee descubre un buen libro y – tal y como está el panorama- ocurre muy pocas veces.

 

Respecto a los editores, me dice una amiga entrañable que no todos son tan malos, o tan especuladores… Algunos – pocos- todavía publican poesía, de la buena, y hasta saben publicarla. Otros nos acercan a la prosa, al ensayo, o a la literatura infantil de calidad. Les propongo que me digan nombres, que salgan del anonimato habitual todos esos héroes que en una feria dominada por las grandes marcas, se enfrentan a los molinos de viento como auténticos Quijotes. Qué actual el planteamiento de Cervantes, qué malos son ciertos libros que nos vuelven locos, para verlo quizá necesitemos toda una vida, de momento la basura literaria nos sienta muy bien. En fin, me voy a terminar de leer “el capitalismo funeral” de Vicente Verdú, que es nuestro invitado este martes y que espero nos hable de esta crisis nuestra, que no sólo es económica.

El planeta de los libres (*)

Mayo 11, 2009 por elplanetadeloslibros

Cambiaría el nombre del programa. Le llamaría El planeta de los libres. Sólo modificaría una vocal, una letra pequeña. Sí, querría hacerlo, pero no lo voy a hacer. Cambiaría mucho el sentido, una parte por el todo. Y lo que es peor, haría demagogia. Como esos políticos que dicen grandes frases, o los peces gordos que dicen ser amantes de la cultura. Como esos cultos en su torre de marfil que, no están solos, sino acompañados de costosas obras de arte, de joyas bibliográficas, de las mejores melodías.

Sin embargo, cuanto más pobre es mi planeta más disfruto de la cultura. Nunca llegaré a acumular riquezas y, aunque parezca contradictorio, eso es una forma de cultura. Si los libros pueden hacernos ser algo más libres, más de lo que de por sí somos cada uno, será no sólo por el libre acto de la lectura, la libertad de las palabras, o del pensamiento en definitiva. Hay otra libertad, más pequeña, más de andar por casa, el sentimiento que es contrario a la riqueza, a la idea de tener y poseer como símbolo de cultura, porque realmente sólo muestra lo contrario.

Recuerdo un programa cultural de televisión en el que escuché a una periodista comentar lo rata que pudo llegar a ser Pío Baroja por aquello de llevar el abrigo muy usado, roto o casi. Hay quien no es capaz de ponerse en situación, y menos en la de Don Pío, al que lo que menos le preocupaba eran esas cosas. En fin, la lista es larga, y no sólo de escritores, también pintores y otros artistas hoy grandes clásicos, pero que no fueron reconocidos por grandes conmemoraciones, exposiciones o premios, sino que más bien padecieron penas económicas, locuras o prisiones.

Y como aquel dicho de: quién es más cuerdo, el que está fuera o el que está dentro, me pregunto yo quién es más culto, el que sin posesiones se asoma a la cultura, se asombra y la siente desde dentro,  o por el contrario aquél que tanto tiene que ya nada le asombra, o ni siquiera puede asomarse, porque las capas construidas a su alrededor no se lo permiten.

El pasado año 2008, celebrando el bicentenario del 2 de mayo, se recordaba la famosa frase con que el pueblo festejaba la vuelta del absolutismo con Fernando VII,  “vivan las cadenas” decían. De entonces a ahora, mucho ha cambiado. Decimos incluso que hemos abolido el absolutismo, aunque no sé yo si hemos llegado a tanto. Desde luego lo que sí siguen existiendo son las cadenas. También es verdad que hay cadenas para todos los gustos. Hay quien se forja unas de hierro, pero las hay también más poderosas y etéreas, cadenas que nos acompañan no unos años, sino muchos, o toda la vida, y de la forma más tonta, sin que nos demos cuenta. Así que, no, no voy a cambiar el nombre del programa. Tenemos demasiada libertad en el horizonte, demasiada por conseguir, todavía. Aunque miedo me da haber dado si quiera la idea, alguno pensará que no sería difícil sacarle provecho al planeta de los libres.

(*) Publicado en la revista “La oca loca”- mayo 2009- Centro Penitenciario de Daroca. Zaragoza

CRISIS CULTURAL

Abril 4, 2009 por elplanetadeloslibros

Los recortes llegaron a la cultura. No es que estuviéramos bien. Como dicen algunos amigos escritores: siempre hemos estado en crisis; ahora toca apretarse más el cinturón, otros seguirán engordando sus bolsillos a costa de la “cultura”. No se espera que haya recortes de viajes “culturales” de esos que organizan las administraciones públicas y otras instituciones. Quizá sólo se recorta donde no hay que aparentar. El espectáculo debe continuar, disfrazar la crisis todo lo posible y que apenas se note.

En la cultura de oropeles que vivimos, más que la crisis económica y sus efectos en la cultura, me preocupa la crisis cultural ya antes instalada por el mismo voraz sistema, sistema de galardones y logros, de estadísticas, cifras y premios; los esperpentos culturales que puso en escena Valle Inclán siguen vivos y bien alimentados. Por poner un ejemplo a lo Valle Inclán, el día del estreno de la ópera prima de Chéjov: “Platónov”, el telediario oficial -el que dice que es “líder” de audiencia (léase, líder en números), el que se hace hasta 2 y 3 autopromociones al día y que al mismo tiempo mantiene la ficción de que RTVE nos da cultura – informaba del evento; mejor dicho mencionaba el autor y la obra para entrevistar a Carmen Machi, la cómica de la serie “Aida” que tiene más gancho en nuestros telediarios que cualquier erudito teatral o crítico cultural, si es que alguno aparece, porque se ven pocos en nuestro telediario “oficial”.

Anda el país trastocado con esto de la crisis, la económica. Se busca un cabeza de turco, como se han buscado en tantas catástrofes económicas. Hasta se juega con los prejuicios sociales, por ejemplo respecto a los grandes bancos. En el Planeta de los Libros acabamos de entrevistar al responsable de Santander Universidades, José Manuel Moreno Alegre. En un tono muy comedido, él pone voz a muchas iniciativas culturales de las que el Banco no se vanagloria. Quizá algunos políticos deberían aprender del Banco Santander en estrategia de comunicación, o al menos de propaganda: el exceso es contraproducente y se mete la pata más a menudo. No lo digo sólo por el anuncio de la retirada de tropas de Kosovo en el telediario oficial, aunque es verdad que en nuestras Tertulias de Prensa en Bibliotecas observamos cada vez más la “fina” propaganda, la crisis cultural que a todo alcanza.

Y no voy a hablar hoy de los políticos de la cultura, de las revistas de autobombo, de los programas audiovisuales que dan pena, de los dimes y diretes de los premios nacionales, o de la falta de creatividad y voluntad cultural que infecta como un virus de la “influenza” de despacho en despacho. Todos somos amigos y, si hablo, “no me juntan” (la expresión no viene de untar, por si a alguno se le hubiera ocurrido), aunque es cansada también la autocensura, callar por obligación, y callar para no ser cabeza de turco.

Pasión por la lectura

Marzo 1, 2009 por elplanetadeloslibros

Miro el calendario de este blog y me siento culpable, más de un mes sin escribir en esta bitácora personal y pública a la vez; tengo que abandonar la lectura, mi auténtica pasión, y ponerme a escribir. Me gusta más leer, mejor confesarlo ya públicamente porque, de vez en cuando, alguien repite la pregunta: ¿escribes?, ¿publicas? ¿¿Quieren más libros?? No, no, un pequeño artículo y todos los comentarios que quieran, hasta ahí llegamos.

Dejo la lectura para juntar dos o tres pensamientos. El primero, el gusto que tenía Descartes por observar los entresijos –precisamente- del pensamiento. Espero que hayan disfrutado de José María Flotats en “el encuentro de Descartes con Pascal joven”, todavía pueden y también leer al mismo tiempo el texto de Brisville, publicado por Trifaldi, en un volumen en el que se incluye otra interesante obra del francés, “la antecámara”, que recrea la relación entre Mme. Deffand y Julie de Lespinasse.

En esta cultura del fast food, y de la fragmentación por la fragmentación, mi segundo pensamiento va para una trilogía de 700 páginas de media. Tras la entrevista a Ramiro Pinilla por “Verdes valles, colinas rojas”, algún oyente me recuerda que en estos libros suele haber mucho texto prescindible. Hay cierta aprehensión a embarcarse en tamañas obras, aquellos sesudos tomazos que alguna vez sufrimos -o temimos sufrir-  no deberían competir con esta deliciosa trilogía que se lee como se bebe un refresco energético. Acaso sea energía lo que inyecta el escritor vasco en las mentes de lectores independientes, que no independentistas.

Me encuentro con tanta obra menor, pequeñita – en todas sus acepciones-, y publicada impunemente, de ésas que no recomendaría ni en las tardes más aburridas, que hoy me atrevo a contraponer uno de mis dichos más admirados: “lo bueno si breve, dos veces bueno”, con otro de mi propia cosecha: “lo bueno si extenso, más veces bueno”. Se dice que la felicidad se mide por el tiempo que perdura, así que las mejores lecturas serían las más duraderas, las de más páginas buenas, y hasta hablaríamos de un tiempo de lectura infinito, que no acaba si quiera al terminar la última página, el feliz tiempo del recuerdo de lo leído.

Me despido con un tercer pensamiento, o una nueva lectura que hemos adoptado recientemente en este Planeta: la de las redes sociales de internet. El Planeta entró en Facebook hace sólo unas semanas y quiero agradecer la buena acogida que nos han dispensado. Nos hemos encontrado con muchos amigos ya conocidos, y muchos otros por conocer, amantes de la lectura, variada lectura: libros, artículos, notas, enlaces, perfiles… Una intrincada y extensa obra escrita por miles de autores, el sueño de muchos lectores.